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octubre, 2010
octubre 13, 2010 en 5:00 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código Civil, Código De Edificación, Código de Planeamiento, clausuras, Comunas, contaminación visual, control de locales, Espacio Público, Espacios Comunes, espacios verdes, Estudio Jurídico, frentes, Habilitación, Impacto Ambiental, infracción, Instalaciones, Locales, Mantenimiento de frentes, Perito de Parte, Planeamiento Urbano, Seguridad
La ley que regula las marquesinas y carteles en la Ciudad salió como un intento de ordenar una situación caótica y en la que, obviamente, hay importantes intereses en juego. Luego de muchos tironeos entre las cámaras empresarias, los comerciantes, los legisladores y el Ejecutivo, se llegó a esta norma despeja zonas clave en nombre del patrimonio arquitectónico y permite y hasta fomenta en otras, tal el caso del área de Obelisco, donde se ha buscado crear una suerte de Times Square neoyorkino con brillantes leds aunque han surgido objeciones judiciales. Si el fin es reducir la polución visual, la ley es buena
Por GUILLERMO ALLERAND
Nota Clarin
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octubre 12, 2010 en 8:15 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código De Edificación, Código de Planeamiento, Comunas, contaminación visual, Demanda, Deterioro, Espacio Público, Espacios Comunes, frentes, Informe técnico, Informes Técnicos, infracción, Inspección del edificio, Instalaciones, Ley de Publicidad Exterior, Ley Reguladora de la Actividad Urbanística, mantenimiento, Mantenimiento de frentes, Perito Arquitecto, Planeamiento Urbano, Propietarios, Seguridad, Soluciones Legales
02/08/10

La ocupación ilegal del espacio público y la contaminación visual tienen un amplio abanico de manifestaciones en la Ciudad de Buenos Aires, que excede la cuestión de los dispositivos publicitarios y las actividades lucrativas no autorizadas en la vereda.
Uno de los temas es los cables aéreos instalados por empresas de servicios públicos u otras compañías privadas, que en buena parte de los casos están en desuso desde hace años, pero que nadie se ha molestado en retirar durante mucho tiempo.
Ultimamente la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público (DGOEP) puso en marcha operativos para retirar cables en desuso en algunos lugares de la Ciudad.
Según el Gobierno, ya se despejaron 167 manzanas en el perímetro delimitado por las avenidas Libertador, Leandro N. Alem, Belgrano y la calle Carlos Pellegrini.
De esa área se retiraron 16.700 cables en 668 cuadras, lo que constituye un promedio de 25 cables por cuadra.
Los próximos objetivos, según la DGOEP, son las avenidas Callao, desde Rivadavia hasta Libertador (21 cuadras) y Santa Fe, desde Pueyrredón hasta 9 de Julio (17 cuadras).
La avenida Cabildo es una de las que se promete abordar próximamente para liberar también de cables aéreos que ya están obsoletos, de manera de complementar las acciones para retirar marquesinas. El Barrio Chino, del Bajo Belgrano, San Telmo y la zona de Plaza Francia son otras de las áreas que están en carpeta para el futuro, según informó la dependencia.
En lo que va de este año el organismo informó que ya ha labrado 46 actas de infracción por la colocación de mesas y sillas no autorizadas sobre las veredas, 47 a puestos de diarios y revistas, 53 a puestos de flores y 39 por la colocación de toldos en infracción.
Fuente: Clarin
Nota Clarin
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octubre 11, 2010 en 15:58 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código De Edificación, Código de Planeamiento, clausuras, Comunas, Conciliaciones, contaminación visual, control de locales, Espacios Comunes, frentes, Habilitación, Instalaciones, Ley de Publicidad Exterior, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Planeamiento Urbano
02/08/10 - Cambio de cara en la avenida Cabildo
Cambio de cara en la avenida Cabildo. Son letreros comerciales en infracción. Los regula la nueva Ley de Publicidad Exterior. El Gobierno porteño retira algunos con grúas, pero a otros los cambian los dueños y colocan otros más pequeños

De a poco, la imagen de algunas avenidas de la Ciudad está cambiando. La nueva Ley de Publicidad Exterior, aprobada por la Legislatura después de largas negociaciones y presiones, empieza a aliviar la contaminación visual en algunas zonas comerciales de Buenos Aires.
En la avenida Cabildo, desde su nacimiento en Dorrego, Palermo, hasta su cruce con Monroe, ya se retiraron 415 marquesinas, carteles y letreros que estaban en infracción, según datos de la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público (DGOEP) del Gobierno de la Ciudad.
En Cabildo, la nueva normativa establece que las marquesinas tienen medidas límites de un metro, tanto en la saliente, como en la altura. Según el director del área, Juan Carlos Poli, existían hasta ahora marquesinas que llegaban casi hasta línea del cordón de la vereda y que tenían tres o cuatro metros de altura.
“Lo hablamos con los comerciantes en una reunión que organizamos con el CGP y, aunque siempre hay quejas, entendieron que estábamos buscando reducir la contaminación visual en la Ciudad. Finalmente, muchos comerciantes aprovecharon esta situación para renovar la presentación de sus locales, sacando marquesinas muy antiguas y colocando dispositivos más pequeños”, explicó Poli a Clarín .
El Gobierno porteño está trabajando sobre la avenida con ocho grúas contratadas a una empresa y tres equipos, con un inspector y seis operarios cada uno. De todas maneras, las multas para quienes no acepten retirar sus marquesinas –y éstas deban ser sacadas por el Gobierno– van de 3.000 a 9.000 pesos, según se informó.
En el tramo de Cabildo que queda pendiente para los cambios en la cartelería, que va de Monroe hasta la General Paz, muchos locales están “en proceso de autorregulación”, según la DGOEP. Quiere decir que son los propios propietarios los que están retirando las marquesinas en infracción, incluso antes de que le llegue la intimación oficial.
También en Cabildo se retiraron puestos de flores y quioscos de diarios que estaban abandonados, en algunos casos desde hacía años.
La nueva ley establece regulaciones distintas en cada caso particular para las marquesinas. La avenida Callao, por ejemplo, fue declarada “área de protección histórica” en toda su extensión y, en consecuencia, allí se prohibieron las marquesinas de cualquier tamaño, para favorecer la visibilidad de los frentes de los edificios, que en muchos casos tienen un importante valor desde el punto de vista del patrimonio arquitectónico. En Callao ya se retiraron 220 de este tipo de carteles, según la información oficial, que en muchos casos han sido reemplazados por toldos rebatibles, que sí están autorizados porque se consideran menos invasivos del espacio público.
Otra avenida donde quedaron en forma absolutamente vedadas las marquesinas es Diagonal Norte. Esta vía, que va desde el Obelisco hasta Plaza de Mayo, con el nombre oficial de Presidente Roque Sáenz Peña, quedó sin marquesinas ya desde el año pasado. Allí hay edificios históricos de Buenos Aires, como el ex Banco de Boston y el 727 Continental Hotel.
Un caso particular es el de los hoteles, cuyas estructuras no han sido tocadas por el personal del Gobierno de la Ciudad. El criterio es que las marquesinas allí cumplen una función, porque protegen de la lluvia o del sol a los pasajeros que esperan en la puerta del hotel. De todas maneras, el funcionario Poli aseguró que se está negociando con la asociación de hoteleros un convenio que permita reducir los tamaños.
A menos que se trate de áreas residenciales o que la norma establezca específicamente otra cosa ante el caso particular, la ley autoriza la instalación de marquesinas en las demás áreas de la Ciudad de Buenos Aires.
Casi al comienzo de la gestión de Mauricio Macri, el Gobierno de la Ciudad había propuesto un proyecto de ley mucho más restrictivo, que si se hubiera aprobado hubiera dejado a toda la Ciudad sin marquesinas y prácticamente sin cartelería publicitaria. Estaba inspirado en el modelo de la brasileña San Pablo, pero las presiones empresarias y sindicales impidieron su sanción.
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octubre 9, 2010 en 8:38 · Categoria Abogado, Arquitecto, Balcones, Código De Edificación, Código de Planeamiento, clausuras, Construcciones no autorizadas, contaminación visual, control de locales, Deterioro, Espacio Público, Espacios Comunes, espacios verdes, frentes, Grietas, Impacto Ambiental, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, infracción, Ingeniero, Inspección del edificio, Instalaciones, Ley Reguladora de la Actividad Urbanística, Locales, mantenimiento, Mantenimiento de frentes, Perito de Parte, Planeamiento Urbano, Propiedad horizontal
SÁBADO, 9 DE ENERO DE 2010
Un proyecto de ley busca crear un APH entre el Bajo y Florida, de Plaza de Mayo a Plaza San Martín, catalogando decenas de edificios y limpiando la polución visual que agobia al centro.
El jura y rejura que tiene consenso entre sus colegas de la Legislatura, los funcionarios del Ejecutivo involucrados y hasta entre las asociaciones profesionales. Cuesta creerlo, porque hay cosas que recuerdan aquello de que cuando la limosna es tan grande… Pero si el diputado porteño por el PRO Patricio Di Stefano logra el voto para el proyecto que presentó como para festejar la Navidad, el centro de esta ciudad va a cambiar de cara. Es que Di Stefano busca crear un gran APH en la city porteña, lo que equivale a duplicar el Casco Histórico porteño, catalogar casi 200 edificios, regular de otro modo lo que se puede hacer y lo que no en la zona y hasta levantar la polución de carteles y marquesinas. Y el proyecto incluye la calle Florida.
El proyecto describe, con bastante certeza, tres zonas. Una es la city en sí, con sus espectaculares edificios bancarios formando uno de los conjuntos mejor construidos y pensados del país. Otra es la “espalda” de la Catedral, que fue zona residencial paqueta –incluye todavía la casa de las hijas de Roca– y hoy mezcla oficinas con bancos y comercios. Y luego viene la zona más residencial, aunque muy comercial, de Plaza San Martín, con algunos edificios de extraordinaria calidad y belleza.
El proyecto toma los apenas 16 edificios catalogados que existen en esa zona y los incorpora al APH. Luego toma 177 fichas de catalogación ya confeccionadas y le encomienda al Ejecutivo que prepara fichas para otros 175 edificios de todo tipo. O sea que de dieciséis patéticas catalogaciones en una región tan plena de tesoros pasaríamos a tener 368 edificios protegidos. Y hay otro casi centenar que no será catalogado porque se trata de edificios muy grandes, que no pueden ser demolidos simplemente porque ya no se pueden construir más metros en esos lotes.
Ver el mapa del APH proyectado permite ver que se custodian 27 manzanas completas y parciales de otras 16. Como este APH encastra exactamente con el APH 1, resulta que arranca justo atrás de la Catedral y sus edificios anexos, del magistral Banco Nación de Alejandro Bustillo y del edificio francés de la SIDE, todos ya catalogados. A partir de esta idea se consolida todo el frente de Leandro N. Alem, de Plaza de Mayo hasta dos puertas de la Plaza San Martín. La línea hace un zigzag para abarcar la increíble esquina de Florida y Diagonal, con sus cúpulas y zigurats. Y se toma todos los frentes de todos los edificios de la calle Florida, de punta a punta. Y es aquí que las cosas se ponen realmente buenas.
Como habrán notados quienes pasen por Callao, que acaba de transformarse en un APH gracias a Marta Varela, la reglamentación de esas áreas ordena bajar marquesinas y cartelones. La diferencia en la avenida es notable, emocionante, y no hay que ser un romántico para imaginar el cambio que se viene en Florida, donde casi ni se ven los frentes, si se limpia esa polución. El proyecto prohíbe las marquesinas, excepto las pocas que son parte de la arquitectura de los edificios, los toldos fijos y los carteles enormes. Se permiten los toldos de tela que no pasen de la mitad de la línea de vereda y se puedan instalar sin romper ornamentos o molduras, y los carteles de letras sueltas, simples o iluminados, que no superen el cinco por ciento de la superficie de los frentes. De ninguna manera se puede pensar en poner un cartel saliente o “estructuras publicitarias” en las medianeras o los techos. La calle Florida tiene un régimen especial que permite pequeños carteles salientes, pero sólo uno por edificio.
Otras órdenes que mejorarán el espacio público en esta zona tan maltratada son las que impiden remover las farolas tradicionales en la Recova de Alem y la que prohíbe por completo romper los frentes para poner calefactores o acondicionadores de aire. Y tampoco se podrá construir a la bartola, como se hace ahora: el que quiera hacer una obra nueva al lado de un edificio catalogado tendrá que respetar por ley esa vieja utopía de arquitectos llamada entorno, ya que el basamento del nuevo edificio tiene que seguir la del catalogado en altura y tiene que respetar la estructura de basamento, desarrollo y coronamiento del vecino más viejo.
En fin, un proyectazo como para cubrirse de laureles y morir contentos, aunque Di Stefano es muy joven. Si todo sale como se espera, no sólo habrá varios cientos de edificios protegidos sino que tendremos una verdadera revolución visual, con un centro con muchos menos carteles, toldos y porquerías.
Por Sergio Kiernan
De Pagina12
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octubre 7, 2010 en 6:01 · Categoria Arquitecto, Balcones, Código De Edificación, Código de Planeamiento, construcción, Construcciones no autorizadas, contaminación visual, control de locales, Espacio Público, Espacios Comunes, espacios verdes, Impacto Ambiental, Impugnaciones, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, Instalaciones, Ley Reguladora de la Actividad Urbanística, Locales, Perito de Parte, Propiedad horizontal
Viernes 11 de setiembre de 2009
Patrimonio urbano / La Legislatura sancionó una ley.
Fue catalogada “área de protección histórica”, con reglas especiales de construcción, iluminación y publicidad.

La Legislatura porteña catalogó ayer como área de protección histórica (APH) la avenida Callao en toda su extensión, categoría que busca impedir modificaciones significativas y mantener la línea estética del paisaje. La norma, precisamente, no sólo influye en las parcelas frentistas de ambas veredas de la tradicional arteria de Buenos Aires: regula también el entorno de los edificios con reglas específicas de decoración, iluminación y uso, con el objetivo de conservar la armonía de la avenida.
La ley -aprobada sobre un proyecto de la diputada Marta Varela (Pro), que tuvo despacho de la Comisión de Planeamiento Urbano- considera que el conjunto de bienes muebles e inmuebles situados sobre Callao es “de alta calidad arquitectónica y urbana, caracterizado por una particular concentración de edificios representativos de las distintas vertientes arquitectónicas de fines del siglo XIX y principios del XX, que otorga a este ámbito un carácter ecléctico propio y original”.
Según explicó Varela, “la protección impuesta implica que no se pueda transformar por ningún interés particular, que exige un mantenimiento especial y, eventualmente, aportes estatales para la conservación”.
La ley, sancionada ayer en doble lectura, protege, por un lado, a 45 edificios con la llamada “protección cautelar”, o sea, de las fachadas que no podrán ser alteradas. Estos se suman a 23 inmuebles que, antes de la aprobación de la norma, ya contaban con protección estructural, o sea, de la fachada y del interior.
Para el resto de los lotes situados sobre la avenida, detalló la presidenta de la Comisión de Planeamiento, la peronista Silvina Pedreira, “si se llega a construir o hay modificación de un edificio, se deberá respetar el estilo y la misma línea estética, como determinados revoques y ornamentaciones, y se deberán respetar la composición y las texturas existentes”.
Por otro lado, los diputados establecieron limitaciones de tamaño a la instalación de marquesinas, toldos y publicidades, para los que fija condiciones especiales de emplazamiento. Además, la ley establece que se respeten las actuales características del mobiliario urbano (bancos y faroles) en futuras intervenciones sobre Callao.
En cuanto a las plazas y plazoletas situados sobre este distrito APH, “toda modificación deberá responder a un proyecto integral que contemple aspectos históricos y paisajísticos y requerirá la aprobación previa del organismo de aplicación”.
Los legisladores dejaron librada al Poder Ejecutivo la designación de esa autoridad de aplicación, que deberá constar en la reglamentación de la norma.
Finalmente, los diputados también impusieron determinados criterios de forestación para las parcelas abarcadas.
“En general, suelen catalogarse inmuebles en forma aislada. Pero en este caso quisimos preservar a toda una avenida y su entorno”, señaló la macrista Varela. Ya cuentan con el paraguas del APH la Avenida de Mayo y la avenida Luis María Campos, recordó Pedreira.
Por su parte, Varela rescató el valor de la avenida Callao, no sólo como “una de las grandes arterias centrales de la ciudad”, sino como “un reservorio de los edificios construidos en un momento particular de la historia argentina”.
La protección aprobada anoche rige para Callao en toda su extensión, desde Rivadavia hasta el Bajo. Distribuidas a lo largo de la avenida, conviven tres áreas diferenciadas por el acento de sus actividades.
La primera, de Rivadavia hasta Corrientes, sería la Callao de la actividad política, con el Congreso; las confiterías El Molino, El Tropezón, el Café de los Angelitos y L´Aiglon, y el hotel Savoy, muy concurridos por hombres de la política.
La segunda área, entre Corrientes y Santa Fe, está más vinculada con la educación, con la Escuela Normal Superior Domingo F. Sarmiento, el Colegio La Salle, la Universidad del Salvador, y en su entorno, el Ministerio de Educación, frente a la plaza Rodríguez Peña.
La tercera área, desde Santa Fe pasando por Las Heras hasta el Bajo, es la Callao residencial.
Por Angeles Castro
De la Redacción de LA NACION
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octubre 5, 2010 en 4:31 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código De Edificación, Código de Planeamiento, clausuras, Comunas, construcción, Construcciones no autorizadas, control a una construcción, Estudio Jurídico, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, infracción, Ingeniero, Inspección del edificio, Locación de Obra, Planeamiento Urbano, Seguridad, Soluciones Legales
Los vecinos dicen que los controles fallan.
Los barrios donde más irregularidades en las construcciones edilicias se denunciaron fueron Palermo, Caballito, Balvanera, Villa Urquiza y Belgrano, que concentraron el 35% de los reclamos de vecinos preocupados por la construcción indiscriminada. Muchos de ellos consideran que los controles no alcanzan y que el gobierno hace poco y nada para resolver esta situación.
Durante todo 2008 y en lo que va de este año, la ciudad recibió 7176 denuncias por anomalías en las obras, y mientras el barrio de Palermo encabezó la lista, con 692 reclamos, Puerto Madero sólo tuvo dos denuncias en los últimos 16 meses.
“En la calle Felipe Vallese al 700, en Caballito, hay una edificación que tiene dos pisos más de lo que dicen los planos. La obra era de seis pisos, pero hicieron ocho. Eso está comprobado por la Defensoría del Pueblo de la ciudad. La primera denuncia la hicimos hace un año y cuatro meses, pero desde entonces el gobierno no actuó. El edificio está en venta y no pasa nada”, dijo Gustavo Desplat, coordinador de la Protocomuna de Caballito.
El vecino agregó: “Esto demuestra la falta total de control que hay en la ciudad respecto de las construcciones edilicias. Por ejemplo: en las obras de Caputo construcciones, que se están haciendo en Caballito, se trabaja de lunes a lunes y no respetan las normativas”. LA NACION consultó a Caputo SA y allí indicaron que en la obra en cuestión se respetan los horarios establecidos por la normativa y que no se trabaja los sábados por la tarde ni tampoco los domingos.
Irregularidades
Según indicaron en el gobierno de la ciudad, desde la creación del sistema único de denuncias (SUD), en 2005, ha ingresado por esa vía un total de 21.700 denuncias de irregularidades en las obras o instalaciones electromecánicas de edificios.
“En la actualidad, el gobierno trabaja sobre el procesamiento, la priorización y el georreferenciamiento de un volumen de 6500 denuncias pendientes, donde muchas de ellas son por obras menores de reformas que generan numerosos conflictos entre vecinos. Allí se manda a los inspectores”, dijo el director de la Agencia Gubernamental de Control, Pablo Bourlot.
El funcionario afirmó que ante la existencia de una obra donde se compruebe que se construyó más de lo establecido por los planos autorizados, ésta “será demolida” de inmediato. “Pero ese caso -dijo- hasta ahora no se ha dado.”
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octubre 4, 2010 en 4:16 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código De Edificación, Código de Planeamiento, clausuras, construcción, Construcciones no autorizadas, control a una construcción, Garantía de Obra Nueva, Habilitación, Incumplimientos Contractuales, Ingeniero, Inspección del edificio, Ley Reguladora de la Actividad Urbanística, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Planeamiento Urbano, Problemas Edilicios, Seguridad, Soluciones Legales, Vicios de construcción
Se detectaron edificios de hasta siete pisos que comenzaron a construirse sin ningún permiso; sospechan de una red de corrupción.
El esqueleto de un edificio de siete pisos, de hormigón armado, en Niceto Vega al 5600, en Palermo, escondía una particularidad: no tenía el permiso del gobierno de la ciudad ni había sido advertido por los inspectores porteños en poco más de un año de operativos. Cuando las autoridades lo advirtieron, hace dos meses, fue clausurado.
Ante esta evidente falta de controles en las construcciones en la Capital, y en la que también se sospecha de casos de corrupción, el gobierno local impulsa una nueva metodología de inspecciones, con más agentes en la calle y una estratégica división del organismo que antes otorgaba los permisos y también fiscalizaba las obras: la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro (Dgfoc). En lo que va del año, dijeron en el gobierno de Mauricio Macri, se clausuraron dos obras por día en la ciudad por no cumplir con la normativa vigente; el 70 por ciento fue por la falta de permisos para edificar o demoler una vivienda.
En ese mismo período, el gobierno de la ciudad recibió 2500 denuncias referidas a construcciones irregulares, de las cuales el 40% fueron obras “presuntamente clandestinas”, y el 20%, “obras que carecen de medidas de seguridad“. Pero los vecinos cuestionan la efectividad de los operativos (ver aparte).
Según la Agencia Gubernamental de Control (AGC), que desde marzo pasado conduce Pablo Bourlot, se han clausurado más de 240 obras en la ciudad, el 30 por ciento de las cuales se concentraron en los barrios de Palermo, Villa Urquiza, Villa del Parque y Balvanera.
“A partir del cambio en las formas de fiscalización, hemos descubierto este déficit que asombra: estamos logrando no sólo una mayor capacidad de inspección, sino también una más inteligente al momento de realizar los controles. Así desalentamos los posibles casos de corrupción en esta actividad”, dijo a LA NACION Pablo Bourlot.
Numerosos casos
Las anomalías en las construcciones son frecuentes en la Capital. Otra de las situaciones testigo es un depósito situado en Tronador al 100, en Paternal, que mantuvo su fachada, pero en el interior hizo obras y refacciones en 5000 metros cuadrados y fue clausurado hace dos semanas. Hay más: en Galicia al 2800, en Villa Mitre, el gobierno clausuró una obra en construcción que alcanzó los siete pisos de estructura, por presentar distintas irregularidades en cuanto a seguridad.
“¿Si hay corrupción en los inspectores? No ha habido casos comprobados por los cuales se debieron hacer denuncias penales. Pero ahora los inspectores son elegidos por sorteo y se fiscalizan las inspecciones que realizan. Como resultado de esta política, durante el último mes se han realizado dos operativos especiales en los barrios de Villa del Parque y Floresta, donde hubo cuatro clausuras, dos obras paralizadas y un total de 24 actas labradas por diferentes irregularidades. Es más, en una de esas obras la Dirección de Migraciones detectó a 15 personas de origen paraguayo en condiciones irregulares de ingreso al país”, dijo Bourlot.
La corrupción, en la mira
El cambio en la estructura administrativa que ejecuta los controles en las obras de la ciudad no fue nada sencillo. Después de que Macri asumió en la ciudad, en diciembre de 2007, la antigua Dgfoc fue dividida en las actuales Dirección General de Registro de Obras y Catastro (Dgroc), que depende del Ministerio de Desarrollo Urbano, y la Dirección General de Fiscalización y Control (Dgfyco), coordinada por la AGC. La primera registra el trámite de obra, y la segunda se ocupa de controlar y fiscalizar que las edificaciones estén en regla.
Las tareas de registro y de fiscalización de las obras civiles se separaron, entre otros motivos, por las sospechas de corrupción en el trámite de registro y fiscalización, que antes era regulado por la misma área, según indicaron en el gobierno.
“La separación ocasionó algunos inconvenientes de coordinación entre ambas áreas, dado que hubo que fijar circuitos administrativos que incluyeran el desdoblamiento de algunos expedientes para que cada una pudiera desarrollar sus tareas”, confió una fuente del gobierno que ya no se desempeña en el área.
A principios de 2008, la Dgfyco contaba con 60 inspectores para fiscalizar unas 100.000 construcciones en altura que hay en la ciudad, mientras que en la actualidad el número de agentes creció a 115. Con la cantidad de inspectores que tiene la Capital existe una capacidad promedio de realizar 200 controles diarios.
“No encuentro méritos en esta administración, en relación con el control de obras, ya que no están haciendo más de lo que les corresponde. En otras palabras, están ejerciendo su poder de policía y cumpliendo con una normativa que debe ser ejercida por los organismos de control, en este caso la Dgfyco. Es responsabilidad del Poder Ejecutivo hacer cumplir las normas vigentes”, dijo a LA NACION la diputada kirchnerista Silvina Pedreira, presidenta de la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura porteña.
Por Pablo Tomino
De la Redacción de LA NACION
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