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Blog de Arquitectura Legal

Blog de Arquitectura Legal y Peritajes Edilicios.

noviembre, 2010

Problemas Edilicios en Barracas – Arquitectura Legal en CQC

En Arqto. Teodoro Rubén Potaz, perito legista, titular de PERITAJES EDILICIOS participio del programa CQC, en la conocida sección «Proteste Ya», su conductor Gozalito Rodríguez realizó una nota en el barrio porteño de Barracas, donde los vecinos denunciaron el desastre que realizó la empresa contratada por AYSA, en 20 viviendas de esa zona.

Las imágenes emitidas, mostraron el estado de las casas: Rajaduras, vigas separadas de la mampostería, veredas que parecen bombardeadas, techos apuntalados con tirantes, son algunos de los daños que produjo la obra de cambio de cañerías de cloacas que está efectuado la compañía, contratista de AySA.

Los vecinos indicaron al cronista televisivo, que «no se realizó un estudio previo del suelo» y que «se utilizó maquinaria inadecuada para los trabajos». La nota finalizó con el compromiso de un funcionario de AySA, indicando que la empresa estatal se haría cargo de indemnizar a las víctimas.

Para ver mas videos visite nuesto canal en youtube.

Sumarán inspecciones en obras en construcción luego del derrumbe en Villa Urquiza

Jueves 19 de agosto de 2010 – El gobierno convocó a expertos para modificar la normativa

Luego de que trascendieron propuestas legislativas y de la Defensoría del Pueblo para reforzar las inspecciones en las obras que se realizan en la Capital, ayer el ministro de Desarrollo Urbano porteño, Daniel Chain, anunció que el Poder Ejecutivo reunió a representantes de los profesionales, de los trabajadores, de los empresarios y del Estado con injerencia en la actividad de la construcción. En esa ocasión analizaron modificaciones en la norma vigente, de modo de mejorar los controles sobre la infraestructura y sobre el desempeño de los profesionales a cargo de las edificaciones.
La mesa de trabajo, explicó el ministro, fue convocada por indicación del jefe de gobierno, Mauricio Macri, tras la muerte de tres personas al derrumbarse un gimnasio en Villa Urquiza cuando en el terreno lindero trabajaba una excavadora. El responsable de esa obra, el ingeniero Guillermo Heyaca Varela, fue acusado de mala praxis por el gobierno porteño -que lo inhabilitó por 15 años en la Capital- y la Justicia lo investiga por homicidio culposo.
Ayer, Chain anunció que el Poder Ejecutivo decidió respaldar un proyecto impulsado por la Defensoría del Pueblo, que propone la creación de una comisión integrada por expertos, funcionarios y diputados para revisar los códigos que rigen los controles en construcciones. El objetivo es incorporar verificaciones en la etapa de excavación, que hoy no está prevista.
La comisión ya comenzó a funcionar ayer, a instancias del Poder Ejecutivo. Según Chain, se reunieron representantes de las facultades de Ingeniería y Arquitectura de la UBA; de universidades privadas; de la Sociedad Central de Arquitectos; del Centro Argentino de Ingenieros; de la Unión Obrera de la Construcción; de las cámaras empresariales de la actividad; de la Asociación de Peritos Verificadores, y de la Defensoría del Pueblo, más la presidenta de la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura, Silvina Pedreira.
“Es obvio ya que se debe incorporar una inspección en la excavación. También, que el director de una obra tiene que estar presente en las etapas de riesgo. Acordamos que, por más que esto sea lo esperable de un profesional, hay que regularlo y verificar el cumplimiento”, adelantó.

Sumarán inspecciones en obras en construcción – control matricular

Comunicado del Consejo Profesional de Ingeniería Civil

EL CONSEJO PROFESIONAL DE INGENIERIA CIVIL INFORMA:

De acuerdo a la legislación vigente la prestación de los servicios profesionales está atribuida exclusivamente a los graduados matriculados. Los principales y únicos responsables por el proyecto, dirección y construcción de las obras en la Ciudad de Buenos Aires, son los profesionales a cargo, quienes están obligados a cumplir con todas las normas de la construcción en vigencia.

El Consejo Profesional de Ingeniería Civil es una persona jurídica pública no estatal creada por ley para ejercer el control de la matrícula de los Ingenieros Civiles y profesionales afines.

El control matricular significa verificar la existencia y vigencia de un título profesional expedido por las autoridades educativas que correspondan, junto con el posterior seguimiento profesional y ético de las conductas de los matriculados en el ejercicio de su profesión. La investigación y juzgamiento de las conductas profesionales para evaluar si violan o no el Código de Ética Profesional, se efectúa con la intervención y anoticiamiento de las autoridades competentes que correspondan y puede concluir con sanciones sobre el matriculado que llegan hasta la cancelación de la matrícula.

Determinar la idoneidad de los profesionales matriculados es resorte exclusivo de las Universidades y demás autoridades educativas competentes, que emiten los títulos.

No corresponde a los Consejos Profesionales ejercer la supervisión y/o control sobre las obras y construcciones en la Ciudad de Buenos Aires, sino que ello es una facultad reservada al Gobierno local, que conserva el poder de policía de la construcción.

Luis E. J. Perri/ Ingeniero Civil
Presidente

Roberto Policichio/ Ingeniero Civil
Secretario

Fuente: www.revistavivienda.com.ar

El Entrepiso se derrumbó porque tenía fallas estructurales

Un socio de Beara sería el dueño de la constructora del entrepiso

09/11/10 Se trata de Rolando Flies, presunto titular de la empresa que remodeló el boliche.

La Justicia hará una inspección pasado mañana y comenzará un peritaje en Beara, el boliche de Palermo donde hace dos meses murieron dos jóvenes y casi 30 más resultaron heridos por el derrumbe de un entrepiso. Ese entrepiso, según quedó probado en el expediente, fue construido por una empresa que pertenecería a Rolando Flies, uno de los cinco accionistas de “Viejo Sabio S.A”, que es la firma propietaria del boliche de la avenida Scalabrini Ortiz al 1600, confirmaron a este diario fuentes judiciales.

La empresa Mundo Seco, cuyas oficinas están en Pompeya, tiene como especialidad justamente la construcción de entrepisos “de placas de cemento extra reforzado”, según puede leerse en su página de Internet.

De acuerdo a una evaluación preliminar de Bomberos, el entrepiso se derrumbó porque tenía fallas estructurales, pero ahora la jueza de instrucción Alicia Iermini dispuso la realización de una nueva pericia, a cargo de ingenieros.

La jueza todavía no le puso fecha a las declaraciones indagatorias de los funcionarios y empresarios que fueron imputados por el fiscal Andrés Madrea.

El de más alto nivel en el grupo de funcionarios del Gobierno de la Ciudad es el ahora ex director general de Habilitaciones, Martín Farrell, quien renunció a su cargo la semana pasada.

Entre el resto de los imputados figuran dos funcionarios de la Agencia Gubernamental de Control: Pablo Seiskuscas, director de Habilitaciones Especiales, y Norberto Cassano, jefe del Departamento Esparcimiento. También están entre los apuntados por el fiscal Madrea el inspector Carlos Mustapich, el arquitecto Isaac Rastolski, el maestro mayor de obra Gustavo Amaru y los cinco accionistas de la sociedad que es propietaria de Beara.

Trascendió, además, que está acreditado que una funcionaria advirtió que Beara no debía ser habilitado, porque reiteradamente funcionaba como boliche bailable, aunque no estaba autorizado a ejercer ese rubro.

Actualmente en el juzgado se siguen tomando declaraciones testimoniales a los que estuvieron esa noche en Beara y las indagatorias serían el mes próximo.

Fuente: Clarin.
Ver Nota en Clarin

Edificios de juzgados están con sobrepeso y en situación de colapso por la enorme cantidad de expedientes que acumulan

Juzgados previsionales en paro: no quieren recibir nuevas causas

30/10/10 Los trabajadores advierten que la feria dispuesta por la Corte es insuficiente.

Por considerar que es insuficiente la resolución de la Corte Suprema que dispuso declarar “inhábiles” las tres semanas que van del 28 de octubre al 19 de noviembreen siete Juzgados de la Seguridad Social, los empleados agrupados en la Unión de Empleados de la Justicia Nacional (UEJN) comenzaron ayer a la mañana un paro hasta el lunes a primera hora cuando analizarán en asamblea el curso a seguir. Por eso, ayer jubilados y abogados no pudieron realizar ningún trámite .

Los empleados sostienen que tanto los jueces como los camaristas y la propia Corte Suprema reconocieron que los edificios de esos juzgados están con sobrepesoen situación de colapso por la enorme cantidad de expedientes que acumulan: más de 400.000 . Entonces reclaman “que la Corte Suprema declare feriado judicial con la concurrencia del personal a los lugares de trabajo y sorteo de las nuevas demandas a fin de concentrarse en la descarga y traslado de esos expedientes a los edificios que se habiliten”, como le dijo a Clarín el delegado gremial del Fuero y dirigente de UEJN, Alejandro Giani. “Al declarar esos días “inhábiles”, se suspenden los plazos procesales, pero los Juzgados deben atender a los abogados y jubilados, a lo que se agrega el propio peso y riesgo del público que concurre al edificio. En cambio, con el feriado judicial con concurrencia del personal no hay atención al público”, precisó Giani.

Como anticipó este diario, días atrás un informe del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) alertó que el edificio judicial estaba en “el máximo admisible de peso” por la enorme cantidad de expedientes.

En base a ese informe, tanto los jueces de primera como de segunda instancia le solicitaron a la Corte Suprema que declarara “feriado judicial, sin suspensión de sorteo, con concurrencia a los lugares de trabajo” para los 10 Juzgados Federales de Primera Instancia de la Seguridad Social de la Capital Federal que funcionan en Marcelo T. de Alvear 1840, de esta Capital. Y habilitara un juzgado de Primera Instancia de la Seguridad Social para asuntos urgentes, “con carácter rotativo”. El jueves, la Corte dispuso declarar días “inhábiles” en siete de los diez Juzgados. Esos siete Juzgados funcionan en el Edificio Anexo de Marcelo T. de Alvear y son los más comprometidos por el sobrepeso, de acuerdo al informe del INTI. Los otros tres funcionan en el sector principal del mismo edificio. Cada Juzgado tiene unas 40.000 causas y los expedientes se acrecientan porque, además, la ANSeS apela la mayoría de las sentencias y no está cumpliendo con el compromiso de desistir cuando las sentencias son similares a lo fijado por la Corte Suprema. Tras el veto del Gobierno a la ley votada por el Congreso que permitía reajustar los haberes de acuerdo a los fallos del Alto Tribunal, crecieron las demandas.

En el pedido, los jueces agregaron que “no podemos soslayar que no existe en el edificio Anexo salida de emergencia alguna ni escalera de incendio, y que los estrechos pasillos se encuentran obstruidos actualmente por la gran cantidad de expedientes en trámite, que ya no pueden ser ubicados al interior de los Juzgados por resultar insuficiente el lugar asignado, incrementando los mismos de la carga de fuego debido al exceso de papel”

Fuente: Clarin.
PorISMAEL BERMÚDEZ
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Cayó un cartel – Un cartel de un edificio se desplomó desde 15 metros de altura

FUE SOBRE UNA PARADA DE COLECTIVOS DE LINIERS

Un cartel de un edificio se desplomó ayer sobre una parada de colectivos desde 15 metros de altura y dejó siete heridos. Fue minutos antes de las 14, en una galería de la avenida Rivadavia al 11500 casi sobre la estación de trenes de Liniers y con la zona muy concurrida.

En el momento, siete personas fueron golpeadas, y el empleado de un local de ropa de al lado de la galería desde donde colgaba la cenefa, ayudó a rescatar a los heridos hasta que llegaron seis ambulancias. El director del SAME, Alberto Crescenti, dijo a Clarín que “cuatro hombres y tres mujeres fueron trasladadas al Hospital Santojanni con politraumatismos y escoriaciones en el cráneo”, expresó Crescenti. Ninguno resultó herido de gravedad.

Durante la tarde, personal de Defensa Civil se encargó de cortar los pedazos restantes de la cenefa con una amoladora. Así, el comentario común entre los vecinos giraba en torno a que de haber sido un día laboral, el resultado podría haber sido una tragedia. Y algunos dijeron que unos meses atrás se había radicado una denuncia ante Defensa Civil, para advertir sobre la peligrosidad del cartel y porque había metales colgando. Incluso explicaron que la Guardia de Auxilio los había retirado.

Sin embargo, fuentes del Ministerio de Espacio Público desmintieron las versiones de denuncias previas. “Nunca recibimos una denuncia de ese tipo”, aclararon a este diario.

Fuente: Clarin.
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Balcones en caída libre – NUEVO DESPRENDIMIENTO, Bahía Blanca. Argentina

La primera cuadra de Lavalle es el reciente escenario para una historia tan repetida como peligrosa. ¿Para cuándo la reglamentación de la ordenanza…?

Hace casi una década, en 2001, la delegación local del Colegio de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires elevó al Municipio un escrito planteando la “urgente necesidad” de reglamentar el control de la conservación de las fachadas de los edificios, poniendo especial atención en aquellos elementos adosados a la misma (balcones, molduras, cartelería, barandas) que “puedan producir un riesgo inminente para la seguridad pública”.

Desde entonces, las caídas y desprendimientos de mampostería, revoques, molduras y otros elementos continúan siendo tan frecuentes como riesgosos.

Aquella inquietud de los ingenieros se plasmó en una ordenanza del Concejo Deliberante, la 12.626, promulgada el 29 de abril de 2004. La misma le pidió al departamento Ejecutivo que la reglamentara “en el término de 180 días”.

Seis años después, todo sigue peligrosamente igual.

Lavalle, La Previsora y Chiclana.

La semana pasada, en la primera cuadra de Lavalle, se desprendió parte del revoque y de la mampostería de un balcón. Con poca gente transitando por el lugar, el destino quiso que nadie saliera lastimado.

El hecho desnuda dos cuestiones. Por un lado, la falta de mantenimiento de la casona de al menos 90 años –hoy en venta–, que tiene a favor la excelencia de la mano de obra de la empresa que la construyó, la de los hermanos Nicolás y Gerardo Pagano (NyG Pagano).

No muchos meses atrás se verificó una caída similar en el histórico edificio de Alsina y San Martín, levantado en 1913 por la compañía de seguros La Previsora y rediseñado en 1940 por la aseguradora La Acción.

El riesgo derivó en el armado de una precaria “recova” de andamios y madera, a modo de toldo protector mientras los propietarios comenzaron su reparación.

Casos como éste se repiten en varias propiedades del microcentro, donde puede advertirse, sin demasiado esfuerzo, el riesgo que significa caminar por demasiadas veredas. Un ejemplo es la casona de dos plantas ubicada en la primera cuadra de calle Chiclana. Allí se advierte, en su balcón de la planta alta, el crecimiento de plantas que florecen y se robustecen, poniendo en riesgo la estabilidad de cada elemento estructural.

Tiempo de indagar

“No tengo precisiones sobre cómo está ese tema. Voy a indagar”, fue la respuesta del ingeniero Rubén Valerio, secretario de Obras y Servicios de la comuna, al ser consultado sobre algún avance en la reglamentación de la ordenanza. Indicó que tenía “una idea” de que la misma estaba a consideración del Colegio de Arquitectos, aunque desconocía el estado.

Lo cierto es que la normativa, que declara el “carácter obligatorio” de la conservación de las fachadas para los edificios con más de 10 años de antigüedad, tanto públicos como privados, sigue en espera.

El artículo 5º establece que el Municipio debe disponer las medidas preventivas para que un propietario repare cualquier deficiencia que signifique “un riesgo inminente”, sugiriendo incluso multas de hasta cien sueldos básicos de un empleado municipal, en caso de no cumplir con el pedido.

Resulta incomprensible que la Comuna dilate la reglamentación de esta ordenanza o que, en el peor de los casos, necesite un hecho fatal para decidirse a ponerla en marcha.

Fuente: www.lanueva.com
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Todos odian a las torres (demoliendo edificios viejos para construir otros más grandes)

Si, ya sé, no todos odian a las torres. Hay muchos que las quieren: los que viven en ellas, los que las diseñan, los que las construyen y, sobre todo, los que las venden. Pero también son muchos los que las miran con cara de pocos amigos y las acusan de todos los males del barrio.

Las torres son una fuente de problemas porque Buenos Aires crece para adentro, demoliendo edificios viejos para construir otros más grandes. Las obras generan ruidos, suciedad y su resultado nos quita luz y ese pedazo de cielo que veíamos todas las mañanas. Además, muchas veces, lo nuevo es de peor calidad que lo viejo. El tema se complicó porque la gente empezó a llamar torre a cualquier construcción que superara la altura media de sus vecinos; como edificios de 12 pisos entre medianeras que pasarían inadvertidos en el Centro, pero junto a casas de una planta, son repudiados.

Para los arquitectos, las torres son otra cosa: prismas altos, con mucho aire alrededor y en un terreno grande. Y nos gustan porque dejan más espacio libre que un edificio común y permiten diseñar ambientes bien ventilados e iluminados. Pero en general, las torres son mejores cuando están juntas, separadas de otros edificios. De cualquier manera, tanto la gente que las odia como la que las ama, tiene motivos que van más allá de lo funcional: La profecía del ascenso social.

Para los que les encantan, las torres ofrecen la metáfora más directa del progreso económico. Muchos piensan que mientras más arriba vivís, más subís en la escala social. Y aunque muchos prefieren tener los pies sobre la tierra y no se anotan en esa carrera ilusoria, a nadie le gusta que lo miren de arriba y, encima, le quiten ese rayo de sol que lo hacía feliz.

Fábrica de status.

La altura produce discriminación hacia afuera y hacia adentro del mismo edificio. De hecho, nadie quiere vivir en el primer piso de una torre, y todos anhelan el último. Los inversores saben qué quiere la gente y, en las últimas torres, los departamentos que hubieran ocupado hasta el tercer nivel ya no existen. Allí hay aire o la portería. Para los desarrolladores, los primeros 10 pisos de las torres super altas son un clavo. No sería raro que pronto hagan un coloso de 100 niveles con los primeros 20 vacíos y un cartel en la terraza que diga: “¡LOSERS!” Odio a primera vista.

Las torres te caen antipáticas de entrada. La obra empieza con una estridente demolición, camiones y polvo. Antes de los tres meses, los vecinos están pidiendo: “¡la hora referí!”. Pero la construcción dura dos años y es un golpe de nocaut a la autoestima del barrio. Después de probar sus sinsabores, todos están ansiosos por que termine. Al final, agradecen a Dios aunque ya no gocen de ese cielo azul que todos vemos (veíamos).

Amigos son los amigos.

El primer cambio que se nota con la torre terminada es que los recién llegados no saludan. No tienen los códigos del barrio y, además, vos tampoco terminás de conocerlos porque la torre triplica los habitantes de la cuadra de un día para el otro. Para los nuevos, el barrio es hostil, el recuerdo de un pasado que prefieren olvidar. Para ser más amigables, las torres podrían aportar algo al barrio. No vendría mal, por caso, que dejaran una parte de su terreno para armar una placita para chicos. O unos bancos, no sé, algo.

La muerte de las ideologías.

Las torres seguirán creciendo en los barrios porque son un negocio y nadie es inmune al dinero. Hace años empecé a remodelar mi PH y justo enfrente, Moira y Fede (una pareja de arquitectos) estaban haciendo una casa bien canchera. Un día, Moira me tocó el timbre desesperada: “¡Miguel, quieren construir torres! ¡Tenemos que juntar a los vecinos, no nos van a arruinar el barrio!”. No terminé de encontrar mi pancarta de “ … castigo a los culpables” para reciclarla cuando me enteré que inescrupulosos inversores habían hecho una oferta por el terreno de mis amigos. Moira y Fede vendieron, se compraron dos casas en otro barrio y me dejaron un bruto edificio frente a mi dormitorio. Ahora estoy esperando mi oportunidad … no me voy a regalar.

Por MIGUEL JURADO (Editor de Arq)
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Cada vez se construye peor (mala construcción)

Tenés razón, che arquiteto , antes se construía mejor… pero los materiales eran peores”, me decía Froilán mientras desgranaba sin dificultad el revoque de una casa centenaria.

Tardé varios años en valorar el pensamiento del noble albañil paraguayo. El mes pasado, unos investigadores cordobeses le dieron la razón con bases científicas. Arquitectos de la Universidad de Nacional de Córdoba compararon varios edificios construidos en distintas décadas y concluyeron (palabras más, palabras menos) que cada vez se construye peor. Claro que eso lo sabe cualquiera, y aunque los materiales ahora sean mejores no se trata de echarle la culpa a la falta de mano de obra especializada. La mala construcción es como una mamá que cocina mal: mientras sos chico te parece que comés rico porque no conocés otra cosa.

Así es como nos conformamos con vivir en lugares cada vez menos confortables y lo solucionamos con más calefacción, aire acondicionado, plasmas y música a todo volumen. Nos acostumbramos a que las paredes “transpiren” en invierno; a cocinarnos en verano; a conocer los pormenores de la vida sexual de nuestro vecino (porque el problema también son los ruidos) y a contar los segundos hasta que el depósito de su inodoro termine de cargar agua.

A estos síntomas de que cada vez se construye peor, se pueden agregar otros: Paredes que hablan.

Los expertos cordobeses comprobaron que mientras se utilizó el ladrillo común para envolverlos, los edificios eran abrigados en verano y frescos en invierno. Claro que esos ladrillos de campo se hicieron con buena parte de tierra pampeana que hoy serviría para plantar soja o darle de comer a las vacas. Los ladrillos huecos que se usan ahora son más ecológicos pero si no se los emplean con revoques y aislantes apropiados bien pueden resultar un fiasco. Y ni hablar de la aislación sonora. En La Algodonera, un multipremiado edificio de Palermo, una amiga estornudó en su departamento y el vecino le dijo: ¡Salud! La solución fue construir una doble pared de durlock con lana de vidrio.

Nos bajaron la cortina.

Muchas veces, las fallas de la construcción son un problema de modas. Eso ocurre con los grandes ventanales de los modernos departamentos tipo loft (en realidad, monoambientes con entrepiso). Allí, el minimalismo extremo llevó a que el oscurecimiento deje de ser un problema de arquitectura para ser una cuestión decorativa. Entonces, la vieja cortina de enrollar pasó a ser un bicho en extinción mal reemplazado por el black out. Ya no importa que al sol hay que pararlo antes de que pase el vidrio porque si no el depto se calienta como un horno. Al fin de cuentas, el aire acondicionado se paga en cuotas y la cuenta de luz está subsidiada.

El que se cocinó detrás de un vidrio, ve la torre YPF y llora.

Y no es que yo tenga algo contra el enorme rascacielos que diseñó el famoso argentino Cesar Pelli en Puerto Madero, sino que es un ejemplo del error típico de los edificios de oficinas: estar envueltos de cristal por los cuatro costados ¿Cómo es que tan pocos constructores se han dado cuenta de que el sol se empeña en salir y en ocultarse por los mismos lugares todos los días? ¿Y que en verano, el astro rey irradia suficiente calor como para hacer huevos fritos en las ventanas que dan al oeste? Conclusión: si una torre tiene paredes de vidrio en sus cuatro lados, por lo menos en tres, funcionan mal.

Billetera mata arquitecto.

Cuando el negocio es vender caro lo que cuesta barato y agarrar la guita lo más rápido posible, poco puede hacer el arquitecto. Hace varios años intenté convencer a un acaudalado empresario de origen italiano sobre la conveniencia de poner vidrios dobles en las ventanas de un hotel que había recibido en el revoleo privatizador de los 90. Cuando vio la diferencia de precio entre las carpinterías comunes y las súper aisladas que yo le ofrecía, juntó los cinco dedos de su mano derecha y agitándolos repetidamente de arriba a bajo me dijo: “¿Sabé cuánta rubia me pago con esta plata?” Ahí nomás entendí que al acaudalado empresario de origen italiano, el doble vidriado hermético le resultaba caro; las rubias, muy baratas y la calidad de la construcción no le importaba nada. A los pocos meses, vendió el hotel sin ponerle un peso encima, ganó una fortuna y ya se imaginan en qué seguirá gastando la plata.

Por MIGUEL JURADO (Editor de Arq)
Nota Clarin

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