Blog de Arquitectura Legal
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enero, 2011
enero 31, 2011 en 8:41 · Categoria Arquitecto, Código De Edificación, Código de Planeamiento, Comunas, construcción, Construcciones no autorizadas, contaminación visual, control a una construcción, Demolición del Edificio, denuncias, Espacio Público, Espacios Comunes, espacios verdes, Estudio Jurídico, frentes, Impacto Ambiental, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, infracción, Inspección del edificio, Ley de Publicidad Exterior, Ley Reguladora de la Actividad Urbanística, Mantenimiento de balcones, Mantenimiento de frentes, mantenimiento de un edificio, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Planeamiento Urbano, Problemas Edilicios, Propiedad horizontal, Soluciones Legales
En cada uno de los últimos veranos, distintos sucesos en la provincia de Córdoba han reflejado profundas problemáticas argentinas del siglo XXI. Es como si allí, históricamente, en el medio del país, afloraran como extractos. El año pasado fue la sequía que dejó a sus embalses con la mitad de su agua. En el anterior fueron los incendios forestales que arrasaban lo escaso del patrimonio natural que nos va quedando en todas las regiones del país, cada vez más amenazado por los cultivos extensivos e intensivos que dan pingües ganacias.
Este verano el desastre es cultural. Y se manifiesta en la depredación, el desguace y la destrucción de parte del patrimonio arquitectónico cordobés más valioso, un acervo nacional. Así lo confirman varios casos.
Comienza con la Escuela Normal Carbó, un monumento tangible e intangible de la otrora brillante enseñanza pública argentina, que se encuentra amenazada hace tiempo por proyectos usurarios que pretenden expulsar de su histórico lugar a la institución con sus centenares de alumnos y docentes y transformarla en un burdo shopping, a la manera de la Escuela Olmos, megaproyecto concretado en los tiempos del Gobernador Angeloz.
Como en ese caso, el gobierno apunta a consolidar la creencia del mal estado de la construcción, mientras realiza obras lentas e incorrectas dilapidando recursos y arruinando diversas partes del impresionante edificio. La saga continúa con el nuevo proyecto para la manzana que alberga el edificio del Banco Provincia, diseñado por Francesco Tamburini (el autor de la Casa Rosada) y declarado Monumento Histórico Nacional en el año 2000.
Para esa manzana central del casco histórico de la ciudad se ha lanzado oficialmente un megaproyecto “estilo Dubai” con una altísima torre, shoppings, hotel y demás “amenities”, que, según aseguran los emprendedores, “mejorará la calidad del espacio ciudadano y de la vida de los cordobeses”.
Premisas difíciles de demostrar. La única realidad serán las nefastas consecuencias que acarrea la demolición de diversas, valiosas, construcciones del área, arrasamiento de la escala urbana de la plaza principal con sus monumentos coloniales y riesgo de que la declaratoria de Patrimonio Mundial que ostenta con orgullo la Manzana Jesuítica de “La Docta” sea cancelada por la UNESCO.
Pero las autoridades de la provincia no se contentan solamente con atacar el patrimonio de la época colonial, el del siglo XIX o el de la “Belle Èpoque“. Van más allá y se ensañan con una importante pieza del patrimonio del siglo XX como lo es la Casa del Gobernador conocida como “Las Tejas”, un conjunto característico de la arquitectura peronista que fue diseñado hacia 1950 para Hogar de Ancianos por la Fundación “Eva Perón”.
La costosa y acelerada demolición en marcha se basaría en estudios técnicos que aconsejan hacer tabla rasa del lugar para mejorar la comunicación y construir un supuesto “parque temático”, con todo lo que esta apelación implica. Esta triste lista de patrimonio en peligro sigue con la destrucción de un gran edificio que fuera sede del Museo de Ciencias Naturales entregado a una constructora como parte de pago de otra obra. Lo mismo sucedíó con muchos edificios señoriales del Barrio Alta Córdoba derribados para hacer torres, o con la demolición de varias importantes estructuras industriales de la Cervecería Córdoba para optimizar un emprendimiento privado.
En los últimos años, y más allá de cambios de gobierno provincial o municipal, la ciudad de Córdoba ha ido perdiendo buena parte de su patrimonio más valioso con intervenciones que deberían ser sometidas a un analisis más severo que supuestos beneficios de “impacto turístico” .
Parece no entenderse que una ciudad importante como Córdoba está hecha de múltiples y valiosos estratos arquitectónicos y urbanos. Y que se debe preservar el testimonio íntegro y auténtico de todos ellos.
Sorprende que, en una provincia que hizo escuela en materia de preservación con teóricos internacionales de la talla de Marina Waisman, el patrimonio esté a la deriva y en grave peligro. Varias son las causas. Evidentemente la clase política no entiende ni se interesa en el patrimonio. Tampoco hay planeamiento en la materia y las insituciones encargadas de la tutela, ya sean municipales, provinciales o nacionales, no funcionan. Todo queda en manos de técnicos en arquitectura y urbanismo, que, en su m,ayoría, desprecian los edificios viejos, se regodean con lo nuevo, son socios de developers y adulan a los políticos con jugosos mega-emprendimientos.
Esto que ocurre en Córdoba sucede en casi todo el país.
En Buenos Aires da testimonio la demolición de más de la mitad del Palacio del Correo y miles de edificios de interés que son derribados por la fiebre constructiva mal administrada y dirigida. En La Rioja sigue resonando el escándalo de la Escuela Normal Castro Barros transformada en shopping con dineros oficiales. Las ciudades de Salta, Tucumán, Mendoza, continúan perdiendo sus valores tangibles aceleradamente.
La lista es interminable? Frente a todo esto la ciudadanía, o el pueblo -según el cristal con que se mire- asiste entre indignada y atónita a semejante depredación y comienza a reaccionar ante la indefensión en que se encuentra.
No puede esperar nada de los poderes ejecutivos que, encabezados por el nacional, tienen organismos específicos ineficientes, sumisos y desprestigiados como la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. Tampoco confían demasiado en los poderes legislativos que votan en bloque y con obediencia debida y dejan casi siempre en carpeta los temas de patrimonio cultural intangible. Y apenas si tienen algunas esperanzas en los poderes judiciales a los que acuden con amparos.
A la “gente” le queda entonces solo la protesta o el “escrache”, callejero, mediático o ciberespacial, para intentar revertir, aunque sea en parte, el desgraciado rumbo del patrimonio que tiene más a mano o conoce mejor. Sin embargo, cada vez más hay más interés en preservar lo que está más allá del barrio o de la ciudad de cada uno. Gracias al turismo y a las “redes sociales”, entre otros fenómenos, el patrimonio en peligro de un lugar lejano aparece como propio y se van sumando voluntades y apoyos para defenderlo. Hoy ya estamos en condiciones de bregar por una protección “federal” del patrimonio. En este sentido, este verano, todos somos cordobeses.
Por Fabio Grementieri
Para lanacion.com
Link: http://www.lanacion.com.ar/1344827-todos-somos-cordobeses
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enero 29, 2011 en 20:01 · Categoria Arquitecto, construcción, control a una construcción, Derrumbe, Estudio Jurídico, excavación, Filtraciones, Garantía de Obra Nueva, Grietas, humedad, Impacto Ambiental, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, Ingeniero, Inspección del edificio, Ley Reguladora de la Actividad Urbanística, Locación de Obra, mantenimiento, mantenimiento de un edificio, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Planeamiento Urbano, Problemas Edilicios, Propiedad horizontal, Propietarios, Ruina del Edificio, Sótano, Seguridad, Semisótano, Soluciones Legales, Vicios de construcción, Vicios ocultos
25/01/11 Claves para evitar la aparición de patologías desde el diseño y la puesta en obra. Clasificación de los suelos y sus características.
Clasificación de los suelos y sus características
Hemos visto hasta ahora los aspectos que de alguna forma son resolutivos en lo que a diagnosis y terapéutica se refieren. Pero el más importante a considerar es aquel que desde el comienzo puede o no generar patologías futuras, y es el que nos habla de cómo proyectamos los dispositivos constructivos.

Los arquitectos somos, por definición, organizadores de espacios y, además, como constructores, diseñadores de elementos que se unen con el objetivo de funcionar correctamente y satisfacer una necesidad específica. Cabe aquí plantear la similitud con otra disciplina, la música orquestal, donde el director sabe hasta dónde puede llegar cada instrumento, siendo su función darle entrada en el momento exacto.
Partiendo del hecho de que todas las orquestas ensayan continuamente las piezas a ejecutar por más conocidas que sean para los músicos, los arquitectos (siguiendo este buen ejemplo), deberíamos “ensayar” cómo vamos a construir determinado edificio con todos los gremios. Para este fin, no estarán de más las reuniones con algunos gremios, o con todos ellos, antes de comenzar un trabajo.
Este funcionamiento correcto y bien orquestado, a su vez sustentado en las llamadas “reglas del arte” (que como toda regla es violada constantemente), dará seguramente un buen resultado.
Si esta situación comienza a funcionar mal, la experiencia demuestra que una gran parte de la culpa es, en primer lugar, del proyectista. La responsabilidad es compartida además por quien debe controlar la puesta en obra y, por último, por quien la ejecuta. Las “reglas del arte” que rigen cualquier disciplina se basan en el conocimiento que la humanidad ha desarrollado sobre un tema específico y las formas de resolución adecuadas. Hay ramas del conocimiento que han avanzado tan vertiginosamente que obligan a manejar muchas variables que hasta hoy eran impensadas, creando en consecuencia modos de resolver los problemas que una vez probados y aprobados, conformarán nuevas reglas del arte de esa nueva especialidad.
Si hablamos de arquitectura preventiva, sería útil ver cómo el desarrollo de la técnica de seriación (automotriz, aérea, textil, etcétera) volcó a la construcción de edificios el concepto de que hay piezas que componen un hecho arquitectónico son ejecutadas en serie con la idea de materializar un rápido reemplazo por falla u obsolescencia.
El advenimiento de los plásticos, la informática y demás hechos que originalmente no eran incorporados a la vida diaria en el hecho constructivo, hoy son vistos como irremplazables, con el criterio de que ante determinado tiempo de “puesta en obra” y antes de entrar en colapso deberán ser reemplazados.
Lo antes dicho nos lleva a los arquitectos a reflexionar sobre una obra que sea concebida y ejecutada con elementos (de diseño y constructivos) adecuados para su función prevista y/o de fácil recambio, apuntando a una razonable perdurabilidad en el tiempo del hecho arquitectónico. Es decir, cuando concebimos una obra deberíamos preguntarnos cómo envejecerá. Este interrogante, si está bien resuelto, evitará la formación de patologías futuras.
El otro aspecto de la prevención apunta al correcto uso de los materiales que la plaza nos ofrece, para eso debemos conocer en profundidad la tecnología de su aplicación. De este modo, las patologías que vemos a diario se generan por el mal uso de los materiales en sí o bien por la deficiente combinación de dos o más elementos que interactúan.
Una de las formas de conocer el comportamiento de determinado producto es, como antes dijimos, saber su composición intrínseca. La otra es apoyarnos en el fabricante de dicho producto que, ante la necesidad de que el uso de éste se difunda, se esforzará por abarrotarnos de información, punto en el cual debemos separar la folletería técnica estricta de la que va dirigida al público en general.
Mantenimiento preventivo
La ciencia y la tecnología de los materiales han avanzado en técnicas de cálculos, análisis de propiedades, ensayos físicos – químicos, permitiendo cuantificar la degradación y deterioros progresivos, y generando información analizable, por ejemplo trazando las curvas de daños.

Se puede predecir en función de las solicitaciones y variaciones de los parámetros de desempeño la velocidad del deterioro y la aparición de fallas. Con las evaluaciones pos-ocupacionales y la Ingeniería del Mantenimiento, resultarán menores el número de emergencias y mejorarán las condiciones operativas.
Sobran ejemplos de deterioros y hasta demoliciones antes de alcanzar su vida útil, por no haber considerado bajos costos de mantenimiento en edificios destinados a sectores de menores ingresos o por no haber previsto en la etapa de proyecto el envejecimiento del edificio, y la previsión de técnicas sencillas y económicamente factibles de mantenimiento de los mismos.
Las obras tienen valor económico mientras se las conserva. Debemos evitar que progresen las patologías, atacando sus causas físicas o químicas y transformando en hábitos los controles y el mantenimiento e incorporando necesariamente a la etapa de proyecto el concepto de “correcto envejecimiento” de los edificios.
Las especificaciones técnicas y las características del diseño deben orientarse hacia la confiabilidad y el mantenimiento de los edificios y su equipamiento, lo que significa diseñar pensando en el uso y mantenimiento, es decir tener en cuenta la dimensión temporal del edificio.

El suelo como estructura
El suelo es concebido como el plano de descarga del peso del edificio más su sobrecarga, pero nos equivocaríamos si lo consideráramos un elemento inmóvil o inactivo frente a cualquier solicitud. Damos por supuesto que el suelo tiene un comportamiento homogéneo, que es algo que tiene una tensión determinada y que con hacer tres perforaciones en un terreno de 10 por 40 metros estamos cumplidos. Un ejemplo clásico es que de un ensayo de suelos, leemos los últimos renglones (donde dice el ensayista a qué profundidad fundar), sin leer el perfil geológico de esa estructura suelo para evitar sorpresas posteriores.
La forma habitual y más conocida de investigar el terreno sobre el que vamos a fundar un determinado volumen es el ensayo de perforación. Es de tener en cuenta asimismo que es muy frecuente encontrar en un mismo terreno, diferentes tipos de conformación y no es casual que se estima, que un 30 % de las fallas de las estructuras se producen por la mecánica de los suelos. Por tal motivo, siempre se recomienda calcular los tiempos de obra a partir de alcanzar al nivel cero; ya que las tareas relacionadas con el suelo siempre se demoran más de lo previsto.
Clasificaremos los terrenos según su composición de la siguiente manera:
A1) Rocosos compactos. Son de formación orogénica y no presentan fallas en su estructura. Son de difícil anclaje.
A2) Rocosos disgregados. Al igual que los anteriores, son orogénicos pero de rocas sueltas, esto nos obliga a encajonarlo o fijarlo para poder fundar.
B) Sedimentarios. Son producto de la superposición de diferentes capas de arena, arcilla, piedras de reducida granulometría etcétera.
C) Aluvionales. Son los generados por arrastre de diferentes materiales por ríos, aguas de deshielo, pluviales etcétera (su composición básica es de piedra y arena).
D) Compactos arcillosos de diferente comportamiento, su estructura granulométrica como su nombre lo indica es primordialmente de arcillas.
Entre los suelos con buena capacidad portante mencionaremos a los rocosos, los compactados por cementación (ligazón entre moléculas), los reactivos de tipo arcilloso (con la precaución de saber que al absorber o perder agua cambian de volumen), y los aluvionales (con la salvedad que pueden formar “ollas” u “ojos” de barro).
Las decisiones proyectuales referidas a la cimentación de una obra están estrechamente ligadas a la estructura de suelo existente en el terreno. Para citar un ejemplo de la importancia del correcto y responsable análisis de un suelo, supongamos que nos encontramos con un terreno de características arcillosas. La arcilla tiene un comportamiento estable mientras esté dentro de un tenor de humedad que oscile en un 18 %. Pero qué pasa con esa arcilla, que es de constitución escamosa, cuando empieza a humectarse por cualquier circunstancia exógena a lo que es el terreno en sí (pérdida de cañerías, lavado de aguas de lluvia, ascenso de napa).
Esa arcilla escamosa empieza a almacenar agua entre las escamas y se transforma en expansiva, sufre una curva ascendente donde aumenta su volumen y a medida que éste aumenta en primera instancia va generando, cada vez más resistencia, pero al expandirse va generando una sub-presión de unos 4 kg/cm2, en tanto que la mampostería está transmitiendo 2 kg/cm2, quiere decir que ese terreno arcilloso, que llega a una saturación del 35 %, donde ya la dispersión es tan grande que hace el fenómeno inverso, empieza a ceder y aflojar su cohesividad intermolecular generando un descenso de apoyo (Ver Arcillas expansivas).
Los arquitectos tenemos tendencia, cuando vemos algún tipo de fisura, rajadura o grieta, a decir: ante tal fisura hay descenso de apoyo. En éste tipo de patologías no existen situaciones tipo, por lo tanto antes de emitir una opinión hay que hacer un análisis exhaustivo de qué está pasando en el suelo, en el sistema de fundación y en el muro propiamente dicho.

Continuando con los ejemplos, si yo estoy fundando en un terreno de alta capacidad portante la decisión va a ser fácil, estoy en un terreno rocoso que tiene una tensión de terreno de 5kg/cm2 (por ejemplo en algunos sectores de Mar del Plata) no tendría mayores problemas, fundaría con bases aisladas, prácticamente a nivel de superficie. Si es roca disgregada, la podré compactar y tendría cuidados más detallados que si es roca compacta, pero sigo teniendo una buena tensión de terreno.
¿Qué pasa cuando estoy en un terreno arenoso? La arena tiene un comportamiento completamente diferente a las arcillas. Las arenas se van a compactar en la medida que se las pueda encajonar, retener, mantener quietas. Ahí estoy trabajando ya con una tensión de terreno relativamente confiable, pese a que son arenas que están compactadas.
Los suelos más traicioneros son los suelos aluvionales, los sedimentarios que se van formando por arrastre fluvial o sedimento natural. Cuando hay un suelo de este tipo que no está muy consolidado puede pasar que nos encontremos, por ejemplo, con un antiguo cangrejal (hay más agua que materia orgánica o arena).
Algo parecido a eso es un lente u ojo de barro que quedó emblocado porque hubo una colonia orgánica que vivió allí y la capa sedimentaria la sepultó.
Si realizamos un ensayo de suelos, puede suceder que nos encontremos en un punto determinado una tensión de terreno de 2 kg/cm2 y en un punto cercano tenga tensiones de terreno bajísimas. Esto sucede porque estamos pisando sobre terrenos con agua “emblocada”. Ver esquema de “ojo de barro”.
Esta situación es confundida a veces con pozos ciegos mal cegados, pero hay lugares donde es imposible que haya habido un pozo ciego y, sin embargo, uno funda en el punto donde el ensayo de suelos indicó que debía realizarse la fundación y quizás estemos fundando sobre una de estas situaciones. Por lo tanto, no sólo se recomienda leer el perfil geológico, sino que además es clave la profundidad con la que se toman las muestras del mismo. Por lo antes mencionado, se debe contemplar que las perforaciones de exploración deben tener de profundidad por lo menos dos veces y medio el ancho del terreno (lo cual normalmente no sucede, efectuándose habitualmente perforaciones de alrededor de seis metros de profundidad).
Para finalizar esta breve reseña de suelos, diremos que de resultados estadísticos se puede decir que patologías detectadas en fundaciones superficiales o poco profundas (-1,80 m a -3,00 m) arrojan los siguientes resultados sobre su origen:
1) 25 % debido a saturación por humectación de suelos reactivos.
2) 20 % Suelos heterogéneos.
3) 20 % Rellenos por compactación mal realizados.
4) 15 % Excavaciones linderas.
5) 10 % Suelos no aptos (no se realizaron ensayos)
6) 10 % Diferentes motivos.
Y en las fundaciones profundas que superan los -3,00 m:
1) 40 % Mala ejecución del ensayo.
2) 35 % Fallas en la ejecución de la fundación.
3) 15 % Imprevistos.
4) 10 % Movimientos de suelo.
Una problemática relevante y a tener en cuenta en nuestro país, es la presencia de suelos arcillosos expansivos, cuya principal característica es la de producir movimientos como consecuencia de hinchamientos y retracciones del subsuelo sobre el cual apoya la cimentación, debidos a cambios de humedad y que provocan en la mayoría de los casos daños estructurales importantes.
Este tipo de suelo varía su volumen produciendo movimientos por los asentamientos diferenciales de la cimentación. Por ejemplo, pueden aparecer grietas verticales e inclinadas en los muros en ambos sentidos. Estos suelos provocan problemas de agrietamientos combinados por empujes horizontales, que se manifiestan en fisuraciones en muros de fachadas. Otra de las posibilidades es que se hundan las fundaciones en la parte central del edificio o en dos extremos al mismo tiempo.
También pueden aparecer fisuras de corte en nudos articulares rígidos, vigas apoyadas sobre ménsulas con grietas horizontales y/o inclinadas, rotura de losas, vigas, muros de carga con grietas inclinadas y horizontales, etcétera. El asiento diferencial excesivo da lugar al movimiento de las columnas o grupos de columnas, superándose el límite elástico de algunos elementos estructurales. Estos daños se manifiestan en principio en las fachadas ya sean portantes o no, con las grietas anteriormente expuestas.
Las arcillas expansivas pueden producir la rotura de cimientos (bases aisladas y/o zapatas corridas) y se manifiesta con grietas horizontales por empujes y grietas inclinadas por asiento diferencial. Las grietas de flexión y distorsiones pueden desembocar en giros y rotura de las losas.
En obras antiguas, se verifican rotura de elementos verticales por cambio del estado de cargas (pilotes), roturas por flexión, cortante o flexión, empujes sobre vigas de encadenado, hundimientos por retracción del suelo, etcétera.
Otros problemas que pueden aparecer son:
- Grietas por empujes laterales en muros de sótano.
- Deformación de solados.
- Rotura de cañerías, enfatizando aún más el problema al producirse la rotura de conductos que suministran agua al edificio.
El origen de las patologías por arcillas expansivas depende directamente de tres factores que pueden interaccionar entre sí:
- La naturaleza geológica y geotécnica del suelo y en concreto el porcentaje de contenido de cada tipo para su caracterización.
- El grado de expansividad.
- Cambios de humedad. Por motivos estacionales o por otros factores externos como rotura de cañerías, riego abundante, existencia de árboles de crecimiento rápido y hoja caduca próximos al edificio, que producen la hidratación y deshidratación del suelo.
Para evitar la aparición de las patologías descritas se deberán respetar una serie de recomendaciones generales a seguir tanto en los referente a la etapa de proyecto como en la ejecución:
- Profundidad de apoyo. La fundación propuesta deberá apoyar a una profundidad suficiente sobre las zonas del sustrato menos expuestas a los cambios de humedad y oscilaciones del nivel freático, evitando así las capas activas.
- Cargas. Las cargas transmitidas por la fundación al sustrato se deberán compensar con la tensión máxima admisible del suelo, asientos y la presión de hinchamiento, de modo que esta última nunca supere la tensión de trabajo de la fundación. Se podrá disminuir la acción de las arcillas expansivas siempre y cuando la tensión transmitida por cada base, zapata, pozo o pilote sea regular y constante. Se deberán calcular los posibles movimientos diferenciales y distorsiones angulares estimando si es necesario profundizar y nivelar la fundación.
- Sistema de fundación. Las bases, zapatas, pilotes, etcétera, deberán en todos los casos estar perfectamente arriostradas en dos direcciones, con vigas de encadenado separadas por un “colchón amortiguador” entre éstas y el suelo expansivo.
- Cañerías subterráneas. Deberán controlarse tanto en la etapa de proyecto como de ejecución, todas las cañerías subterráneas, saneamientos y canalizaciones, para evitar roturas o fugas de agua que alteren el estado de humedad del suelo y del sustrato. Las juntas entre tuberías deberán ser flexibles y prever la colocación de un lecho de hormigón bajo las tuberías.
-Urbanización exterior. Aceras amplias y pavimentaciones extensas impermeables debidamente armadas para evitar roturas; dispuestas de forma perimetral, con pendiente hacia fuera y cunetas en el borde exterior. Con grados medios-altos y altos de expansividad, evitar el riego excesivo de los espacios verdes.
- Drenaje. Sistemas de drenaje perimetral efectivos, con cañerías de desagüe profundos y sistemas que eviten la saturación de los mismos (geotextiles) y permitan la correcta evacuación de las aguas superficiales.
- En la ejecución. Deberá evitarse la exposición prolongada del sustrato de apoyo a la acción de la naturaleza, excavándose y hormigonándose en el menor tiempo posible.
Las intervenciones correctivas son complejas y de elevado costo, siendo estrictamente necesaria la obtención de datos mediante ensayos de suelos para que el cálculo del recalce o refuerzo esté a la altura de las circunstancias y la patología no progrese. Los principales métodos de reparación son:
- Recalces de fundación mediante micropilotaje.
- Zunchados horizontales y refuerzos en la estructura, tales como zócalos armados y vinculados a la fundación rodeando el edificio, vigas de encadenado a nivel de cubierta y losas de entrepiso, rigidización de marcos de aberturas, contrafuertes, etcétera.
La cimentación sobre arcillas expansivas es posible siempre y cuando se cuantifique con exactitud el grado de expansividad y se tomen las medidas adecuadas para cada situación. No puede faltar un estudio de suelos completo donde se determinen las características geológicas y geotécnicas del terreno para no alterar las condiciones de trabajo previstas.
Por último, será estrictamente necesario tomar precauciones para no producir cambios de humedad durante la ejecución y verificar la estanqueidad de las cañerías y una red de drenaje que impida la llegada de agua hasta la cota de apoyo.
Fuente: www.clarin.com
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enero 24, 2011 en 7:38 · Categoria Abogado, Arquitecto, clausuras, Colapso, Colapso y Desprendimiento, control a una construcción, control de locales, denuncias, Derrumbe, Desprendimientos, Deterioro, Estudio Jurídico, Grietas, Habilitación, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, Ingeniero, Inspección del edificio, Instalaciones, mantenimiento, mantenimiento de un edificio, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Problemas Edilicios, Seguridad
24 de Enero, 2011 | Ministro mediático quiere que la prensa se calle la boca.
Lejos de dar las explicaciones debidas, el ministro de Infraestructura de la provincia, Fernando Frías, salió a sembrar más dudas en torno al caso de los 7 millones de pesos supuestamente enviados por la Nación para arreglar el centenario edificio escolar, que sufrió hace una semana el derrumbe completo del cielorraso en un aula.
Frías, dueño de una radio de FM y de un diario digital, asumió sus funciones declarando que su principal preocupación iba a ser mostrar (no dijo realizar) las obras del Gobierno.
Empero, ahora se mostró hosco ante la prensa que se hizo eco de una denuncia según la cual la provincia recibió la plata para hacer las obras que hubieran evitado el desastre ocurrido en la Escuela Normal pero nada se hizo en años. Además, trató de minimizar lo ocurrido al decir que el edificio es muy viejo y necesita reparación.
En declaraciones contradictorias y que dejaron trasuntar el enojo de Frías por la situación, llegó a decir que seguramente no será necesario reponer los cielorrasos de todas las aulas porque algunos están en buenas condiciones, pero en otro momento enunció que “se trata de una escuela muy vieja y necesita reparación y no una simple reparación común y corriente, sino integral de toda la escuela”.
El ministro declaró que le llamaba la atención “que se haya originado esta situación porque es un cielorraso que estaba en perfectas condiciones y además por la forma en que se produjo”.
“No sé si verdaderamente es necesario cambiar todos los cielorrasos de la escuela Normal, porque es un lugar que debe estar bien, pero por lo menos hay que revisar cada una de las aulas donde van a estar los alumnos en marzo estudiando y ver si hay necesidad o repararlos o levantarlos y construir otros cielorrasos”, sostuvo Frías para agregar: “tal vez no sea necesario el cambio de todos los cielorrasos ya que aparentemente algunos se encuentran bien”.
Anunció que se realizará un estudio técnico para establecer si hay necesidad de repararlos o levantar otro cielorraso y recién contando con ese informe, que se tendrá elaborado en dos o tres días, “se comenzarán a efectuar los trabajos que seguramente demandarán una erogación importante ya que se tiene que hacer la sustitución de la mayoría de los cielorrasos de las aulas”.
Frías, alguna vez operador de prensa del fellnerismo en Canal 7, le reclamó prudencia a los periodistas “en el manejo de la información, particularmente con el tema de esos 7 millones de pesos, como si nosotros hubiéramos conseguido los 7 millones de pesos y lo hubiéramos destinado a otra obra o lo tenemos en la caja de seguridad del Ministerio o una cuenta corriente o no sé dónde”.
“Vamos a trabajar, todos los técnicos nuestros están hoy estudiando cuál es la situación y le vamos a buscar una solución. Tampoco se ha derrumbado la escuela Normal. Es un cielorraso, es una situación peligrosa, porque obviamente si hubieran estado en clase los alumnos, la situación hubiera sido mucho más complicada”, observó.
Frías justificó los “nervios” de la vicedirectora, “la intranquilidad y demás, es obvio porque ella tiene la responsabilidad de los alumnos, pero el Gobierno tampoco es responsable de todas las cosas que pasen en la escuela Normal. Que se caiga un cielorraso no es una cosa común y corriente. No es un cielorraso de cien años. El aula esta, estamos estudiándolo, pero aparentemente son cuarenta o cincuenta años que tiene y no es un tiempo tan largo como para que una obra no aguante un cielorraso. Lo que pasa es que son construcciones viejas y hay muchas cosas que hay que hacer en esta escuela, no solamente los cielorrasos”, volvió a decir, aportando nuevas contradicciones.
Fuente: www.ellibertario.com
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enero 21, 2011 en 1:06 · Categoria Abogado, Arquitecto, Balcones, Código Civil, Código De Edificación, clausuras, Colapso, Colapso y Desprendimiento, Consorcio, Consorcios, construcción, control a una construcción, control de locales, Demanda, Demolición del Edificio, denuncias, Desprendimientos, Deterioro, Estudio Jurídico, Filtraciones, frentes, Garantía de Obra Nueva, Grietas, Habilitación, humedad, Impugnaciones, Incumplimientos Contractuales, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, infracción, Ingeniero, Inquilinos, Inspección del edificio, Instalaciones, Locación de Obra, Locatario, mantenimiento, mantenimiento de un edificio, Mediacion, Patologías ocultas, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Problemas Edilicios, Propiedad horizontal, Propietarios, Prueba Contundente, Soluciones Legales, Vicios de construcción, Vicios ocultos
18/01/11 – Dónde se producen las patologías más habituales en la construcción. Cómo realizar un peritaje y establecer un diagnóstico certero.
Hablar de Patología en construcción tiene una referencia inmediata al mismo concepto utilizado en la medicina. Tal es así que hablar de prevención, diagnóstico, terapéutica y mantenimiento es perfectamente válido en nuestra disciplina como en el campo de la salud cambiando, lógicamente, el sujeto de estudio.
En cuanto a las patologías habituales de los humanos es frecuente escuchar que alguien tuvo un problema de esguince de tobillo, dolencia a nivel de la cervical, luxación de hombro, “agua” en la rodilla o “codo de tenista”. Menos común es escuchar dolencias a nivel de húmero, de tibia, de fémur, etcétera. Con esto diríamos que es más frecuente encontrar problemas en nudos de articulación que en otros sectores del cuerpo.

En la construcción sucede algo parecido. Si analizamos los nudos de encuentro en las diferentes tipologías constructivas que componen un sistema veremos que los llamados más habituales al estudio para consultas, ya sean de tipo pericial o de comitentes interesados en solucionar problemas constructivos, son referidos a filtraciones de agua, rajaduras, fallas de revestimientos o pinturas, uniones entre carpinterías y mamposterías. Es decir, anomalías detectables, a veces a simple vista y otras no, en puntos de encuentro entre materiales que daremos en llamar “subsistemas”.
Estos nudos que, en la etapa de proyecto se analizan bajo el nombre de detalles constructivos o de ingeniería de detalle, son en muchos casos soslayados por los arquitectos dando por sentado que serán oportunamente resueltos por la “gente de obra”.
Se podría decir que uno de los objetivos de estas notas es tratar de borrar de la opinión de muchos comitentes que han requerido los servicios de arquitectos. La imagen de que éstos son, en general, malos constructores.
Como cierre de esta breve introducción, haré un pequeño aparte referido a la antes mencionada “gente de obra”.

La construcción en nuestro país, y por motivos que no vienen al caso tratar aquí, ha perdido en los últimos años cerca de doscientos mil puestos de trabajo, lo que dio como resultado que aquello que antaño era una escuela de oficios que pasaba de padres a hijos, se fuera lentamente perdiendo.
Diferentes entidades como la Cámara de la Construcción, la UOCRA y las escuelas técnicas, de alguna forma paliaron esta falencia a través de cursos de especialidades, pero lamentablemente gran cantidad de operarios que no tenían un oficio ingresaron en las obras como ayudantes. Si poseían alguna habilidad, se auto titulaban medio oficial o algunos más osados, oficiales.
Esta situación de deterioro del recurso humano en el gremio de la construcción, sumada al hecho de que muchas universidades descuidaron en gran medida la formación técnica de sus estudiantes de arquitectura como herramienta indispensable y complementaria del diseño, contribuyeron a formar una imagen errónea del arquitecto. Tendencia que afortunadamente hoy, y en forma muy lenta, tiende a revertirse.
Este curso pretende ser un aporte a la reversión de ese fenómeno, de tal manera que, aprovechando la experiencia del autor, los arquitectos que se incorporen al mercado laboral y los arquitectos con poca experiencia de obra puedan aprender en cabeza ajena, sabiendo que la experiencia propia cuesta mucho y llega tarde.
DIAGNOSTICO Y DETECCION DE FALLAS
El diagnóstico (del Griego diagnôsis = conocimiento) de una patología constructiva es la detección de un problema a través de sus signos (visibles e invisibles) basándose en el conocimiento, la inspección seria y profunda del lugar, el análisis y realización de ensayos y todo aquel elemento que ayude a una opinión valedera. El signo es la causa o el arranque del problema y el síntoma es lo que se manifiesta.
Está de más decir que, al igual que en la medicina, ésta es una tarea muy delicada ya que de un diagnóstico exacto dependerá la terapéutica y el mantenimiento del “paciente-edificio”.
Normalmente, cuando nos acercamos al problema de determinar en un peritaje una opinión o cuando se nos realiza una consulta técnica, tenemos tendencia de ir directamente al diagnóstico y en algunos casos peor, a las acciones terapéuticas. Pero es como un diálogo de sordos entre un edificio (la carcasa construida) y los profesionales.
Los edificios nos hablan, nos dicen cosas, emiten signos o síntomas. Si una fisura se degeneró en grieta empezó en un punto, el edificio nos está diciendo “me empezó a doler acá, después se irradió acá y acá ya no aguanté más, acá me rompí”.

Quiere decir que hay que empezar a replantear algunas costumbres o “deformaciones” profesionales. La primera es la pregunta-respuesta, que la tenemos por herencia de formación. Nos falta cautela, nos falta mesura, nos falta pensar qué nos está diciendo el edificio, cuál es el signo, cuál es el síntoma y, por último, estudiar la posible terapéutica, que es lo más difícil.
O sea, en primer lugar puedo tener un gran bagaje de conocimientos técnicos y armar un cuadro de situación o historia clínica inmensamente rica, puedo decir que el edificio tiene “x” años de ejecutado, que intervinieron tales gremios, que se construyó bajo determinadas condiciones, con tal sistema de fundación, en qué tipo de estructura suelo se apoyó. Puedo dar todo un cuadro descriptivo con el máximo lujo de detalles, pero me puedo equivocar de medio a medio en el diagnóstico. ¿Para qué sirve todo lo descrito si, llegado el momento de plantear una terapéutica que solucione el problema, no estoy en condiciones de hacerlo?
Por tal motivo es necesario que el arquitecto conozca profundamente la técnica de aplicación de cada tecnología, de forma tal que, de la sólida formación técnica, del conocimiento acumulado (experiencia) y de una actualización permanente, surja como resultado una terapéutica adecuada y coherente con la patología diagnosticada.

La diagnosis se puede basar en cuatro parámetros claves:
1) Error de diseño
2) Materialización del hecho constructivo, dentro del cual se detecta a su vez la falla de la puesta en obra
3) La falencia del material en sí mismo y
4) Ausencia de mantenimiento o mantenimiento mal ejecutado.
Si bien no tienen un valor de porcentaje estadístico exacto y los valores pueden ser quizás arbitrarios, las proporciones en las cuales ocurren las fallas antes mencionadas coinciden en la opinión de muchos patólogos. Estos son: –Un 65 % de las patologías detectadas, son atribuibles a errores de diseño o proyecto.
–Un 30 % de patologías atribuibles a puesta en obra, divididas en un 10 % atribuidas a dirección de obra y un 20 % que es materialización de la obra propiamente dicha.
–Apenas un 5 % de las patologías tiene su origen en la falla del producto, en la ausencia de mantenimiento o en la realización inadecuada del mismo.
Esto nos sirve para centrar nuestra atención en ese 65 % atribuible al proyecto, actualizando y ampliando permanentemente nuestros conocimientos y revisando a conciencia y replanteando, de ser necesario, la utilización coherente y correcta de los recursos materiales y humanos que intervendrán en una obra, justipreciando los mismos y previendo las variables que maximicen los resultados con el menor esfuerzo.
En cuanto al 10 % que se refiere a falencias en la dirección de obra y al 20 % correspondiente a ejecución de obra o puesta en obra del proyecto, deberemos lograr que se acoten y se reduzcan a su mínima expresión.
Esto se podría alcanzar por medio del estudio de la experiencia existente, conociendo la casuística de las patologías específicas y hasta dónde puede llegar cada gremio interviniente en la obra.
Para ponerlo en un ejemplo, en la dirección de obra de un hormigonado de losa en 8º piso con camión, ¿dónde se debe ubicar el arquitecto? ¿En la última losa para ver cómo llega el hormigón al encofrado? No, para qué sirve. Si ya llegó al encofrado no existe la posibilidad de retirarlo. Lo correcto sería ubicarse al lado del camión, controlar la calidad del hormigón y verificar que no se modifique al pie de obra la relación agua–cemento.
Si se trata de un hormigón de volteo elaborado en obra, los puntos a controlar serán, por ejemplo: pararse al lado de donde se encuentren acopiadas las bolsas de cemento y controlar la dosificación correcta, establecer y controlar el tiempo de batido que debe tener ese hormigón, controlar que el hormigón que cae fuera del “trompito” no sea recogido y volcado nuevamente en el mismo, etcétera. Esa es la función del director de obra entre otras tantas.
Por otro lado se agrupan las consideraciones respecto de la mano de obra. En primer lugar, el arquitecto debe conocer con qué personal trabaja y qué grado de idoneidad tiene. En base a ello, podrá establecer qué grado de control realizará sobre las tareas ejecutadas por ellos.
De los materiales el constructor se puede despreocupar cuando utilice productos de primera calidad. Porque gracias a los avances tecnológicos los productos hoy en día han logrado, en general, una buena calidad, con buen servicio de asistencia técnica para profesionales y una atención de posventa.
La construcción ha sido una de las industrias que más progresos ha realizado en los últimos años es la química en general, por ejemplo, en lo referente a selladores. Hoy existen selladores para diferentes situaciones y patologías, y muchos de los reclamos a sus fabricantes se generan por el inadecuado uso de los mismos. Para citar un ejemplo concreto, la utilización de un sellador sin filtro de rayos UV expuesto a la intemperie. Si bien el proyectista previó la aplicación de un sellador en el dispositivo constructivo, el mismo fue mal elegido y, por lo tanto, mal utilizado.

Todo esto demuestra que tenemos que poner la lupa en ese 65 % y en el 10 % que corresponden a diseño y dirección de obra respectivamente.
Si la falla estuvo radicada en el diseño, la detección se complica. En cambio si se debe a las otras causas mencionadas, el diagnóstico es más simple.
Como primera conclusión se podría decir que, si el proyectista se equivocó en la solución técnica, pudo haber atemperado este error previendo los mecanismos de acceso al nudo del mismo, como ser puertas trampa, de inspección, etcétera. O bien dejando constancia en los planos conforme a obra cómo quedó finalmente la disposición de todas las instalaciones que componen la obra terminada, ya sean complementarias o no.
Para entender mejor esto, digamos que, si un fabricante de automóviles no logra una buena resolución técnica en el armado del motor, agravaría aún más su error de diseño al no prever una reparación futura de fácil acceso o simplemente concebir y prevenir sobre cómo será el mantenimiento del mismo.
Si la falla se debe a la materialización del detalle (ya sea por error de la puesta en obra o por falla del producto) su corrección puede llegar a ser más simple y, volviendo a la analogía mecánica, concluiríamos diciendo que una pieza del motor mal colocada o fabricada puede reemplazarse con mayor facilidad que lo que implicaría un rediseño parcial o total. Si en cambio la ruina se produjo por causa fortuita, el diagnóstico deberá tener en cuenta si dicha causa se pudo haber previsto.
El enfoque entonces apuntaría a optimizar dos temas:
1) El control del diseño con su consiguiente seguimiento en obra.
2) Las inspecciones de mantenimiento del edificio ya funcionando.
Desde ya que el seguimiento en obra estará a cargo del arquitecto como constructor o director de obra y el segundo, del usuario (si es idóneo) o del mismo constructor como seguimiento de “post-venta”.
En este último caso habrá que concientizarlos para evitar a los “salvadores” que, obviando la opinión profesional, querrán solucionar el problema vendiendo su producto mágico, que casi seguramente no sea el adecuado.
LAS PATOLOGIAS SEGUN SU ORIGEN
Las patologías se expresan a través de diversas formas, como ser grietas, englobamiento de revestimientos, solados o cielo rasos, fisuras, variación de color o forma, desplomes, desniveles, variaciones termo-acústicas, etcetera, las que pueden ser clasificadas como de colapso inmediato o latente.
Entre las primeras veremos sistemas estructurales, de instalaciones complementarias, murarios, que entran en colapso muy rápidamente y donde la velocidad y precisión del diagnóstico se hace, por razones obvias, imprescindible. Entre las segundas, que sufren una espiral lenta pero creciente de deterioro, los sistemas se van degradando hasta llegar en algunos casos a ser de colapso inminente.
Va a ser bastante frecuente que nos encontremos en obra con patologías que son enmascaradas por “maquillajes” superficiales como revestimientos, muebles, cuadros, etcétera, sobre todo por desconocimiento del origen del problema.
Habrá otros casos intermedios donde por una parte se conoce a medias la causa y, por otra parte, una mala fe que lleva a ocultar el síntoma. Por último, lamentablemente, nos vamos a encontrar con aquellos que conociendo la causa de la falla, se empeñan en enmascararla.
Algo que es de suma importancia para entender algunas patologías es el conocimiento de tipologías o sistemas constructivos de otras épocas. Esto permite entender el cómo y el porqué de las fallas que hoy se detectan.
METODOS DE DETECCION DE FALLAS
–Métodos visuales, sin uso de aparatología
Se basan fundamentalmente en la experiencia y el conocimiento del perito. Muchas veces, la falta o imposibilidad de realizar un intensivo interrogatorio al comitente nos lleva a diagnósticos equivocados. Este interrogatorio debe apuntar a conocer la antigüedad de la carcasa, cambios de destinos, reformas que se le hayan introducido, etcétera.
Dado que en este tipo de aproximación al problema sólo vale para lo explicado, el perito debe agudizar su sentido de la observación y ver si hay documentación histórica y/o actual.
Si hay fisuras, grietas o filtraciones, es preciso analizar cuidadosamente cuándo comenzaron, qué forma siguieron y, como se mencionó antes, aprender a escuchar lo que está diciendo el edificio.
–Ensayos destructivos y no destructivos
Dentro de los primeros están los que implican retirar una pieza o un conjunto de elementos para ser analizados en laboratorio. Un detalle a tener en cuenta es que allí se trabaja a condiciones de temperatura y humedad precisamente “de laboratorio”, por ejemplo, con una temperatura de 22 ºC y 40 % de humedad relativa, cosa que en la obra casi nunca se cumple. Un hormigón que fue elaborado y puesto en obra a 12º C y con una humedad relativa del 65 % tendrá un comportamiento diferente a otro colocado en distintas circunstancias. Por eso es que el análisis debe tener en cuenta esos parámetros.
En el caso de tener que realizar el ensayo destructivo en obra, éste se limitará a un cateo que afecte a los nudos de algún sistema o a un sector dentro del subsistema.
Se puede aplicar un testigo de yeso en una fisura para determinar si avanza o no. Para eso la misma se debe profundizar entre 30 y 40 milímetros, con un ancho equivalente al disco de amolar, introducir con cuchara y llana el yeso en dicha profundidad y observarlo a los cinco, diez, quince, veinte y treinta días tomando nota de su comportamiento.
Cuando se descubre con maza y cortafrío una estructura de mampostería para destapar una humedad ascendente, se debe verificar si sólo el revoque está húmedo. En ese caso, se estará frente a una mecha ascendente por revoque.
En cambio, si avanzando un poco más en profundidad se advierte que el mampuesto también está húmedo, se trata con seguridad de una falla del aislamiento hidrófugo horizontal. La presencia del azotado hidrófugo será fácilmente visible porque aparece en forma de una película gris oscuro, casi negro.
Por otro laso, si se investiga un perfil de hierro y se toma nota que su corrosión no supera el 20 %, será posible refuncionalizarlo a través de empatillado, o de la aplicación de bandas de fibra de carbono, entre otras alternativas.

En el segundo caso, los ensayos no destructivos se utilizan además de los específicos del hormigón, higrómetros (con o sin impresora) digitales o analógicos, detectores de metal, manómetros, termómetros industriales, anemómetros (velocidad del aire), decibelímetros etcétera.
Frente al hecho de la detección de un problema estructural y en la posibilidad de que éste asumiera un carácter de colapso inmediato se deberá recomendar el desalojo del inmueble, tanto de ocupantes como de equipamiento, para apuntalar, con el objetivo de reparar o demoler según sea el caso.
Una vez descargado el edificio, habrá que investigar cuál es la patología principal y verificar que ésta no siga su evolución ocasionando nuevos y mayores daños, teniendo a su vez en cuenta que puede suceder que, subsanada la causa primera, lo que ésta originó en su momento no haya generado otro colapso por “efecto de retroalimentación”, transformando así una ruina incipiente en otra de colapso inmediato.
Por eso es muy importante saber cuál es el punto crítico inicial y de inmediato subsanarlo. Una vez cumplido esto habrá que hacer una evaluación de todo el conjunto edificado y saber cuál es el estado en que nos encontramos dando en consecuencia respuesta por cuál de las opciones optamos (reparación, reemplazo o demolición).
TERAPEUTICA GENERAL
Es ocioso destacar que cualquier terapéutica a adoptar estará regida por el factor costos y su relación con el beneficio que se obtiene de dicha opción. Como ejemplo de esto puede nombrarse al ex “Albergue Warnes” donde la ruina del conjunto edificado era casi total, dando por consecuencia, que los costos de reparación hubieran sido tan elevados que no se hubieran justificado.
Cabe mencionar por último los casos en que, así como sucede en la medicina, patologías muy simples se transforman en graves por mal uso de productos que se presentan en el mercado ofreciendo soluciones milagrosas. La utilización de las mismas por desconocimiento técnico del propietario, e incluso a veces del propio profesional que las usa, decepcionan y generalmente encarecen la reparación definitiva y adecuada.
Boxeador y yudoca: estos deportistas aplican dos técnicas opuestas pero ambos tienen como objetivo vencer al oponente. En nuestro caso, y cuando se trata de terapéuticas a utilizar, casi siempre deberíamos optar por la segunda opción. Con esto queremos decir que si se produce una grieta o fisura, lo que nos está indicando la carcasa es precisamente que ahí, en ese punto, nos olvidamos de ejecutar una junta, ya sea de construcción o dilatación, si la rigidizamos, por ejemplo, a través de una “llave” casi seguro volverá a aparecer a uno u otro lado de la “reparación”. La mayoría de las veces rigidizar un punto es trasladar el problema a otro cercano.
Fuente: www.clarin.com
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enero 19, 2011 en 7:50 · Categoria Aberturas Internas, Abogado, Arquitecto, Código De Edificación, Código de Planeamiento, construcción, control a una construcción, Estudio Jurídico, Filtraciones, Garantía de Obra Nueva, Grietas, humedad, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, Inspección del edificio, Instalaciones, Ley 13059, Locales, mantenimiento de un edificio, Patologías ocultas, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Propiedad horizontal, Propietarios, Soluciones Legales, Vicios de construcción, Vicios ocultos
23/11/10 Una nueva norma establece que las obras bonaerenses deben cumplir condiciones mínimas de confort.

De acuerdo con una investigación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la demanda de energía correspondiente al acondicionamiento térmico se podría reducir en alrededor de un 43 % si las construcciones bonaerenses estuvieran correctamente aisladas en sus techos, paredes, pisos y aberturas. Ese dato se destacó entre las conclusiones del Primer Foro Internacional de Eficiencia Energética en la Construcción, donde se presentó el Decreto 1030 reglamentario de la Ley 13.059 de Acondicionamiento Térmico en la Construcción en la provincia de Buenos Aires.
“La importancia del Decreto 1030 es que obliga a proyectar y construir de manera eficiente”, destacó el director de la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (Andima), doctor Néstor Silva Gómez. A partir de ahora, todas las construcciones en el ámbito de la provincia de Buenos Aires deberán cumplir con ciertas condiciones mínimas de aislamiento térmico. A grandes rasgos, la ley establece que se deberán utilizar en forma obligatoria las normas técnicas del IRAM . Esta decisión le dará el mismo estatus a las normas futuras de acondicionamiento térmico que produzca ese instituto, “junto con las 13 ya redactadas y que funcionan como pilares de la nueva ley”, subrayó el gerente de Construcciones del IRAM.
Por otro lado, algunos disertantes del foro dejaron trascender que habría intenciones de promover medidas similares en las provincias de Córdoba, Mendoza, Chaco, Corrientes y Misiones. Si este cambio de paradigma constructivo se adoptara en todo el país, se podría alcanzar un ahorro similar al estimado por el INTI en el consumo energético nacional. Cabe señalar que el sector de la construcción gasta alrededor de un tercio de la energía generada en nuestro país, según destacaron los especialistas.
“El 60% del consumo de energía de las construcciones se gasta en acondicionamiento térmico. Y el aislamiento puede permitir un ahorro del 85 % sobre ese total, es decir, es enorme”, aseguró el asesor técnico de Andima, ingeniero Alberto Englebert. Y al respecto destacó: “La ley exige de 7 a 8 centímetros de aislante liviano en los techos y 2 centímetros en las paredes. Pero en los Estados Unidos, esa misma exigencia es de 9 a 20 centímetros en el primer caso y de 20 a 40 en el segundo, de modo que apenas estamos dando un primer paso que nos coloca en la senda internacional”.
En una mesa redonda sobre los alcances de la nueva normativa, el abogado Daniel Butlow advirtió a los profesionales sobre la importancia de cumplimentar esta ley para el cobro de honorarios . “Si un proyecto no está conforme a lo exigido en la nueva ley, no está completo y, por lo tanto, no hay que pagarlo”, explicó. De la misma manera, las aseguradoras tendrían una excusa para no pagar los daños de un siniestro.
La autoridad de aplicación de esta ley será el Instituto de la Vivienda para las obras públicas y las municipalidades, para las privadas.
Fuente: www.clarin.com
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enero 13, 2011 en 4:55 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código Civil, Código De Edificación, Código de Planeamiento, clausuras, construcción, Construcciones no autorizadas, control a una construcción, denuncias, Derrumbe, Desprendimientos, Deterioro, Espacio Público, Espacios Comunes, Garantía de Obra Nueva, Grietas, Habilitación, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, infracción, Ingeniero, Inspección del edificio, mantenimiento, Modificaciones Clandestinas, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Planeamiento Urbano, Problemas Edilicios, Seguridad, Soluciones Legales
INSPECCIONES ESCOLARES / El derrumbe de la losa de la Escuela Nº 728 acontecido en la mañana de navidad ha puesto el alerta roja en la Subsecretaría de Obras Públicas. Desde octubre de 2010 se emitieron notificaciones a todos los establecimientos educativos de la ciudad, ya sean municipales, provinciales o nacionales. En ellos se les solicitaba los planos conformes a obra y de bomberos aprobados.
Sin embargo, no todas las escuelas lo hicieron. Ese fue el caso en el derrumbe de la Escuela Nº 728 “los planos del SUM y de la ampliación anterior sí fueron presentados, pero no así los de estas aulas. Esta escuela fue notificada en octubre para que se adecue a la normativa vigente con los planos de obra y los planos de bomberos aprobados” expresó la subsecretaria de Obras Públicas Arq. Lucía Taylor.
Con respecto a las inspecciones realizadas en la Escuela Nº 710, de esta área manifestó “nosotros realizamos una inspección el día 6 de diciembre donde era visible la rajadura y se dio aviso a la dirección de la escuela. Hace una semana se hizo otra acta de constatación y no se había arreglado. Ayer fueron de nuevo y las reparaciones habían comenzado”. Esta rajadura está presente en el recientemente construido SUM “esta falla la determinará la empresa encargada del mantenimiento, o si es estructural será desde Provincia o si se trata sólo de mampostería”.
ESCUELA Nº 750
Esta antigua escuela de la ciudad presenta una gran cantidad de problemas, al respecto Taylor aseguró “en esta escuela, al igual que en la 710, también hicimos inspecciones. Lo mismo en la Escuela 84. Son edificios que nacen de un modo y luego se van ampliando de acuerdo a las necesidades, pero se debe velar por la seguridad de estos edificios por los alumnos, docentes y todos quienes concurren”.
Fuente: El Chubut, 06/01 via revistavivienda.com.ar
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enero 11, 2011 en 4:55 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código de Planeamiento, Colapso, construcción, Construcciones no autorizadas, control a una construcción, Derrumbe, Desprendimientos, Espacio Público, Espacios Comunes, Estudio Jurídico, General, Habilitación, mantenimiento, mantenimiento de un edificio, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Planeamiento Urbano, Problemas Edilicios
No hay que ser un genio para darse cuenta que las malas noticias venden más que las buenas. Muchos me preguntaron en el último año sobre los derrumbes en la Ciudad de Buenos Aires. Más allá de que yo no soy un perito y no tengo las herramientas para hablar sobre los que ocurrieron puntualmente este año, sí creo que es necesario poner a las cosas en contexto y en su justa dimensión. En el año 1960 se cayó un edificio entero. Sin embargo, no hubo tanto revuelo en los medios. La verdad es que Buenos Aires no ha tenido en los últimos tiempos más o menos derrumbes. El problema es la peligrosa publicidad expansiva que se genera a partir de estos penosos episodios que los responsables deberán responder ante la justicia.
En una obra los profesionales de la construcción -que son básicamente ingenieros y arquitectos- delegan la ejecución en los trabajadores que denominamos mano de obra. En Argentina, la industria de la construcción tuvo un muy buen momento a principios de los años 70 y luego fue bajando. En el país el nivel de la construcción bajó y esa mano de obra especializada comenzó a dedicarse a otros oficios.

Durante esa época se construía mucho: miles de viviendas económicas que absorbían una enorme cantidad de mano de obra. Siempre se habla que la actividad de la construcción es una actividad generadora de otras actividades. Si yo construyo una obra le estoy dando trabajo a la industria metalúrgica, a la mecánica, a la madera, a la cerámica, etc. Entonces cuando el nivel de la construcción disminuye porque no hay inversión, la gente se comienza a dedicar a otra cosa y es muy difícil volver a captarla.
Con el crecimiento en la construcción que hubo en los últimos años comenzaron a aparecen nuevos contratistas o subcontratistas muchas veces con mano de obra ocasional. Entonces si la supervisión de la obra no es una supervisión permanente y responsable puede producir desastres de un minuto para el otro. Se ha trabajado muchísimo mejorando higiene y seguridad. Se ha trabajado mucho para poder trabajar el concepto de que lo principal es que un operario de la construcción pueda volver a su casa sano y salvo, vivir dignamente con su familia después de una fatigosa jornada de trabajo. Sin embargo, hemos tenido dos o tres casos de derrumbe y entonces toda la industria de la construcción está cuestionada.

A esto se suman los detractores de la construcción. “que los edificios nuevos me tapan el sol”, “que el barrio ya no es lo que era”. La gente se manifiesta en contra de la construcción. La palabra torre se ha convertido en una mala palabra. Hay una demonización.
Pero hay que saber separar las aguas. Existen las malas gestiones y existe las buenas. Cuando uno firma una obra está comprometiéndose a hacerla bien dentro de los parámetros técnicos, firmes y seguros. Si esto falla, se deberán responder como corresponda.
Por Arq. Jorge Aslan, Aslan y Ezcurra y asoc.
Fuente: revistavivienda.com.ar
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enero 7, 2011 en 6:40 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código De Edificación, clausuras, construcción, control a una construcción, denuncias, Derrumbe, Espacio Público, Estudio Jurídico, Filtraciones, frentes, Grietas, Habilitación, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, Ingeniero, Inspección del edificio, Instalaciones, mantenimiento, Mantenimiento de frentes, Patologías ocultas, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Problemas Edilicios, Seguridad, Soluciones Legales, Vicios de construcción, Vicios ocultos
05/01/2011 | FUE DETECTADO POR EL MUNICIPIO, luego del DERRUMBE EN LA 728 / Tras la tragedia con suerte, ya que no fue época de clases, del derrumbe de un aula en la Escuela 728, Obras Públicas del municipio, realiza inspecciones en distintos establecimientos de educación y salud. En el mes de noviembre, se detectó una rotura importante en el SUM de la Escuela 710, inaugurado hace pocos años, y por estas horas, se está arreglando.
Luego del derrumbe que sufrió el aula del laboratorio de la Escuela 728, donde la losa se desplomó luego de haber sido inaugurada hace poco tiempo, desde Obras Públicas del Municipio, se intensificaron las inspecciones que habían comenzado el año pasado. El SUM de la Escuela 710, ubicado en calle Mosconi, que fuera inaugurado hace algunos años, ya tiene una seria rotura en la pared frontal sobre la calle mencionada. Esto fue detectado en noviembre, y ante lo reciente del derrumbe, está siendo arreglado en estas horas.
Las inspecciones responden fundamentalmente a contar con datos fehacientes sobre el estado de los edificios a los efectos de preservar y asegurar la seguridad de los usuarios de los mismos.
De acuerdo a lo informado, ya desde el mes de octubre pasado se inició una serie de contactos con la totalidad de las escuelas de la ciudad solicitando se informe sobre la existencia de planos actualizados, tanto de obra como los aprobados por Bomberos y el cumplimiento de la normativa vigente con el fin de asegurar la seguridad de los alumnos en particular pero de la comunidad educativa toda en general. Tras comenzar a recibirse parte de esa información, desde la Secretaría mencionada se comenzó a trabajar con un equipo de inspectores analizando “in situ” a los establecimientos, incluyendo aquellos que han sido ejecutados recientemente o han sido objeto de ampliaciones.
Así por ejemplo se detectó sobre fines de noviembre una fisura en el salón de usos múltiples de la Escuela Provincial Nº 710, sobre el lateral de la fachada por lo cual se elevaron sendas notas al Ministerio de Educación y a la Secretaría de Infraestructura, Planeamiento y Servicios de la provincia, siendo dable señalar que en la jornada de ayer se estaba trabajando por parte de una contratista en la colocación e instalación de elementos que impidan que continúe siendo afectado el edificio.
No obstante se acotó que se prosiguen las tareas de inspección para evaluar si la grieta detectada afecta la estructura ejecutada o se limita a impactar sobre la mampostería ya que de ser así bastaría con la actual reparación y en caso contrario se deberá llevar a cabo otro tipo de reparación.
Labrar actas
Se señaló que los inspectores ya han visitado varios establecimientos educativos procediendo en cada caso a labrar las actas de constatación correspondiente, siendo la intención abarcar a la totalidad de escuelas de la ciudad.
Asimismo una tarea similar ha comenzado a llevarse a cabo con edificios de salud (tanto estatales como privados) para verificar que los mismos también cuenten con planos actualizados y aprobados por Bomberos.
Esta labor se lleva paralelamente con locales de esparcimiento y en el caso de edificios de altura, las inspecciones se concretan con personal especializado y en conjunto con integrantes del cuerpo de servidores públicos.
Atento al receso de la temporada estival, que en algunos casos dificulta la realización de las inspecciones se aguarda que de no mediar inconvenientes el relevamiento con el respectivo informe elevado a las autoridades correspondientes, estará finalizado sobre mediados o fines del mes de febrero próximo, de manera que se puedan efectuar las correcciones necesarias (en caso que así ocurra) antes del inicio del ciclo lectivo 2011 sin que se produzcan inconvenientes.
Fuente: diario el chubut
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enero 5, 2011 en 5:30 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código Civil, Código De Edificación, Código de Planeamiento, clausuras, Colapso, Colapso y Desprendimiento, Comunas, Conciliaciones, construcción, control a una construcción, Demanda, denuncias, Derrumbe, Desprendimientos, Espacios Comunes, Estudio Jurídico, Grietas, Habilitación, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, infracción, Ingeniero, Inspección del edificio, Ley Reguladora de la Actividad Urbanística, mantenimiento de un edificio, Mediacion, Medianeras, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Planeamiento Urbano, Problemas Edilicios, Propiedad horizontal, Propietarios, Seguridad, Soluciones Legales, Vicios de construcción
“Si se le cae todo esto a Martín, me lo mata”. Alejandra Lovrincevich estaba aún en estado de shock mientras narraba la estampida que escuchó al desprenderse parte del cielorraso de la habitación donde duerme su hijo de 13 años. La mujer denunció que el derrumbe fue producto de los cimbronazos que produce la obra en construcción lindera, ubicada en Pedro Tuella al 1000 bis, a metros de bulevar Avellaneda y frente al Gigante de Arroyito.
El jueves, hacia las 21.30, la mujer se encontraba cocinando en la planta baja de un departamento de pasillo. Su hijo, de 13 años, había salido minutos antes junto a su hermana mayor y por fortuna no se encontraba en su habitación.
En un segundo, el dormitorio ubicado en la planta alta se llenó de una densa humareda blanca y un montículo de pedazos de cielorraso quedó esparcido sobre la cama del adolescente. Luego, Lovrincevich radicó una denuncia en la seccional 9ª. La escena fue retratada por perito fotográfico de la policía.
El edificio de 22 pisos que se construye sobre el lote de Pedro Tuella y Avellaneda está a cargo Edmundo Ernesto Poggio, de la constructora Puerto Piray, y el calculista es el multifuncionario municipal Sebastián Bonet (ver aparte). En tanto, el coordinador de Higiene y Seguridad es Diego Torres.
“Cuando escuché la explosión pensé que me estaban robando, pero al subir y ver el revoque sobre la cama de mi hijo quedé en estado de conmoción. Me imaginé la cabeza de Martín entre los escombros y si estaba mi nieta de dos meses, me la mataba”, se lamentó ayer Lovrincevich.
La afectada relacionó el episodio con las vibraciones, cimbronazos y movimientos que produce la obra en construcción, aunque entre la habitación que padeció el derrumbe y el futuro edificio hay un pasillo de por medio.
“Veíamos que las rajaduras se iban pronunciando”, destacó la mujer al recordar que antes de que comenzara el edificio contrató a un escribano para constatar que el pasillo y el resto de las instalaciones estaban en condiciones. “Ahora están todas las baldosas flojas y la puerta de entrada al pasillo cierra mal”, apuntó.
Su pareja Oscar Despósito tampoco salía de su asombro: “La obra nos alteró toda la vida. Yo trabajo de noche y cuando necesito descansar no puedo; para colmo ahora se agrega esto. Es increíble”.
Ambos no están en contra de la construcción, según manifestaron a La Capital. “No nos oponemos al progreso. Nos preguntamos si los funcionarios están pensando en el impacto sanitario, energético, cloacas y saturación de vehículos que se produce”, reflexionó la mujer.
La pareja también comparó la situación que atraviesa con otros conflictos entre vecinos y empresas de construcción en la zona. Al parecer en la zona ya hubo situaciones similares causadas por edificios en obras.
La pareja recordó que todos los inmuebles ribereños se asentaron sobre terrenos ganados al Paraná.
“Este no es suelo firme para que se permita un edificio tan alto”, señalaron. Según pudieron averiguar, los cimientos de la construcción lindera a su casa tienen ya unos 17 metros de profundidad.
Una vez que estén reunidos todos los elementos, Lovrincevich iniciará acciones judiciales contra la constructora
Poggio. Ayer, mantuvo una serie de contactos con la Defensoría del Pueblo para asesorarse en la materia.
Como en otros casos donde se plantean conflictos entre privados, el Estado puede brindar información (como por ejemplo la Dirección de Obras Particulares), pero la acción se circunscribe a una demanda civil por daños.
Fuente: La Capital – (Rosario)
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enero 4, 2011 en 12:23 · Categoria Abogado, Arquitecto, Código De Edificación, Colapso, Colapso y Desprendimiento, construcción, control a una construcción, Derrumbe, Desprendimientos, Estudio Jurídico, Habilitación, Informe técnico, Informes Edilicios, Informes Técnicos, Ingeniero, Inspección del edificio, Instalaciones, mantenimiento, mantenimiento de un edificio, Patologías ocultas, Pericias de Parte, Perito Arquitecto, Perito de Parte, Problemas Edilicios, Prueba Contundente, Ruina, Ruina del Edificio, Seguridad, Soluciones Legales, Vicios de construcción, Vicios ocultos
2010-12-27 : TÉCNICOS COMENZARON LAS PERICIAS PARA SABER POR QUÉ SE CAYÓ LA LOZA - Puerto Madryn
El Ministerio de Ecuación informó que se solicitó la intervención de la Secretaría de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos para que realice el peritaje correspondiente para tratar de establecer cuáles fueron las razones por las cuales la loza de una de las aulas de la Escuela 728 –aparentemente utilizada como laboratorio- se desplomó estrepitosamente. El incidente con suerte se produjo minutos después de las 8, cuando la ciudad comenzaba a disfrutar de la Navidad.
La loza cedió y el aula construida por una firma local, contratada por la dirección del establecimiento educativo, con fondos nacionales, se desmoronó.
Las autoridades provinciales y municipales que se acercaron hasta el lugar concluyeron que fue una suerte que ocurriera a esta altura del año y no en pleno ciclo lectivo.
El aula fue construida hace unos años con fondos que la institución consiguió a través del Plan de Mejoras de Escuela Técnicas que promueve el Instituto Nacional de Escuelas Técnicas.
Ahí se desarrollan las actividades de laboratorio por parte de toda la comunidad educativa de esta institución que, hace poco tiempo atrás, fue beneficiada con el programa que alcanza al alumnado una netbook para cada uno de ellos.
Con una superficie mayor a los 21 metros cuadrados, la loza se cayó y aplastó todos los elementos que se encontraban en el lugar.
Autoridades presentes
Los vecinos vieron estupefactos cómo se desplomaba un aula entera de este establecimiento. De inmediato se llamó al personal del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn, quienes asistieron a bordo de una unidad.
Personal de Camuzzi Gas del Sur y de Servicoop se acercaron al lugar para dar lugar al corte de los servicios. En diálogo con el secretario de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos, Alejandro Pagani, se informó que la empresa que brinda el servicio de gas se encontraba haciendo una serie de reparaciones, por cuanto el establecimiento no contaba con este servicio al momento del derrumbe.
El dato no es menor si se observa que el derrumbe de la loza roza parte de las cañerías de gas del establecimiento y fue una de las primeras preocupaciones.
De a poco, y en el transcurso de la jornada, diferentes autoridades fueron acercándose al lugar. Las caras de sorpresa y la inevitable acción de pensar qué hubiese pasado si esto ocurría en un día normal de clases, fue parte de las reacciones.
Tras dar aviso al Ministerio de Educación provincial se dio intervención a la secretaría que dirige Pagani para que realice las pericias correspondientes para deslindar responsabilidades sobre un hecho que, en otras circunstancias, podría haber terminado en una tragedia.
Responsabilidades
La decisión del gobierno provincial fue inmediata y comenzó a actuar en torno a una investigación para dar con los responsables de esta construcción. Diferentes personas en conocimiento de lo ocurrido indicaron que, “a simple vista”, se trató de problemas estructurales.
Las dudas en torno a qué fue lo que ocurrió en la Escuela Nº 728 “Alfonsina Storni”, son materia de estudio de los técnicos que se acercaron al lugar en la jornada de Navidad y ayer, para terminar de contar con la información necesaria para dar lugar a la redacción del informe que, en las próximas horas, será presentado ante las autoridades provinciales.
De todas formas, desde el Gobierno provincial se informó que ninguna de las dependencias tuvo intervención en la contratación o ejecución de esta obra, dado que los fondos fueron otorgados a la dirección de la institución, responsable de la contratación de la firma que llevó adelante su construcción.
El Ministerio de Educación, informó que se trata de “una obra contratada por la propia institución escolar dentro del marco del Plan Nacional de Mejora de Escuelas Técnicas, que cuenta con el financiamiento del Gobierno de la Nación, luego de haber sido aprobado dicho proyecto que la entidad educativa presentara oportunamente”.
La intervención de provincia
En diálogo con El Diario, el ingeniero Pagani explicó que su secretaría nunca intervino en la ejecución de esta aula que fue destinada al laboratorio de la institución educativa. La información brindada da cuenta que fue la dirección de la Escuela 728 la que se encargó de contratar a una empresa local para la ejecución de la obra que el sábado se desplomó.
Las pericias están a cargo de esta secretaría provincial, para lo cual fue convocada por el Ministerio de Educación.
Otro de los datos aportados es que será la Secretaría de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos la que se encargará de la limpieza del sector, la evaluación técnica de lo ocurrido con la participación de técnicos y la elaboración de los informes correspondientes. En forma posterior, se encargará de la reconstrucción del espacio hoy convertido en escombros.
¿La contratación depende de la Dirección?
La información suministrada señala que fue la directora de la Escuela Nº 728 “Alfonsina Storni”, Elsa Pastre, fue quien firmó el contrato de ejecución de la obra. La contratación de la firma local fue parte de las actuaciones que habría realizado la escuela, quien fue incluida en el Plan Nacional de Mejora de Escuelas Técnicas, que cuenta con el financiamiento del Gobierno de la Nación.
Información de otras latitudes en el proceso que deben seguir estos proyectos dan cuenta que “son las escuelas técnicas las encargadas de buscar presupuestos comparativos, seleccionar proveedores y completar la documentación a tal efecto”.
Fondos con similares fines fueron recibidos por el gobierno de Jujuy para la construcción y mejora de algunas escuelas técnicas en esa provincia. A efectos de dar a conocer la información, la ministra de educación jujeña indicó que los fondos fueron entregados al Ministerio de Educación provincial, pero que cada una de los establecimientos eran los encargados de todo lo demás.
Una vez que ellos se encargaban de buscar los presupuestos, seleccionar los proveedores y completar toda la documentación, “el área contable del ministerio realiza la verificación correspondiente del procedimiento y notifica a los proveedores”.
Los proyectos para su financiamiento, para ser parte de estos programas, deben ser presentados por los establecimientos educativos ante el Instituto Nacional de Educación Técnica.
Fuente: El Diario – Puerto Madryn
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