Investigan las causas del derrumbe en eledificio, que se estrenó hace sólo cinco meses
LA PLATA.- Podría haber sido una tragedia. Otra más. Sin embargo, ayer no hubo que lamentar ni siquiera lesionados a pesar de la caída de tres balcones, en un edificio en la ciudad bonaerense de Lanús.
Mientras se investigan las causas del accidente, no deja de llamar la atención el hecho de que, lejos de tratarse de una construcción antigua, los departamentos comenzaron a habitarse en septiembre pasado, por lo que el edificio era a estrenar.
Los bomberos que intervinieron en el hecho precisaron que el derrumbe se produjo poco después de las 6 de ayer, en el edificio situado en calle Doctor Melo 2812, en su cruce con Llavallol.
Por su parte, el subsecretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Lanús, José Fernández Dortona, quien se hizo presente en el lugar, indicó que se ordenó la realización de peritajes sobre los materiales empleados en el edificio. Esas tareas estarán a cargo del Instituto de Tecnología del Hormigón.
El funcionario explicó que los planos de la edificación fueron aprobados en mayo de 2007, mientras que fue habilitado, aproximadamente, en octubre pasado, cuando ya había gente viviendo en el lugar.
Para Fernández Dortona “puede haber fallas en parte de la construcción“, al tiempo que aclaró que el municipio cuenta con un equipo de inspectores que supervisan las obras que se están realizando. “Pero obviamente no se puede poner un inspector en forma permanente en cada obra. Por eso queremos conocer el resultado del peritaje, porque el plano puede estar bien pero hay que analizar los materiales empleados.”
Como consecuencia de la caída de los balcones intervino personal de Defensa Civil municipal. En tanto, los bomberos dispusieron el desalojo de los tres departamentos, aunque no del resto del edificio, en virtud de que no constató peligro de nuevos derrumbes, pero de modo preventivo se cortaron la luz y el gas.
Problemas en los muros de mampostería de cerámica roja. Prevención y reparación de fisuras y grietas. Los sistemas prefabricados.
Una vivienda debe durar, como mínimo, entre 50 y 80 años. La cerámica roja (ladrillos, pisos y tejas) es uno de los pocos materiales de construcción que puede mostrar obras de más de mil años de antigüedad y que aun conservan su esplendor.
Una vivienda de mampostería cerámica bien diseñada y construida no debería tener problemas durante su vida útil. Sin embargo, por falta de conocimientos o por usos y costumbres, a veces no se construye de acuerdo a las reglas del arte y luego aparecen algunos problemas que se intentarán describir. Al observar un muro defectuoso no sólo habrá que concentrarse en el efecto en sí mismo. Se debe iniciar una pesquisa tratando de lograr la mayor cantidad de datos que nos den una pista sobre la verdadera causa del defecto.
Una fisura puede tener múltiples orígenes, en algunos casos una rápida mirada será suficiente para determinar la causa de la misma. Pero en la mayoría de los casos no es así. Sólo pistas sueltas que habrá que ir uniendo a fin de hallar la verdadera causa.
En este informe técnico se tratará de clasificar y analizar algunas patologías típicas que resultarán de utilidad. Pero sólo la atenta observación, el análisis de los datos disponibles y algo de experiencia, permitirá arribar a conclusiones valederas.
Previamente conviene definir lo que es cada una: Grieta: Abertura incontrolada que afecta a todo el espesor del muro.
Fisura: Abertura que afecta a la superficie del elemento o su acabado superficial (revoque).
También conviene clasificar a las grietas en dos tipos: a) Grieta que rompe sólo al mortero de asiento. b) Grieta que rompe al mortero de asiento y al ladrillo. Por otro lado el origen de las fisuras y grietas puede ser: a) Deficiencia de ejecución y/o materiales b) Acciones mecánicas externas (cargas y asentamientos diferenciales del terreno) c) Acciones higrotérmicas d) Deficiencias del proyecto.
Deficiencias de ejecución y/o materiales
Falta de adherencia entre el mortero y el ladrillo. Los muros no tienen problemas para resistir esfuerzos de compresión. No ocurre lo mismo cuando tienen que soportar tracciones, siendo este el principal origen de la aparición de grietas y fisuras.
Un trabajo mal ejecutado o construido con materiales de deficiente calidad, dará por resultado un muro de poca resistencia a la tracción y se fisurará ante el menor esfuerzo. A veces puede resultar difícil determinar si la rajadura se produjo por un movimiento excesivo de la estructura o por falta de resistencia de la mampostería. La observación de las rajaduras nos puede dar algún indicio.
Si la grieta produjo una separación limpia entre el mortero y el ladrillo ello se debe a una baja adherencia entre el mampuesto y el mortero posiblemente por falta de humectación del ladrillo o por problemas en la elaboración del mortero. Si el mortero está bien adherido al ladrillo, el problema estará originado en movimientos que superan a la resistencia de la mampostería.
El criterio es el siguiente: -Si hay falta de adherencia fácilmente aparece la grieta. -Si la adherencia es correcta se puede controlar el esfuerzo. -Si el esfuerzo es demasiado grande y la adherencia es buena se rompe el mortero y/o el ladrillo.
Morteros mal elaborados. Es común utilizar un mortero excesivamente fluido para compensar la pérdida de agua producida por succión del ladrillo. Con este método incorrecto, se corre el riesgo de que escurra por las juntas y que además se produzcan contracciones de fragüe que provoquen fisuras. Se reitera entonces la importancia de mojar bien los ladrillos antes de su colocación.
Falta de traba en las esquinas. Se denomina aparejo al orden o traba de colocación de los ladrillos. La forma habitual es la “soga”, en donde hay un solape de ladrillo o bloque entre hilada e hilada. Cuando se trata de esquinas con ángulos diferentes de los 90°, los ladrillos suelen ser cortados a inglete marcándose una grieta en la arista del ángulo. Se debe construir de manera que todos los ladrillos queden trabados, especialmente en las esquinas (ver gráfico Trabas en esquina).
Uniones a paredes existentes. Debe respetarse la traba de los mampuestos. Para ello será necesario materializar un dentado en la pared existente o materializar una junta (ver gráfico Uniones a paredes existentes).
Retracción. Si los morteros de asiento son muy gruesos y ricos en cemento, se producen fuertes retracciones de fragüe que en algunos casos pueden llegar a romper el ladrillo o producir fisuras.
Acciones mecánicas exteriores
Es la causa más común y la que produce grietas más claras y abundantes. Estas acciones se transforman en esfuerzos que pueden ser de tracción, de corte o rasantes.
Las posibles acciones mecánicas pueden ser muy variadas, por lo que conviene agruparlas en una serie de tipos de acuerdo a si el movimiento es de la estructura de soporte o propio del elemento.
Asentamientos diferenciales de los cimientos. Los suelos arcillosos varían su resistencia a la compresión según su contenido de agua. Con la humedad natural (18% aproximadamente) tienen muy buena resistencia, pero a medida que aumenta el contenido de humedad también aumenta su volumen al tiempo que disminuye la resistencia llegando al valor límite del 26% (límite plástico). Luego va disminuyendo su volumen y se licúa a partir del 35 %.
Al aumentar su volumen, el suelo ejerce una presión que ronda en los 4 Kg./cm2. Como las cargas que los muros portantes transmiten al suelo están en el orden de los 2 kg/cm2 puede ocurrir que la acción del suelo supere a las cargas empujando la estructura hacia arriba. Si la humedad continua aumentando, el suelo pierde volumen y resistencia produciéndose el fenómeno contrario.
En la medida que los asentamientos sean parejos, el problema no es demasiado grande, pero se magnifica cuando existen “asentamientos diferenciales” o humedad del suelo no pareja.
El exceso de humedad puede provenir de: agua de lluvia que cae por los desagües del techo, falta de vereda perimetral, cañerías rotas, etcétera. También se producen rajaduras en donde existen elementos constructivos de distinto peso (ejemplo: chimeneas).
En los cimientos que ceden en forma puntual, como ocurre al romperse un caño o desagües que aflojan el terreno, las grietas pueden ser verticales o en forma de “V” invertida sobre el eje del asiento, o ligeramente inclinados en algunos tramos por los esfuerzos del corte. En otros, la base de apoyo se deforma aumentando su longitud. Según cómo y dónde sea ese aumento aparece la grieta.
Si la pared es muy larga y apoya sobre un terreno débil, no se llega a formar un arco de descarga por estar muy alejados los puntos de arranque. En consecuencia, la grieta que se produce es horizontal, coincidente con una hilada en la parte inferior (ver Deformaciones en muros).
Cargas puntuales. Las cargas concentradas pueden provocar aplastamiento o pandeo. Los aplastamientos se manifiestan con una grieta vertical acompañada de ramificaciones laterales.
Si la carga está aplicada en un extremo, pueden aparecer fisuras a 45 °. Las cargas verticales distribuidas o concentradas pueden ocasionar el pandeo del muro. El pandeo es un fenómeno complejo que depende de la esbeltez del muro (cuanto más alto y delgado, más esbelto y mayor será la posibilidad de pandeo). También depende de su vinculación a columnas y losas en su perímetro y de la excentricidad de las cargas. Al deformarse un muro por pandeo, aparecen grietas y fisuras horizontales, abiertas en una de las caras y cerradas en la otra.
Cargas uniformes sobre muros de sección variable. Una carga uniforme aplicada sobre un muro cuya sección presenta una variación puede ocasionar que el muro de menor espesor sufra mayores deformaciones con la consiguiente aparición de una rajadura vertical entre ambas. Se recomienda en esta zona colocar una junta.
Muros sometidos a estados de carga muy diferentes. Un caso muy habitual es el de un muro de una casa sometido a un estado de carga muy distinto del de un cerco contiguo, que no recibe carga alguna (ver gráfico Muros sometidos a diferentes cargas).
Ambos muros se deformarán en forma distinta produciéndose rajaduras. En este caso, también se recomienda independizar los muros mediante una junta vertical.
Flechas en vigas y losas. Estos defectos son raros en las estructuras bien calculadas, pero se suelen ver cuando se construyen muros sobre entrepisos de losas premoldeadas o viguetas y bloques (losa cerámica) sin tomar las precauciones del caso. Donde apoya un muro se debería reforzar la losa colocando dos o tres viguetas juntas, o materializando una viga, pues de no hacerlo la deformación de la losa puede ser importante. Consideremos ahora una estructura de hormigón de un edificio de departamentos que desea cerrarse con tabiques de mampostería. Esta estructura puede deformarse debido a contracciones de fragüe, creep o simplemente al cargarse, dando lugar a la aparición de flechas. Las flechas producen aplastamientos en la parte superior de la pared y grietas en la inferior, en forma simultánea o independientemente. Supongamos ahora que en un edificio como el descripto se produce un asentamiento diferencial de su estructura. El sistema que estaba en equilibrio se altera produciendo tensiones que generan esfuerzos rasantes de tracción y compresión a 45º con generación de grietas. Si la adherencia entre viga y columna o muros no es suficiente, los esfuerzos tangenciales pueden producir otras fisuras (ver Deformación…).
Apoyo en los extremos. En los entrepisos de losas premoldeadas o de bloques y viguetas se debe intentar que el apoyo sea al menos 2/3 del espesor del muro. También se deben utilizar bloques de altura suficiente, pues caso contrario, la losa tendrá poco espesor y será muy elástica produciendo rotaciones con grietas y aplastamientos en el apoyo. Además, un apoyo insuficiente produce una excentricidad grande en las cargas, que favorecen el pandeo.
Aberturas. Las aberturas debilitan el muro porque las cargas verticales que actúan sobre el dintel no son transmitidas al suelo por ese paño sino por los paños laterales, generándose esfuerzos diferenciales que pueden originar grietas como las indicadas en el gráfico
Ausencia o deficiencia de dinteles y anteproyectos. A veces, si la deformación del dintel es importante, la resistencia a la tracción de la mampostería es superada. El resultado es que se generan rajaduras en forma de arco.
Las variaciones de temperatura y humedad provocan contracciones y dilataciones. Cuando la mampostería dilata puede producir empujes sobre elementos vecinos dando lugar a fisuras en los mismos. Las paredes que miran al norte y oeste dilatarán más que las otras, pudiendo producir empujes y fisuras en sentido vertical.
Grietas por contracción térmica. Al enfriarse, un muro se contrae siendo sometido a un esfuerzo de tracción. Estas grietas son generalmente verticales, pues, si bien la contracción es uniforme en todas direcciones, el peso propio de la estructura contrarresta la deformación en sentido vertical. La ubicación de las grietas pueden variar según las condiciones de vínculo lateral. Si hay anclajes en sus extremos, las grietas aparecen cerca de los mismos. En ausencia de anclajes, lo hacen más o menos centradas (ver Grietas por contracción térmica).
Movimientos horizontales. Las acciones higrotérmicas provocan movimientos básicamente horizontales, pues los verticales, como ya se ha dicho, resultan contrarrestados por el peso propio del muro (ver Movimientos horizontales).
Deficiencias del Proyecto
La mayoría de los materiales de construcción cambia de tamaño debido a los cambios de temperatura, humedad o cargas a los que son sometidos. Estos movimientos, aparentemente pequeños, causan tensiones que pueden producir rajaduras. Para evitarlas se deben concebir diseños que minimicen, acomoden o prevengan estos movimientos.
Juntas, fijaciones y refuerzos de acero, son algunos de los sistemas generalmente empleados con el objeto de resolver estos problemas.
El coeficiente de dilatación térmica de la cerámica roja es aproximadamente la mitad del hormigón y del yeso. Respecto de los metales, es tres veces menor. El cambio de volumen al saturarse con agua es parecido al del hormigón pero no es reversible. Esto quiere decir que la cerámica roja después de haberse mojado abundantemente previo a su colocación no cambia más de volumen, aunque se seque o moje posteriormente. En cambio, el hormigón al secarse disminuye su volumen y al mojarse aumenta.
Las diferencias de propiedades de los materiales requieren un cuidadoso análisis y es causa de algunos problemas. Todas las patologías vistas anteriormente se pueden evitar si se tienen en cuenta algunos detalles en el proyecto. Los siguientes son algunos errores u omisiones destacables: Uniones constructivas mal resueltas. A veces, desde el proyecto se diseña la unión de dos unidades constructivas distintas (ejemplo: pared y columnas, encuentro de dos paredes en esquina de distintas características) pensando erróneamente que al aplicarles un mismo acabado superficial se logrará que ambas trabajen como un conjunto. El resultado será la aparición de grietas.
Falta de juntas de contracción / dilatación. Deben ubicarse a una distancia tal que los movimientos de contracción/dilatación no superen la cohesión interna o resistencia a tracción horizontal.
Falta de limitación en la flecha. Los reglamentos establecen flechas como un porcentaje de las luces. Es conveniente considerar las flechas en valor absoluto. Las estructuras de mampostería son rígidas, por lo que se aconseja que las fundaciones lo sean también. Como norma general, no se deben admitir flechas superiores a 1/1000.
Cerramientos excesivamente débiles. También hay que evitar los cerramientos muy delgados y largos, o con instalaciones gruesas embutidas. Las precauciones se deben tomar especialmente en la instalación de agua caliente, pues los plásticos y metales tienen elevados coeficientes de dilatación térmica. Los metales también deben estar protegidos, porque la corrosión provoca aumentos importantes de volumen dando lugar a fisuras, que a su vez permiten el paso de mayor humedad acelerando todo el proceso.
Este tema deja al descubierto la pugna entre dos intereses: el del propietario que busca dar luz, ventilación y vista a su casa, y el del otro propietario lindero que busca resguardar su privacidad respecto del vecino. El Código Civil tiene como principio básico ponerlos en pie de igualdad, otorgando al condómino perjudicado por la abertura (ventana) en medianera por su vecino, la facultad de supresión de dicha obra (art. 2740 CC). Además, el Código luego distingue dos situaciones:
Ventanas en pared medianera (Encaballada “en el límite separativo de las dos heredades”, artículo 2717CC, es solventado en forma compartida). La única condición es que previo a su incorporación se debe contar con el consentimiento del propietario lindero (arts. 2737-2654 CC).
Ventanas en pared no medianera contigua (situado en todo su espesor sobre uno de los terrenos y a costa del propietario del mismo, no pudiendo reclamar el reembolso de la mitad del muro y del terreno, salvo que el vecino quiera servirse de él). Deben colocarse a no menos de tres metros medidos desde el nivel del piso de la pieza a que deben dar luz (art. 2655 CC) y en condiciones que no permitan la vista sobre el vecino.
La mayor parte de los edificios edifican las paredes laterales en forma encaballada. En el caso de ventanas en pared medianera cabe preguntarse, si el lindero no dio su consentimiento, ¿puede exigir el cierre de las luces aunque no use la pared? Las posibilidades son dos:
Que el vecino no haya abonado el valor de la pared. Hasta los tres metros, el condominio se produce inmediatamente desde la construcción, pero desde allí hacia arriba, aun encaballada, la pared es privativa, por lo que el lindero no tendría derecho para hacer cerrar las luces. En cuanto a la parte baja, habría acción para exigirlo.
Que el vecino haya abonado el valor de la pared. La ventana sólo podría abrirse si ambos se encuentran de acuerdo.
En el caso de las ventanas en pared no medianera contigua, el propietario de la finca lindera puede adquirir la medianería y cerrar las ventanas, pero con la siguiente condición: que edifique apoyándose en la pared medianera (art. 2656 CC). Esto es, adosando un edificio o colocando instalaciones, etc. Exigir el cierre de las ventanas, sin pruebas de perjuicio, sería abuso de derecho. Determinados ambas posibilidades dadas por nuestro Código Civil, habrá que previo a ello, analizar en los hechos, por medio de un informe técnico de arquitecto, el tipo de pared a la que esté incorporada la ventana, si es muro encaballado o contiguo, y luego buscar las soluciones jurídicas adecuadas al caso particular.
Buenos Aires, 19 de febrero (Télam).- El subsecretario de Obras Públicas del Municipio de Lanús, José Fernández Dortona, informó hoy que se ordenó una pericia sobre los materiales utilizados en el edificio del que se derrumbaron tres balcones, ubicados en el centro de esa ciudad.
Fernández Dortona se presentó junto con otros funcionarios, en el edificio ubicado en Doctor Melo 2812, que sufrió esta mañana el derrumbe de los balcones del primero, segundo y tercer piso, sin que se hayan registrado víctimas.
El subsecretario de Obras Públicas municipal precisó que “se contrató al Instituto de Tecnología del Hormigón para hacer las pericias del material que se utilizó en esta obra”.
Reconoció que “lo que pasó se puede decir que fue una desgracia con suerte porque ocurrió temprano y la calle no estaba transitada”.
Explicó que los planos del edificio “fueron aprobados en mayo de 2007 y fue habilitado, aproximadamente, a partir de octubre pasado, cuando ya había gente viviendo”.
Fernández Dortona insistió en que “creemos que puede haber fallas en la parte de la construcción“, y aclaró que el municipio “cuenta con un equipo de inspectores que supervisan las obras que se están realizando”.
No obstante, señaló que “no se puede poner un inspector en forma permanente en cada obra, por eso queremos saber el resultado de la pericia porque el plano puede estar bien pero hay que ver los materiales”.
En tanto, el jefe de cuerpo de bomberos del Cuartel de Lanús Oeste, Pablo Pérez, confirmó que “no hubo víctimas” y señaló que acudieron al lugar del siniestro “por un llamado que alertó sobre la caída del balcón del segundo y tercer piso”.
“Pero cuando llegamos vimos que también el del primero estaba colgando por lo cual una vez que se realizó la remoción de escombros para comprobar que no haya víctimas se procedió a las tareas de arranque del balcón“, sostuvo.
El bombero indicó que “se ordenó el desalojo de los departamentos siniestrados “pero el resto no, porque no se verificó peligro de derrumbe“.
Luego añadió que “se ordenó el corte de gas y de luz en forma preventiva y se dio parte a Edesur y Metrogas“.
En tanto, muchos de los vecinos afectados permanecen frente al edificio a la espera del quite total de escombros y la restitución de los servicios que fueron interrumpidos para prevenir mayores siniestros en la obra.
20/02/2011 Ocurrió a las seis de la mañana y no hubo víctimas. El lunes comenzará el peritaje.
Los despertó un estruendo pasadas las 6.15 de la mañana. Los vecinos del edificio ubicado en la esquina de Melo y Lavallol, en Lanús Oeste, se asomaron para ver qué sucedía y a medida que se disipaba la polvareda descubrieron lo que había pasado. Uno de los balcones del tercer piso se “despegó” del edificio , y arrastró los dos que estaban abajo. “Fue una tragedia con suerte, porque a esa hora no había nadie en la calle y no hubo víctimas”, señalaron.
“Nos despertamos con el ruido, y bajamos preocupados porque no hubiera quedado alguna persona debajo de los escombros. Mi auto estaba abajo y recibió algunos golpes”, contó a Clarín Antonio Santamauro, propietario de un departamento en el séptimo piso. “Parecían atados con alambre, pegados con plasticola”, señaló Natalia Alvarez, una inquilina.
A las 7 ya estaban trabajando bomberos y personal de Defensa Civil en el lugar. Después llegaron autoridades municipales y los responsables de ANBA, la empresa constructora, y del estudio de arquitectos Pensado, Méndez y Francach, que estuvo a cargo de la obra. Es que se trata de un edificio nuevo, cuyos planos se aprobaron en marzo de 2007 y se terminó de construir en septiembre del año pasado. Son 13 pisos con tres departamentos de dos y tres ambientes. Los más grandes tienen una superficie de 74 metros cuadrados, dos dormitorios y dos baños, living comedor, balcón terraza con parrilla, cocina y lavadero, y se venden desde U$S 120.000.
“En el transcurso de la mañana se hizo la remoción de escombros y limpieza de la zona. Y a partir de mañana (por el domingo) o el lunes comenzará el apuntalamiento preventivo de los balcones restantes, además de los peritajes para determinar qué fue lo que causó el desprendimiento”, informó José Fernández Dortona, subsecretario de Obras Públicas de Lanús.
Aunque los balcones de las tres unidades afectadas quedaron sellados, sus habitantes fueron reubicados en otros departamentos del mismo edificio. “La estructura principal no tuvo ningún inconveniente”, aseguró Dortona.
Desde la Comuna se comprometieron a extremar las inspecciones de control a este tipo de obras. “La empresa constructora y el estudio de arquitectos tienen varias obras ejecutadas y en ejecución en Lanús”, agregaron. Y convocaron al Instituto de Tecnología del Hormigón y a un equipo del gobierno porteño para los peritajes.
El Gobierno porteño aseguró que en el lapso de dos semanas habrá monitoreado el correcto funcionamiento de todas las grúas que hay en las obras en construcción de la Capital Federal. Actualmente, las auditorías están a cargo de privados, aseguraron desde la administración capitalina.
El anuncio surge luego de que una grúa gigante impactara el sábado sobre cuatro edificios en la zona de Las Cañitas, en el barrio porteño de Palermo, donde generó importantes destrozos en los inmuebles, aunque no hubo heridos.
Javier Ibáñez, director de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), aseguró al diario La Naciónque en las próximas dos semanas controlará el correcto funcionamiento de todas las grúas que están activas en obras de construcción de la Ciudad.
Según Ibáñez, “habitualmente, la administración porteña monitorea el otorgamiento de un permiso especial para el funcionamiento de estas grúas, pero no verifica si son bien o no utilizadas”.
Los encargados de llevar adelante esas auditorías son consultadas privadas, agregó el funcionario. No obstante, aclaró que ahora la Ciudad “inspeccionará todas las grúas que hay hoy en obras edilicias, que no son muchas, para verificar que estén funcionando de acuerdo con los requerimiento que se les pide“.
De acuerdo con el matutino, anoche ya se había retirado el brazo de la grúa que se desplomó en Las Cañitas y su contrapeso, que consta de cuatro bloques de cemento de 2,5 toneladas cada uno.
Además, en diálogo con el diario, uno de los socios de la constructora aseguró que se harán cargo “de todos los daños que se causaron”, al tiempo que reconoció que fue “una desgracia con suerte”.
Derrumbe de un gimnasio En el barrio de Villa Urquiza, tres personas murieron cuando el lugar de entrenamiento que funcionaba en un primer piso se desplomó sobre el pozo de una obra en un terreno aledaño.
Cayó un entrepiso
Un salón de fiestas, en el barrio de Palermo, fue el escenario donde murieron dos jóvenes de 20 y 21 años, luego de que se desprendiera el entrepiso del local. Además, 25 personas resultaron heridas.
4 /1/2011 – Lacarra y Riestra
Obra en construcción
Murió un obrero de 32 años, que estaba en el interior de una zanja que se desmoronó por las vibraciones de un tractor que operaba dentro de una obra en construcción, situada en Villa Soldati.
8/2/2011 – En 80 y 116, La Plata
Se desplomó un techo
Seis personas sufrieron heridas leves, cuando seis placas de cielorraso se desprendieron del techo y golpearon a las personas que estaban en el sector de las máquinas tragamonedas en el Bingo La Plata.
La máquina, de 35 metros de alto y 60 toneladas, destruyó un departamento; otros sufrieron severos daños; no hubo víctimas
Se sintió una explosión y todos los vecinos salieron de sus departamentos. El susto corrió por dentro de ellos como un rayo. Muchos creyeron que era un terremoto al ver caer pedazos de mampostería a través de sus ventanas, hasta que desde la vereda advirtieron que una enorme grúa-torre de una constructora se había desplomado sobre cuatro edificios.
El momento de pánico se produjo en Báez al 550, en Palermo, en la zona conocida como Las Cañitas, poco después de las 13 de ayer, cuando una grúa de 35 metros de alto y 60 toneladas, al ceder su base, cayó sobre cuatro edificios lindantes al terreno donde estaba siendo utilizada para una obra en construcción.
“Afortunadamente no hubo víctimas mortales ni heridos. Sólo sufrieron daños materiales los techos de los departamentos más altos de los edificios afectados”, informó a La Nacion el subcomisario de la comisaría 31a., Gustavo Ghiglione, a cargo del operativo en el que trabajó personal de las policías Federal y Metropolitana, médicos del SAME, la Guardia de Auxilio y bomberos.
Según supo La Nacion, el hierro de la columna principal se dobló hacia un costado por el desprendimiento del contrapeso, y el desbalanceo dobló la parte superior de la guía, por lo que impactó en las terrazas.
Al cierre de esta edición, fuentes del gobierno porteño abonaron la misma teoría y sostuvieron que, según los peritajes preliminares, hubo mala praxis en la excavación en torno de la grúa.
La máquina trabajaba en un emprendimiento inmobiliario que, según fuentes oficiales, corresponde a la empresa Obras y Sistemas SRL, dirigida por los ingenieros civiles Luis Zolezzi, Marcelo y Luis Perri. La obra fue suspendida, provisionalmente, por el gobierno de la ciudad.
Si bien no hubo víctimas mortales ni heridos en los departamentos afectados directamente por el impacto, fueron muchos los vecinos que sintieron el impacto de la grúa y que se asustaron al temer lo peor.
“Sentí como una explosión y tiré la computadora con la que estaba trabajando. Salí al balcón y vi que caían pedazos del techo. Pensé que era un terremoto”, expresó a La Nacion María José Villasante, que vive en Báez 540.
“Mi marido después entró a ver qué pasó. Por suerte estaba todo bien en nuestra casa”, dijo la mujer, luego de que la policía dejara entrar a sus departamentos a los habitantes de los edificios afectados.
“La grúa está apoyada en los tanques, que al tener agua hicieron resistencia, fue una ayuda importante”, dijo María, encargada de la administración del inmueble de Báez al 540, quien agregó que ningún departamento sufrió daños considerables.
Gabriel, dueño de un restaurante en la misma cuadra, expresó: “Oímos una explosión y salimos todos, no quedó ningún cliente”. Según él, siempre se movía la grúa por el viento, y era latente el temor de los vecinos a que se cayera. “Anoche, cuando cerré el local, vi que la grúa se balanceaba y pensé qué pasaría si se cayera. Ahora no lo puedo creer”, confesó.
“Para mí fue una implosión, como cuando se cae un edificio entero.”, dijo otra vecina aún afectada.
El departamento más afectado fue un tríplex en el último piso de Báez 554, donde el impacto de la grúa derrumbó el techo del quincho. Según pudo saber La Nacion, allí vive una pareja de norteamericanos que resultó ilesa. “La muchacha se estaba bañando y su novio andaba por la pieza, un piso más abajo del quincho”, aseguró un vecino.
Las próximas horas
Funcionarios del área de Emergencias informaron a La Nacion que se habilitaría en el Centro de Gestión y Participación Comunal de la zona una oficina mediadora entre los vecinos de los cuatro edificios afectados y la constructora, de manera de poder conciliar los arreglos por encarar y el pago de los seguros correspondientes.
Además, agregaron que la empresa constructora se había comprometido a enviar, en las horas posteriores al derrumbe, otras dos grúas para remover los restos de la estructura caída y para apuntalarla, por la existencia de riesgo de que girara sobre su eje o se deslizara, y provocara daños todavía mayores. Al cierre de esta edición, esos trabajos aún no habían comenzado.
“Van a trabajar dos grúas rodantes de 80 y 120 toneladas para empezar a sacar la que se cayó”, contó a La Nación Luis Perri, uno de los dueños de la constructora. “Establecimos varias etapas de trabajo y mañana [por hoy] vamos a seguir con la tarea. No es algo que se hace rápido, habrá que ir viendo sobre la marcha”, agregó.
“Nos vamos a hacer cargo de lo que pasó en los departamentos”, admitió Perri. La máquina forma parte de obra de demolición total del complejo Quartier del Polo, situado en José Ortega y Gasset 1915, donde se levantarán edificios de 20 pisos.
Los habitantes de los departamentos de los edificios de Báez al 500 no pudieron dormir anoche en sus domicilios. Según dijeron a La Nacion fuentes policiales, se dispuso esa medida de seguridad para evitar todo tipo de accidentes, pese a que a que no hay probabilidades de derrumbe en las cuatro torres afectadas por el impacto de la grúa. “No sé dónde voy a dormir, ni siquiera sé qué hacer con mi perro, ¿dónde lo dejo?”, se preguntó una de las vecinas perjudicadas. Los habitantes buscaron alojamiento en hoteles cercanos debido al miedo de que, en su ausencia, los ladrones aprovechen para robar en los departamentos.
08/02/11 Cómo es el sistema de “techo invertido”. Los beneficios de colocar la aislación térmica en la parte superior de una cubierta.
Fisuras, filtración de humedad y desprendimiento de baldosas, son problemas que tarde o temprano aparecen en las cubiertas planas horizontales. La razón: al quedar la superficie expuesta a la intensa radiación solar , se producen fuertes contracciones y dilataciones que comprometen el aislamiento hidráulico de la cubierta.
Por el contrario, la solución de techo invertido evita el recalentamiento de la cubierta porque la aislación térmica se coloca arriba y así protege más eficientemente la aislación hidrófuga.
“Habitualmente, la aislación térmica se coloca entre la losa estructural y el hormigón de pendiente, dejando las capas superiores sometidas a intensas variaciones térmicas”, explica el arquitecto Pablo Azqueta, consultor en eficiencia energética y patología de la construcción. Y agrega: “Los cambios de volumen generan distintos procesos patológicos que se van potenciando unos a otros”.
Según el especialista, los arreglos con membrana o asfalto que usualmente se realizan cuando falla la aislación hidrófuga no hacen más que agravar el problema porque absorben más calor por su color. La absorción de la radiación solar (del orden del 75 % en terrazas de baldosa colorada) eleva la temperatura superficial de la cubierta a unos 55 grados en verano, y la deja expuesta a cambios de volumen por diferencias térmicas. Además, gran parte del calor que se acumula se transmite al interior de la construcción.
La solución propuesta consiste en la colocación de placas de poliestireno expandido de 20 a 25 kg/m3 de densidad y de 50 a 75 mm de espesor sobre la aislación hidráulica de la cubierta, cualquiera sea su tipo. Las placas se ordenan simplemente yuxtapuestas, pudiendo mantenerlas unidas con cinta autoadhesiva mientas duren los trabajos de colocación.
Por encima de ellas se coloca una membrana geotextil de 80 a 120 gramos que actúa como capa filtrante y evita el arraigue eventual de alguna especie vegetal. Como terminación, se levanta la membrana en los bordes y se fija a las paredes mediante una babeta de chapa galvanizada plegada, atornillada e impermeabilizada con sellador de silicona o poliuretánico.
El sistema resulta aún más eficiente si se utilizan placas de configuración similar a la de una plancha de ravioles (dos cortes de perfil sinusoidal que determinan una superficie texturada con pirámides truncadas de aristas curvas), colocadas invertidas, es decir, con la cara irregular sobre la membrana. Se genera así una mínima separación que permite mejorar el escurrimiento del agua en ambos sentidos.
También se puede optar por las placas que se utilizan para piso radiante, colocadas en forma invertida. Pero en este caso, se debería reforzar la aislación con otra plancha de EPS lisa para llegar al espesor de aislante requerido.
Por último, para proteger las placas de la radiación UV y evitar su voladura, se esparce una capa de 6 a 8 cm de canto rodado de granulometría pareja (15/30 o 20/40), zarandeado para eliminar los áridos finos. “La granulometría debe ser pareja para que queden espacios intersticiales que permitan el drenaje rápido del agua de lluvia”, aclara Azqueta. Y aconseja no usar la piedra partida como elemento drenante: “Es más barata que el canto rodado, pero el escurrimiento es más lento y habría riesgo de desbordes”.
Otras opciones de terminación para la cubierta son la piedra bola, decks de madera o losetas de hormigón suspendidas con separadores. Estos últimos permiten que la terraza sea transitable.
Los embudos de desagües se cubren con una especie de canasta enrejada invertida para contener el canto rodado y las placas aislantes, realizada con planchuelas de hierro (de 1/2” o 3/4” por 1/8”) y protegida contra la oxidación.
08/02/11 Diagnóstico de daños en las estructuras de hormigón armado. Métodos para recuperar la resistencia o revertir la degradación.
Los desplomes, cambios de ángulo, flechas excesivas en pisos y, en general, deformaciones en la estructura, pueden ser fuentes de análisis para establecer un diagnóstico.
Un elemento sumamente valioso a la hora de establecer el diagnóstico y la evaluación del estado funcional y de seguridad de una estructura es el proyecto de la misma. Este puede aportar muchos datos de gran interés y simplificar la etapa de análisis, especialmente en la parte de materiales y de cálculo.
Hay que tener presente que, cuando se está analizando una estructura antigua que presenta problemas, hay que hacerlo situándose en la época en que se construyó y, por tanto, con los códigos existentes en ella. Es frecuente cometer el error de aplicar en el análisis de una estructura antigua criterios de cálculo modernos de momento máximo, cuando ésta había sido calculada por la teoría elástica. Si la comprobación o análisis es sobre la seguridad con la finalidad de reparar o reforzar, los criterios de cálculo a emplear son los modernos.
El establecimiento de un diagnóstico debe ajustarse a un plan de trabajo previamente definido en el cual se incluya: Un muestreo con indicación de los elementos de la estructura a inspeccionar, su situación y número de ensayos a realizar en ellos.
Enumeración del tipo de ensayo a efectuar en cada elemento y elaboración de las fichas individuales correspondientes.
Elaboración de croquis y planos de cada elemento inspeccionado, con detalle de los ensayos realizados y los resultados obtenidos. En este sentido, la fotografía se presenta como un medio auxiliar muy válido.
Medios auxiliares requeridos.
Hay lesiones que no afectan a la integridad mecánica de la estructura y cuya reparación puede realizarse sin entrar en un análisis estructural. Estos casos suelen producirse con algún tipo de fisuras estabilizadas provocadas por retracción de secado, cuando existen “nidos de abeja” o zonas en las que el hormigón ha penetrado mal en la pieza.
Sin embargo, hay otros casos mucho más complejos en los que hay que realizar una evaluación de la capacidad mecánica resistente de la estructura, o más frecuentemente de elementos de la misma, a fin de conocer la importancia y el tipo de reparación a realizar y las medidas de seguridad que habrá que tomar.
La determinación de la resistencia residual de la estructura se puede llevar a efecto mediante métodos empíricos, analíticos y mediante pruebas de carga.
Los métodos empíricos están basados en observaciones directas y conllevan un número de ensayos mínimo. El nivel de información obtenido, en muchos casos, suele ser suficiente, especialmente si no es necesaria una intervención importante. El nivel de precisión obtenido es escaso como también lo es el costo de su aplicación.
Los métodos analíticos se fundamentan en el recálculo de la estructura y más frecuentemente de elementos de la misma, a fin de conocer la probabilidad de que se produzca una falla bien en estados límites, últimos o de servicio. Además, se utilizan frecuentemente sistemas de diagnóstico por imágenes, como ser gammagrafías o resonancias. Estos estudios son mucho más precisos que los empíricos pero a veces tan complejos que es imposible su aplicación. Son de alto costo y duración, aunque necesarios cuando la información dada por los primeros no es concluyente.
A veces se puede tener una idea precisa del comportamiento de una estructura dañada mediante el empleo de pruebas de carga escalonadas. Estas pruebas se hacen por escalones sucesivos cada uno de mayor valor que el precedente, existiendo entre cada escalón y el siguiente una descarga total y midiendo las deformaciones en cada descarga y carga sucesivas.
Este tipo de ensayos únicamente se realiza sobre elementos trabajando a flexión y con ellos se puede conocer la carga máxima que se puede aplicar a una estructura dañada y sin correr el riesgo de llevarla a un estado límite último. Alguno de estos métodos se puede aplicar a los casos de: Estructuras dañadas por acciones mecánicas.
Cargas excepcionales consideradas en proyecto pero que han producido daños superiores a lo previsto.
Cargas excesivas (bibliotecas, almacenamiento de elementos muy pesados, etc.) Cambio de uso de la estructura (aumento de sobrecargas de uso).
Modificación de estructuras (eliminación de un pilar, aumento del número de plantas).
Acciones químicas sobre el hormigón (reacción álcali-sílice, sulfatos).
Corrosión de armaduras.
El método analítico está basado en el cálculo de las solicitaciones que resiste una estructura en el estado actual y las que producirían las cargas actuantes. El fin es determinar un nuevo coeficiente de mayoración de acciones y poder tomar las decisiones adecuadas. En este caso pueden emplearse cualquier tipo de hipótesis de cálculo lo que permite mayor libertad de acción al proyectista.
En el análisis hay que tener en cuenta que las estructuras anteriores a los años 60 se calculaban suponiendo un comportamiento elástico del hormigón armado y un modelo estructural muy simple y que, por supuesto, no era el óptimo para sacar el máximo rendimiento a la capacidad resistente potencial del material. Generalmente, algunas acciones indirectas como la de la temperatura o movimientos impuestos en las fundaciones, no se tenían en cuenta lo que suele ser fuente de algunas fallas.
En la evaluación de la seguridad se consideran las cargas permanentes y las sobrecargas que establecen las normas de acuerdo con el destino de la estructura. Una de las condiciones necesarias es definir el esquema estructural y las acciones actuantes para llevar a cabo un primer análisis. Este se puede realizar sobre modelos simplistas trabajando casi isostáticamente para así llegar a conocer el orden de magnitud de las solicitaciones y tensiones en los elementos y comprobar si los daños que presentan éstos corresponden a los deducidos de las hipótesis, en cuyo caso se puede afirmar que se deben a causas estructurales.
En la evaluación teórica de la seguridad se toman como acciones las cargas permanentes y las sobrecargas definidas por las normas o códigos en vigor, calculando las solicitaciones sobre la base del modelo estructural y las tensiones teniendo en cuenta las características mecánicas obtenidas en los ensayos de laboratorio. Todo lo anterior permite el cálculo de las solicitaciones y la estimación, basándose generalmente en métodos semi-probabilísticos, del coeficiente de seguridad de la estructura, es decir, de la relación entre la carga de agotamiento y la carga actuante.
Las pruebas de carga escalonadas se aplican cuando no se tienen antecedentes de la estructura dañada (proyecto, normativa) y no se puede realizar un análisis teórico. Como se ha indicado, las pruebas de carga sólo se emplean en elementos sometidos a flexión, suspendiendo los escalones de carga cuando se superan determinados valores de la flecha o cuando la estructura deja de recuperarse elásticamente.
De los hormigones habitualmente usados en el país, el más difundido es el del tipo plástico, por ser su relación A/C de 0,70, que lo hace de uso casi específico para estructuras portantes de edificios. Este hormigón facilita el correcto llenado de los encofrados y es muy común que los constructores, con la intención de mejorar las resistencias estructurales, traten de restarle agua de amasado a la pasta. Esta posición, que no es del todo incorrecta, más de una vez provoca varias patologías.
Una de las más comunes es la formación de “nidos de abeja” llamándose así a la formación de espacios vacíos en los moldes ya sea por la alta densidad del hormigón o por la falta de “picado” o vibrado de la mezcla volcada.
Esto se trata de subsanar completando los huecos con la aplicación de un azotado de cemento. Desde ya que esa mezcla aplicada luego del desencofrado no colabora estructuralmente y la única función que se le podría atribuir, fuera de la estética, es la de proteger al hierro de las armaduras.
Asimismo es común ver que los espacios entre tablas de encofrado (y más aún cuando este ya tiene un uso bastante prolongado) son llenados con papel para evitar el escurrimiento de la pasta de hormigón. Si bien no se pierde hormigón, esto permite que el elemento de menor masa (el agua) se escape con absoluta libertad, agua que será necesaria para la correcta hidratación del cemento. En consecuencia, quedará depositada en el fondo de la losa una capa muy debilitada, por lavado, y una capa superior a la que le faltó reaccionar químicamente en su totalidad o lograr una correcta plasticidad.
Esta situación se traduce rápidamente en fisuras y grietas en la cara superior expuesta, hecho que se ve agravado por la falta de regado una vez producido el fragüe. Si bien esto no sería muy grave, ante una gran tensión de vapor bajo el local que cubre esa losa, sin barrera de vapor, éste atravesaría la losa con la posibilidad de condensación. Se conforma así una vía expedita hacia el contrapiso o, peor aún, a la aislación térmica a la que humectaría perdiendo sus propiedades aislantes.
Ataques de tipo físicos, químicos o mecánicos En posición de trabajo, la estructura de hormigón puede sufrir una serie de patologías producto de ataques de tipo físicos como los saltos térmicos de gran magnitud, el agua de lluvia, el congelamiento y el calor desmedido. La acción de los químicos se manifiesta en ataque de ácidos, azúcares, aguas salitrosas y sales derivadas del ácido sulfúrico. El cambio de destino de los locales (con sobrecargas no calculadas), la acción de vientos que superan las hipótesis de cálculo, los asentamientos que pueda sufrir el suelo, sismos y el llamado “creep”, son posibles ataques mecánicos.
Agua de lluvia. El agua pura tiene la característica de tener un bajo contenido de cal y sales en disolución. El fenómeno de la lluvia ácida no sólo ataca a los hormigones en el comienzo de su período de fragüe sino a las piedras naturales que posean carbonato de calcio como parte principal constitutiva de su masa (mármoles, lajas y piedras calizas).
Congelamiento: Este fenómeno generará una patología destructiva en la medida de ser repetitivo. Una helada circunstancial difícilmente pueda “romper”un hormigón. Pero si se forman cristales de hielo durante el período de amasado o puesta en obra, éstos no permitirán humectar el grano de cemento correctamente, generando asimismo un aumento del volumen de la masa líquida, ahora congelada, que en algunos casos puede llegar a desblocar la masa de hormigón una vez endurecido. En zonas muy frías es común calentar el agua de amasado.
Calor en exceso. La desecación brusca del agua de amasado produce un debilitamiento tal de la mezcla que la puede llevar a colapsar casi en forma inmediata al momento del desencofrado. Para evitar este fenómeno es necesario mantener bajo humedad constante la estructura, ya sea por regado abundante o con mantas capaces de retener el agua.
Ataque de ácidos. Los cementos se caracterizan por tener una reacción alcalina y, al ser atacados por los ácidos, formarán diferentes sales (y múltiples patologías según el tipo de reacción). Si se trabaja en ambientes en contacto con materiales ácidos, estudiar con sumo cuidado qué tipo de hormigón usar o bien qué aditivo incorporarle.
Azúcares. En locales con presencia de cualquier tipo de glúcidos se verifica un ataque lento pero sostenido de éstos sobre el hormigón, inclusive luego de un largo tiempo puesto en servicio. Pese a esto, se ha comprobado que en ciertos casos y en pequeñas dosis, el azúcar optimiza su comportamiento en cuanto a su resistencia mecánica.
Aguas salitrosas y sales derivadas del ácido sulfúrico. Es sabido que los derivados del azufre atacan al hormigón. El más peligroso es el sulfoaluminato de calcio, que destruye la masa de hormigón hasta transformarlo por disgregación en una pasta soluble. En hormigones de conductos cloacales, instalaciones ferroviarias, túneles en contacto con terrenos selenitosos, se recomienda usar cementos puzzolánicos, metalúrgicos o aluminosos. Los agregados gruesos o finos, y el terreno, deberán estar libres de sulfatos que se solubilicen por acción del agua de amasado. Esta recomendación es válida en zonas próximas al mar. El agua de lluvia lava la arena y disuelve los sulfatos pero, a su vez, arrastra hacia más profundidad los granos finos perdiendo diversidad granulométrica.
Cambio de destino. Una de las formas de provocar daños a la estructura sería aumentar las cargas, eliminar tabiques que, por ejemplo, fueron calculados como de contraviento o el daño creado por golpes rítmicos que, por efecto resonancia, pueden provocar el colapso de la estructura. Las fisuras se evidencian en los muros ya que el hormigón tiene una flexibilidad notable. Ante su aparición, debemos investigar cómo era el edificio en su estado original y si sufrió modificaciones, analizar cuidadosamente si estas fisuras se acrecientan o se estabilizan. Para esto conviene marcar el perímetro de las mismas (anotando la fecha de la marcación) colocar testigos de yeso y dejar a la estructura que siga en trabajo (siempre y cuando no ofrezca peligro inmediato).
Vientos, asentamientos del suelo, sismos y “creep”. El más común y “manejable” es el viento, que actúa casi siempre en un mismo sentido (vientos predominantes) lo que hace posible su control a través de tabiques de contraviento que llegan hasta el plano de fundación o bien pórticos múltiples. Por efecto viento, el edificio tenderá al volcamiento con el agregado, en la cara opuesta a la que recibe el empuje, un efecto succión. El conjunto edificado actúa como una ménsula vertical empotrada en el suelo.
Todo proyectista de estructuras tiene en cuenta este fenómeno. La situación entonces se complica cuando los vientos asumen carácter de huracanados de dirección cambiante y brusca. En esta situación todo el edificio colabora, fundamentalmente aportando peso propio y sobrecarga, pese a lo cual pueden llegar a manifestarse, por efecto “látigo”, daños considerables de muy difícil diagnóstico.
Este tema está ligado directamente a la mecánica del suelo. Si los suelos son compresibles (arcillosos, arenosos, blandos en general) pueden llegar a sufrir asentamientos no parejos en toda su superficie de contacto con las bases. Este fenómeno de vientos muy fuertes, casi siempre acompañados de lluvias muy intensas llega a veces a “lavar” las bases por brusca humectación del suelo agravando así la estabilidad vertical del conjunto.
Otro factor mucho más destructivo e impredecible es el sismo, el que podría definirse como el de una acción sobre las bases transmitidas al primer nudo articulado. El problema que genera esta acción multidireccional es de muy difícil control ya que provoca esfuerzos de flexión, torsión, flexo-compresión, roto-traslación.
Una solución absolutamente novedosa y a su vez exitosa fue la adoptada por F. L. Wright cuando montó el hotel imperial de Tokio sobre una cuña articulada a la manera de una rótula.
El “creep” se manifiesta en un estiramiento de los hierros del hormigón, afectando por ejemplo a una columna, viga y losa en un determinado sector. Si bien una estructura se pone en trabajo una vez finalizada, los fenómenos químicos de endurecimiento continúan por acción de los aluminatos tricálcicos y de los silicatos bicálcicos, fenómeno que perdura indefinidamente. Generalmente el creep es de muy lento desarrollo, aparece entre los dos y ocho años de terminada la estructura y, si bien no llega a generar colapso, provoca una seria inquietud por parte del usuario. Ante una situación de este tipo hay que analizar con mucha cautela y aplomo el comportamiento del total del edificio para no confundirlo con alguna manifestación proveniente de algunos de los ataques antes enunciados.
Ante una estructura dañada se puede optar por elegir varias alternativas y esta elección estará en función de la importancia de los daños. Las alternativas son: – No intervenir durante un cierto tiempo.
- Recalcular la estructura para determinar su resistencia.
- Frenar el deterioro sin actuar sobre la capacidad resistente.
- Reparar o reforzar parte o toda la estructura.
Terapéutica Una estructura se proyecta para una vida útil determinada debiendo llegar al final de la misma en un estado de servicio adecuado y sin haber realizado en ella reparaciones. El estado resistente de la estructura discurrirá por una curva de degradación decreciente en el tiempo pero prevista de acuerdo con las condiciones del entorno. Si por influencias accidentales del entorno (atmósfera agresiva), o por acciones accidentales (sismos, fuego), se produce un descenso mayor de la curva de degradación, la vida útil de la estructura se acortará salvo que se realice una intervención que lleve la curva a la posición prevista en proyecto, y una protección que impida que el entorno agresivo haga descender de nuevo la curva (ver Daños …).
Con el refuerzo se puede aumentar la capacidad resistente de la estructura (elevación de plantas, aumento de sobrecargas de uso, etc.), alargar la vida útil de la estructura, o ambas cosas simultáneamente. Si la opción elegida es reparar o reforzar, hay métodos pasivos y activos. Los primeros son aquellos que entran en carga cuando la estructura sigue deformándose a partir del momento del refuerzo. Son los más fáciles de realizar y son tanto más eficaces cuanto más descargada esté la estructura. Se emplean con elementos que aún están muy lejos de llegar al agotamiento.
Los activos permiten introducir solicitudes en la estructura con lo cual son capaces de recuperar la resistencia y posición original de los elementos estructurales. Son más complejos y se pueden utilizar en elementos cercanos al agotamiento.
No hay un método único de reparación o refuerzo, al igual que no existe un sólo material adecuado para llevarlo a efecto. Estarán en función de la naturaleza de los daños. Cuando se utilicen varios métodos combinados hay que tener en cuenta la posibilidad de interacciones entre ellos. La corrosión de armaduras es un factor a considerar dado que, por ejemplo, puede quedar atrapada agua y acelerar la carbonatación.
Las principales técnicas empleadas en la reparación o refuerzo de estructuras de hormigón son: – Los recrecidos basados en hormigón de cemento portland o de hormigones modificados con polímeros.
- La utilización de estructuras metálicas adicionales formadas por perfiles laminados, tanto en vigas como en pilares.
- El pretensado parcial o total de elementos.
- La utilización de bandas de acero o de fibra de carbono-epoxi, encoladas con resina epoxídica.
Luego de la intervención, los elementos estructurales poseen una rigidez muy superior a la original. Esto obliga a reconsiderar cómo se redistribuyen las cargas sobre los elementos concurrentes o próximos a ellos. Esto también influye también en el período propio de vibración de la estructura.
No hay que pensar que este efecto se produce únicamente por cambio de las dimensiones de las secciones sino que también puede estar provocado por las diferentes características de los materiales que forman el nuevo elemento reparado o reforzado. Así es frecuente que esta redistribución de acciones-efecto sea consecuencia del diferente modulo de elasticidad o fluencia del hormigón nuevo que encamisa un pilar o un muro existente. En ambos casos se produce una deformación diferencial que habrá que tener en consideración. Como consecuencia de esta redistribución, puede darse el caso de que haya que reforzar algunos elementos que estaban en buen estado y simplemente por el hecho de estar próximos.
Un aspecto a tener en cuenta es el factor estético. A veces se realizan reparaciones que no sólo no pasan desapercibidas sino que afean enormemente la construcción. Por supuesto que hay que sumar uno dato fundamental que es el costo de la reparación y el tiempo de ejecución.
En la actualidad, las técnicas y materiales de reparación han experimentado un avance extraordinario. Hoy es posible re-alcalinizar por difusión un hormigón carbonatado o extraer electro-químicamente de un hormigón los iones cloro que pueden provocar la corrosión de las armaduras. O hacer un control catódico de una zona armada y emplear bandas de fibras de carbono unidas al hormigón con un adhesivo epoxi para aumentar su capacidad resistente a flexión.