Caos vial en Villa Urquiza por un desmoronamiento

Cedió una vereda lindera a una excavación; cerraron el tránsito sobre Triunvirato y no llega el subte B

2264891h765

Hace cinco días que la vida de los vecinos de los alrededores del cruce de las avenidas Triunvirato y Olazábal, en Villa Urquiza, ya no es la misma. Luego de que cedió una vereda lindera a una obra en construcción, sobre la que pesaba una clausura parcial, el tránsito fue cerrado sobre dos cuadras de Triunvirato por temor a que las vibraciones provoquen derrumbes.

Hay comercios cerrados y vendedores ofuscados, y al menos siete líneas de colectivos circulan por calles internas, en medio de un caos vehicular. El subte B ya no llega hasta la cabecera Rosas, en Triunvirato y Monroe, a 200 metros de la obra, por lo que Triunvirato se transformó en una especie de pasarela por donde la gente camina a paso acelerado para alcanzar la próxima estación habilitada, a 10 cuadras.

“Desde el sábado que está todo muerto”, se quejaba ayer Luis, un comerciante de Triunvirato, mientras baldeaba la vereda. Peor la estaba pasando su colega de la zapatería vecina; el hombre permanecía en silencio, apoyado contra la pared. Daniel Bianco, uno de sus empleados, fue quien tomó la palabra: “Está muy mal. Hoy vinimos y tampoco nos dejan abrir el local porque hay riesgo de derrumbe. Tienen que venir a apuntalar”.

La medianera del comercio, llamado Popeye, linda con el predio de la obra, en el que se realiza una excavación para los cimientos de lo que será un moderno edificio. Justo en esa esquina de Triunvirato y Olazábal, donde tiempo atrás funcionaba una estación de servicio, el último sábado un caño de la red pluvial central se rompió e inundó parte del obrador. La Justicia trata de esclarecer los motivos del desperfecto.

Los vecinos habían notado en ese mismo lugar que la vereda de Triunvirato se había rajado. “Era como una grieta de esas que dejan los pequeños terremotos. ¿Ves cómo está hundida?”, señaló Rosa Alegre, una vecina, a LA NACION. El temor por probables derrumbes corrió rápidamente por el barrio.

Funcionarios de Defensa Civil, bomberos e inspectores de distintos organismos de la ciudad clausuraron la obra y cerraron el tránsito sobre Triunvirato, entre Olazábal y Monroe. Al menos siete líneas de colectivos debieron desviar su recorrido, sobre la calle Bauness, una arteria angosta paralela a Triunvirato que colapsa fácilmente.

La lista de trastornos continúa. La Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (Ufema), a cargo de la investigación, sugirió primero a Metrovías que disminuyera la velocidad del paso del subte B, que circula por debajo de la avenida Triunvirato hasta la cabecera Juan Manuel de Rosas. Finalmente, la Policía Metropolitana le solicitó que limitara el servicio y, desde anteanoche, los trenes sólo llegan desde Alem hasta la estación Los Incas, distante diez cuadras.

Desde la empresa Agua y Saneamientos (AySA) responsabilizan a los encargados del emprendimiento inmobiliario: “Mientras había operarios trabajando se derrumbó la vereda y cayó sobre el caño, rompiéndolo“. En cambio, el apoderado de Nueva Olazábal SA, propietaria del predio, Alejandro Filarent, apuntó contra la empresa de servicios.

En la obra no falló nada. Desde mayo que nos entraban aguas servidas. En junio, le enviamos una carta documento a AySA, pero no tuvimos respuesta. Volvimos a mandar otra misiva porque preveíamos que este líquido cloacal podría provocar algún problema. Y así fue. Se desplazó la vereda y apretó un caño de la red de agua“, dijo el abogado a LA NACION.

Mientras los peritos intentan dilucidar por qué cedió la vereda, la Ufema, a cargo del fiscal Matías Michienzi, dispuso el sábado la clausura judicial del predio. Además de la rotura de la vereda, se constató que la constructora había violado una clausura parcial previa por haber volcado líquidos de manera ilegal.

En julio, un grupo de vecinos denunció que el obrador emanaba malos olores. También había quejas por la excesiva cantidad de agua que salía a la vía pública. La Agencia de Protección Ambiental (APRA) porteña comprobó que existía un vuelco ilegal al sistema pluvial y se dispuso la clausura parcial del desagüe. Se mandó a analizar el agua y se comprobó que tenía una baja concentración de hidrocarburos.

A mediados de agosto, agregaron fuentes de APRA, volvieron a acudir al lugar por un reclamo similar. Ante la violación de la clausura se solicitó la intervención de la Ufema. Los vecinos recuerdan que, en otra ocasión, máquinas de la obra dañaron un tendido de Telecom y muchos en el barrio se quedaron sin teléfono.

Por ahora, indicó Michienzi a LA NACION, la empresa está trabajando sólo para amurar los pilotes. Y agregó que, de acuerdo con los últimos relevamientos realizados en la obra, no hay riesgo de derrumbe.

Fuente: LA NACION
Link: Ver Nota

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *