Extraña explosión en un departamento

Fue en un departamento ubicado en calle 29 entre 14 y 16 el cual estaría alquilado pero sin conexión de gas.

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En estos momentos, personal policial y de bomberos tratan de dilucidar qué realmente fue lo que pasó. Se teme por algún peligro de derrumbe de una pared.

Según testimonio de vecinos, en el lugar se habría escuchado una fuerte explosión que habría derribado una puerta y parte de una pared.

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Al lugar concurrió personal de Comisaría Segunda al mando del comisario González Palleres, el Jefe de la URII, comisario mayor Javier Marotti, entre otros funcionarios policiales.

Fuente: www.infopico.com
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Construcciones en seco

Esta opción gana cada vez más adeptos no sólo porque agiliza los tiempos de obra sino también porque reduce el tema del polvo, dos de los principales problemas que ocasionan las edificaciones convencionales

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La zona sur del Gran Buenos Aires cada vez más es uno de los lugares elegidos por aquellos que aman la vida suburbana y que buscan dejar atrás el ruido y la vorágine de la ciudad de Buenos Aires.

“El sur de la provincia de Buenos Aires está cobrando mayor protagonismo en lo que respecta a las construcciones, no sólo por ofrecer propiedades de alta categoría si no por la expansión inmobiliaria que ha tenido en estos últimos años. Pero, además, está marcando tendencia por el estilo y el tipo de construcción que se está utilizando”, explicó Kevin Kunusch, manager de ventas en la sucursal de La Plata de Smart House. Según los arquitectos y desarrollistas las construcción tradicional comenzó a perder lugar ante la nueva tendencia, la construcción en seco, que se observa cada vez con más fuerza en ese sector de la provincia de Buenos Aires.

Pero para aquel que no está en el tema o que se encuentra en el complicado proceso de construir su nuevo hogar y está en la búsqueda de nuevas alternativas constructivas suele preguntarse : ¿De qué se trata esta nueva tendencia? Y ante este cuestionamientos Kunusch aporta una respuesta clara y precisó. “La construcción en seco es un concepto asociado a la construcción inteligente y al uso de este tipo de materiales diseñados para desarrollar casas que garanticen una máxima eficiencia térmica e hidrófuga, y un proceso de obra más limpio y metódico. Podría decirse que esta es una forma diferente de construcción que reduce los tiempos de desarrollo hasta un 60% menos, logrando mayor control de la previsibilidad del precio. Además, es amigable con el medioambiente por la eficiencia energética, por el tipo de material utilizado y la termicidad que logra”, comentó el especialista.

Según Kunusch, Smart House es una compañía, que utiliza este tipo de construcción, y que garantiza no sólo un proceso de obra limpio sino que también ofrece un sistema metódico y que permite dar fin a muchos de los inconvenientes que vienen junto de la mano de la construcción tradicional. “Sin duda una de tantas mejoras que brinda esta firma son las mejoras que aporta a las viviendas es la durabilidad y bajos costos de mantenimiento por el sistema constructivo y la calidad de los materiales utilizados”, dijo Kunusch.

Y agregó: “Los nuevos emprendimientos de la industria de la construcción cumplen determinados requisitos que hacen a las necesidades de los habitantes. La construcción en seco está siendo muy utilizada y está gana cada vez más terreno en los molestos y largos procesos de reformas de las casas dado que no genera prácticamente inconvenientes a los habitantes haciendo todo más sencillo y rápido”.

Uno de los puntos fuertes de este tipo de proceso constructivo es que los precios son bastante más estables. “Los costos son fijos y en pesos dado que no varía en el transcurso de la obra gracias a la velocidad de ejecución de cada uno de los trabajos. Además, elimina por completo problemas frecuentes en otro tipo de construcción, por ejemplo: humedad, filtraciones, salitre, grietas, etc. El metro cuadrado de construcción ronda los 13.900 pesos el m2″, contó Kunusch.

Área 60, por ejemplo, mega emprendimiento que está siendo desarrollado en las localidades de La Plata y Brandsen, en el sur de la Provincia de Buenos Aires, es uno de los countries que está implementando este tipo de construcción. El Cdr. Eduardo Di Tomaso, Director y Vicepresidente de Área 60 nos cuenta: “en Área 60 buscamos beneficios para el propietario, servicios de calidad para valorizar su inversión. A partir de la construcción en seco ofrecemos una solución de desarrollo rápido, moderno y con terminaciones de alta gama, además de utilizar un tipo de construcción sustentable en el proceso de obra.”

Pisos flotantes

Otra de las interesantes novedades que ofrece el sector de la construcción es la que llega de la mano de Comar, una de las principales compañías importadoras de pisos y parqué de la Argentina.

En esta oportunidad la empresa lanzó al mercado Eurotec Next, una nueva línea de pisos de PVC flotantes, que se presentan en dos líneas: Wood line simil madera, y Stone Line simil piedra, cerámica o mármol. “Una de las principales ventajas de este producto es que es 100% resistentes al agua lo que los convierte en pisos aptos para ser usados en baños y cocinas nuevas o refaccionadas, consultorios, gimnasios como así también en otros ambientes interiores dado que puede ser colocado sobre cualquier piso rígido existente, evitando las complicaciones de una obra tradicional. Además, el sistema flotante permite una colocación sencilla, en tiempos reducidos sin escombros ni movimiento de material ya que se trata de una obra seca“, concluyó Fabio Nusynkier, director de producto de la firma Comar.

Fuente: La Nacion
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Derrumbe en una obra en construcción en Núñez: al menos tres heridos

Ocurrió en Juana Azurduy y la avenida Cabildo; las víctimas fueron trasladadas al Hospital Pirovano

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Tres hombres resultaron heridos durante un derrumbe en una obra en construcción ubicada en el barrio porteño de Núñez, confirmaron a LA NACION fuentes del SAME.

El hecho ocurrió esta mañana, minutos antes de las 11, en una obra ubicada en la calle Juana Azurduy al 2400, entre Ciudad de la Paz y la avenida Cabildo. Todo el tránsito en la zona se encuentra interrumpido.

Alberto Cresenti, titular del servicio de asistencia médica porteña, informó que tres personas ya fueron trasladadas al Hospital Pirovano y una más fue atendida en el lugar.

LOS HERIDOS

“Hasta ahora tenemos tres personas que fueron rescatadas por los bomberos. Sufrieron politraumatismos de distinta consideración, pero ninguno de ellos está grave”, aseguró Crescenti, quien informó también que, según las primeras impresiones, un encofrado de la obra se habría desprendido.

“Sentí un ruido muy fuerte, me asusté. Ahora la calle está toda cortada”, comentó por su parte Julia, una vecina del lugar, en diálogo con TN.

Según comentó la mujer, que trabaja en el barrio, a media mañana alcanzó a ver un obrero corriendo por la zona afectada, donde construyen un edificio que ya tiene un piso de altura.

Fuente: La Nacion
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Recursos para aprovechar la luz del sol

Tres sistemas que permiten maximizar las bondades de la luz natural en los ambientes de trabajo.

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Hoy se dispone de recursos muy eficientes para aprovechar la luz solar para iluminar espacios de trabajo, aún aquellos que no tengan ventanas. Se los denomina sistemas de recolección de luz del día y disminuyen la necesidad de la luz eléctrica. De ese modo, con una instalación compleja de sensores y controladores, se consigue entre un 35 a un 60 % de ahorro energético. Para mejorar la iluminación natural, también se puede recurrir a recursos más simples tales como los estantes de luz, una especie de alero interior que refleja la luz solar sobre el cielo raso.

Estas estrategias se adecuan especialmente a los espacios amplios con muchos puestos de trabajo. Para el arquitecto Claudio Sevita, especialista en iluminación eficiente, la correcta planificación, control y utilización de la luz natural debería ser un factor tan importante como otras decisiones proyectuales. “Contamos, en la actualidad, con la posibilidad de utilizar sensores de iluminación natural que miden la fluctuación del ingreso de luz a través de ventanas y lucarnas”, comenta Sevita. Y explica que en Argentina, el concepto de “cosecha de luz natural” (conocido como daylight harvesting ) está muy poco difundido: “Los únicos elementos que usualmente se incorporan en el ámbito profesional son las fotocélulas, los sensores de presencia y algún control sencillo de la iluminación”, enumera.

El objetivo final es aprovechar al máximo la luz natural para ahorrar energía. Para eso, se puede desarrollar un sistema automático de control que establece los niveles de luz natural y, de acuerdo a la zonificación de la planta, administra en encendido y dimerizado de las luminarias. Además de la iluminación artificial (lámparas, balastros, cableado y diseño de la distribución de las luminarias), el sistema debe tener un fotosensor, que puede estar montado en cielo raso, muros o en la luminaria misma. Este sensor mide el nivel de luz entrando al espacio o sobre el plano de trabajo, e instruye al controlador cuando un umbral ha sido avanzado.

A su vez, un controlador, que puede ser un balasto dimerizable o un relay de bajo voltaje, recibe la señal del fotosensor y emite un comando hacia los controles de dimerización o llaves, ajustando la salida de luz del sistema controlado en forma inteligente.

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Los sistemas, del tipo abierto o cerrado, miden la contribución de la luz natural sobre el plano de trabajo de diferente forma. Los abiertos censan solamente la luz natural entrante, sin la contribución de la iluminación artificial. El fotosensor se instala por fuera del edificio o dentro, cerca de las aberturas. Si se trata de un sistema de conmutación, el fotosensor instruye a las luminarias a apagarse por completo cuando la iluminación natural alcanza los niveles predeterminados. En el caso de un sistema con dimerizacion, el fotosensor instruye al controlador a dimerizar proporcionalmente las luminarias, basado en la contribución de luz natural.

En los sistemas cerrados, se mide la combinación de la luz natural y artificial, y ajustan el nivel de luz de las luminarias a fin de mantener el nivel deseado de iluminación. El fotosensor lee esos cambios generando un feedback (por esto es un circuito cerrado).

“La ventaja de los sistemas abiertos es que son capaces de controlar múltiples zonas desde un solo fotosensor. Opuesto a los cerrados, que requieren que cada zona sea controlada por un fotosensor. El nivel de inversión y complejidad dependerá de cuán ambicioso sea el proyecto”, admite el especialista.

Automatizar la iluminación no es el único camino para ahorrar energía. Los estantes de luz consisten en un alerón que se ubica en el tercio superior de los aventanamientos, por sobre el plano de visión. Su función es recibir rayos directos sobre su superficie paralela al piso, que tiene un tratamiento de alto brillo. “La luz rebota en el cielo raso y en el fondo del local hasta una proporción que es una vez y media la altura del vano por donde penetra la luz solar”, detalla Sevita.

También se ha desarrollado una especie de persiana de varillas metálicas, que consta de una serie de costillas diseñadas para recolectar la luz natural en todo momento del día y estaciones del año y .

Más sofisticado, el sistema sueco Parans consiste en una luminaria con lentes ubicada en el exterior del edificio. Sigue el recorrido del sol y transmite la luz a través de fibras ópticas hasta las luminarias especiales distribuidas en locales sin aberturas.

Por: PAULA BALDO
Fuente: Arq Clarin
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Se desplomó Techo de un aula en una escuela de Corrientes

El techo de un aula se desplomó hoy por completo en una escuela de nivel primario de la capital correntina y en forma preventiva los docentes debieron dar clases en el patio del establecimiento educativo.

El hecho se produjo durante la madrugada en el aula de un segundo grado de la escuela 9 “Gustavo Solano Gómez” del barrio San Benito de la capital correntina, donde todo el cielorraso del salón se desplomó sobre los pupitres.
La directora del establecimiento, Guillermina Colombo, dijo en declaraciones a la FM Sudamericana, que “algunas aulas ya fueron clausuradas con anterioridad” y agregó que si bien “desde el Ministerio de Educación constantemente se hacen relevamientos” los problemas edilicios registran varios años.

La escuela tiene 34 años, ya que se construyó en 1980, y tiene filtraciones de agua en distintos lugares por lo cual ya se clausuraron varias aulas en forma preventiva“, dijo la directora en el reportaje radial.
Ante el derrumbe, los padres decidieron junto a los directivos y maestros retirar a sus hijos del colegio, aunque algunas divisiones sí dieron clases.

“Los chicos que no fueron retirados están dando las materias en el patio y en un campo deportivo”, indicó la directora, quien añadió que por este derrumbetampoco hay luz en toda la escuela ya que se cayeron caños y cables“.
El titular de Infraestructura Escolar del ministerio de Educación de la provincia, Roberto Monzón, indicó a Radio Dos que clausuraron el salón y sectores aledaños donde se desplomó el techo, para comenzar trabajos de reconstrucción.

La situación edilicia de las escuelas correntinas se convirtió en los últimos meses en un punto de permanente reclamo en las agendas de sindicatos, alumnos y tutores, con episodios de consideración en diversos establecimientos.
La semana pasada, en la Escuela Nº10, ubicada en el barrio Ferré se precipitó un ventilador de techo sobre un curso e hirió a tres alumnas y días atrás se desprendió parte del cielorraso de una sala del jardín “Huellitas” que funciona en la Escuela Cautivas Correntinas, del barrio Pirayuí.

Fuente: www.elcomercial.com.ar
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Perfilería de aluminio para placares sin obra húmeda

Sistemas para resolver guardarropas sin tener que recurrir a arena y cemento. Características y precios de los kits con hojas de espejo y madera.

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Para ganar practicidad en la obra y acortar los plazos en la etapa de terminaciones, se puede optar por los sistemas de frentes de placard con perfilería de aluminio. También son una opción atractiva para una reforma, ofreciendo un trabajo limpio (el montaje es en seco) y rápido.

Las principales extrusoras, Aluar, Sada, Alcemar y Fexa, ofrecen perfilería de variado diseño para montar frentes combinando placas de madera y vidrio o espejo. En todos los casos, las hojas son corredizas y aceptan una placa ciega de madera 18 mm, o bien un espejo de 4 o 6 mm más una placa suplementaria. Este refuerzo es recomendado para superficies grandes. O bien, utilizar vidrio laminado de 6 a 8 mm.

En algunos casos, se proveen perfiles de travesaño para poder combinar un vidrio o espejo con planos ciegos de madera en una misma hoja. En el caso de la perfilería de Sada es posible armar dos o más hojas. Y en la de Aluar, colocar un cerrojo en el parante central para seguridad.

El deslizamiento de las hojas se realiza con ruedas inferiores autonivelantes que corren sobre un perfil de guía de mínimo espesor, y un estabilizador superior con freno. En el caso de utilizar un vidrio translúcido, se emplea un zócalo alto para ocultar el sistema de rodamiento.

Para que el accionamiento sea seguro, las ruedas se fijan al perfil inferior de aluminio, no a la placa de madera.

Estéticamente, los kits se destacan por su sutileza. Se pueden armar hojas de hasta 2,60 metros, tomando toda la altura de la habitación.

El armado del frente es simple y rápido, ya que no requiere de ningún mecanizado para su ensamble, sólo los agujeros para los tornillos, ni herramientas especiales. Los encuentros en esquina son a 90º, sin fresados.

Los perfiles se presentan sobre el vano de mampostería, sin premarco. Y la secuencia de montaje depende del material con que se realicen las hojas.

El costo del kit básico para un vano de 2 por 2,60 metros cuesta 1.200 pesos. Si se considera un frente con hojas de melamina de 18 mm, el precio es de 2.700 pesos. Un frente armado en tres hojas, dos de madera y uno en espejo ronda los 4.500 pesos.

Marcos regulables para construccion en seco

Usualmente, los tabiques de placas de yeso son más delgados que las paredes tradicionales. Pero en algunos casos, generalmente a causa de requerimientos especiales de aislación térmica, acústica o ignífuga, los tabiques se construyen con un espesor mayor. En sintonía con esta necesidad, Aluar ofrece una línea de marcos que se pueden regular, para dos rangos espesor de pared: de 95 a 115 mm y de 115 a 135 mm. En ambos casos, el perfil abraza la pared asegurando una buena terminación.

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Por: PAULA BALDO
Fuente: Arq Clarin
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Barandas listas para instalar

Frentes y pasamanos modulares de acero inoxidable y aluminio que simplifican el montaje. No requieren soldadura y se colocan sobre el piso terminado.

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Los nuevos sistemas de barandas de acero inoxidable y frentes de balcón de aluminio simplifican el montaje de las herrerías en la obra. En el primer caso, porque no requieren soldadura: todas las uniones se realizan por encastre. Mientras que las barandas de aluminio tienen la ventaja de que se pueden colocar sobre el piso terminado en balcones o escaleras, sin necesidad de dejar insertos de ningún tipo. En ambos casos, el anclaje químico garantiza la resistencia al impacto.

El acero inoxidable que se utiliza habitualmente para las barandas en interior y exterior es el AISI 304 y en zonas corrosivas, el 316. Se pueden elegir modelos por catálogo y encargar las piezas para luego armarlas como un mecano. Los modelos se pueden ver on line en sitios como laherreria.com o en inoxideas.com.ar.

Generalmente, la baranda tiene entre 1.100 y 900 mm de altura, y la cantidad de parantes se estima a razón de uno cada dos metros. Si posee vidrio, la distancia se acorta a 1,40 /1,20 metros. Las barandas se arman con tubos de seis metros de largo.

La instalación no requiere soldaduras porque las uniones son por encastre. Luego, se utiliza un pegamento especial para fijar el encuentro entre piezas y garantizar la seguridad de la baranda. El acabado puede ser satinado o pulido espejo. Este último no es recomendado para las zonas en contacto con las manos. El costo de una baranda recta de 4 m y tres líneas de tensores se puede estimar en 8.250 pesos (más IVA).

Los diseños más modernos ofrecen combinar la perfilería de aluminio con una superficie vidriada, donde la parte superior del cristal ingresa en el pasamanos, y las fijaciones de los distintos componentes quedan ocultas. Hay opciones de pasamanos de sección circular, rectangular o elíptica, y la mayoría de los modelos permite la resolución de encuentros con cualquier ángulo. Varias extrusoras ofrecen barandas (Alcemar, Aluar, Hydro y Fexa).

El conjunto de accesorios y perfiles de aluminio incluye un anclaje, una placa de fijación entre parante y pasamanos, más bulones, tuercas, arandelas y un soporte para el vidrio. A eso habrá que agregar la varilla roscada de acero inoxidable y el anclaje químico.

Al momento del diseño y la instalación hay que considerar que la distancia máxima entre parantes es de 1 metro para áreas públicas y 1,20 m para sectores privados. La altura es de 915 mm.

Todos los sistemas utilizan vidrio laminado de 4+4 mm. El precio por metro lineal de baranda es de unos 1.200 pesos (más IVA). El cristal laminado puede descender hasta cubrir el frente de losa. Otra opción son las barandas con barrotes verticales, con o sin travesaños.

Por: PAULA BALDO
Fuente: Arq Clarin
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Vivir incómodo: el infierno de dormir entre ruidos, temblores y carteles luminosos

Historias de personas asediadas por un vecino invasor e insufrible; las estrategias para sobrevivir mientras la Justicia mira para otro lado

Vivir pegado a una autopistasentir el temblor de la casa por el paso del trenescuchar los llantos de la sala velatoria de al ladoconvivir con un taller de motos. La lista de lugares incómodos para vivir podría seguir en una parrafada interminable.

Gloria, Camila y Mariana traen como ejemplos sus pequeños infiernos cotidianos. A Gloria le instalaron frente a su casa un cartel luminoso que funciona como un televisor gigante que no se apaga nunca. Camila vive entre una estación de bomberos y una central de policía; las sirenas, que se encienden hasta cinco veces por día, la obligan a pausar su vida mientras el terror lo ocupa todoMariana, que compró su casa en una zona tranquila de Palermo a fines de los 90, hoy padece la música de multitud de bares, las parvas de basura de restaurantes, los desechos de borrachos y la imprudencia de automovilistas que estacionan frente a su garaje y la dejan presa en su casa durante horas.

EL CARTEL LUMINOSO DE GLORIA

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Gloria Slemenson compró la casa donde vive, en la avenida Federico Lacroze 3472, en el barrio de Colegiales, en 2006. Estilo antiguo, tres ventanales alargados, altísimos en el frente. El sol de primera hora de la tarde, justo sobre el sofá donde dormiría su siesta. Así lo hizo durante seis años. Su vida cambió cuando el teatro que había frente a su casa se convirtió en la radio Vorterix y se instaló un cartel luminoso que ocupa todo su frente y se refleja con sus luces de colores hasta en el último rincón de su hogar, hasta entonces, apacible.

“Nos pusieron esta especie de televisor que no se apaga nunca y que pasa las mismas publicidades continuamente y no nos permite decidir cuánta luz queremos tener, si queremos estar a oscuras. Es un constante movimiento, un estímulo que no para de molestarte los ojos”, dice Gloria, y su voz es una mezcla de queja y bronca. Ella lo llama impotencia. También dice que es un odio el que le genera a veces. “Quilmes, Pepsi, Movistar, Samsung y Sion. Hace poco agregaron una de Halls”, recita de memoria el listado de publicidades. “Después las caras de ellos, los de la radio; tengo ganas de tirarles con dardos”, se sincera.

La rutina de la familia, que también integran sus dos hijas adolescentes, cambió con este artefacto inmenso que parpadea incansable. “Si querés ver televisión en el living tenés que cerrar las persianas, si querés leer tranquila o usar la computadora, también. Es todo un preparativo cada vez”, dice Milena, una de las hijas, instalada en la sala de estar, el lugar donde “ya no se puede estar”. Irrita, estresa estar en ese pseudo boliche bailable.

Es de noche, el momento en que el cartel no tiene nada que envidiarle al que aparece en el capítulo del negocio de pollos en la serie Seinfeld. Mientras madre e hija hablan de espaldas a los ventanales sus caras se vuelven rojas, blancas, rojas otra vez. En los cuadros también rebota la luz del armatoste. Cuentan que el espacio central de la casa ahora se usa menos. A veces, prefieren comer en la cocina para no recibir de lleno el impacto del “nuevo integrante de la familia”, como le dicen. En la cocina no se escapan por completo, sólo se reduce el efecto. En la ventana que da al patio, ya no se ve el jardín: también se dibuja el cartel. Publicidades, recitales, las caras de los locutores tamaño gigante.

“Cuando hice una reunión por mi cumpleaños, las primeras dos horas toda la gente estaba hablando del cartel, porque es el nuevo protagonista de la casa. Es una invasión total”, se lamenta Gloria, que es arquitecta y cuenta lo mucho que le costó conseguir una casa que le gustara. Su casa le encanta, a no ser, claro, por el detalle del cartel. “Cuando mi otra hija festejó su cumpleaños los amigos le decían: ‘Qué linda tu casa, lástima el cartel’, lo dice con pena. Se toma la cabeza. Estar un rato en su casa produce dolor de cabeza.

Recuerda que cuando eligió vivir en esta casona dedicó tiempo a la iluminación. Dicroicas en ambos extremos de la biblioteca; lámparas focalizadas sobre los cuadros, la luz principal más potente, una más tenue en la zona del sillón. Todo quedó anulado. Aún cuando todas las luces de la casa de Gloria estén apagadas, parece que el televisor no cesara nunca.

“Para no tener el parpadeo tendríamos que vivir con las persianas cerradas, herméticas y además colgar frazadas negras para que no se filtre. Y la realidad es que a mí me gusta vivir con las persianas abiertas y me gusta ver la calle y me gusta el barrio y el edificio donde está el cartel, que es un edificio antiguo que tenía un frente que estaba bien. . Hace un año y el enojo no pasa.

Agotó varias instancias de diálogo: intentó que la atendieran en el edificio de enfrente, trató de conversar con vecinos -como no les da de lleno el cartel, dijeron que en sus departamentos viven como si todas las noches hubiera relámpagos-, hizo al menos siete denuncias en el CGP de su barrio, en el gobierno porteño, una presentación en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, participó de una mediación, pero no tuvo suerte. “Ahí está”, dice, señala hacia la luz roja, blanca, roja otra vez.

Gloria pensó en mudarse, pero no le parece justo. “Me gusta mucho mi casa. Me da bronca que me la arruinen”, dice. “¡Esa propaganda es la peor!”, interrumpe Milena. El cartel es la atención de las miradas. “Cartel luminoso, es una trampa, es una publicidad de Sion”, lee en voz alta. “Parece una cargada”.

CAMILA Y LOS RUIDOS MOLESTOS

Cuando Camila alquiló un departamento en un noveno piso de la calle Camargo 673, en el barrio de Villa Crespo, no prestó atención a sus vecinos. De un lado, un cuartel de bomberos, del otro, una sede de la policía federal, en el contrafrente un colegio, con jardín de infantes incluido. Las tres veces que fue a verlo no vio autobombas, ni patrulleros, ni chicos. Ningún sonido extraño que la alertara.

Pero esa primera noche en su nueva casa, cuando todavía tenía la mayoría de sus cosas en cajas, empezó a sonar una sirena que la paralizó. “Estaba cenando tranquila después de un día de ir y venir con cosas cuando arrancó una alarma muy fuerte, muy chillona. Me cuesta describirla“, dice. “Me asusté, no sabía qué pasaba. Parecía que sonaba adentro de mi casa“, cuenta a LA NACION ahora, casi un año después del episodio imborrable.

Se asomó al balcón de su pequeño departamento y los vio. “Los bomberos se movían rápido, con gracia; cada uno parecía saber qué hacer. Algunos se iban poniendo sus trajes por el camino. Deben haber sido pocos minutos pero para mí, fueron eternos”, dice. Ella los miraba. No podía hacer otra cosa más que quedarse ahí esperando que el autobomba se llevara ese agudo total. Esa noche no ocurrió, pero a veces se unen los patrulleros de la comisaría. Camila ahora ya sabe eso y sabe también que la sirena de los bomberos puede sonar hasta cinco veces por día.

“Mientras suena es una invasión total, olvidate de hacer nada”, dice. La vida se pone en pausa. Si Camila estaba cocinando, tiene que dejar de hacerlo. Si escuchaba música, debe apagarla. Si hablaba por teléfono, se ve obligada a cortar. Si miraba una película, pone stop. Si dormía, se desvela. Incluso en la pileta de la terraza se paralizan todos.

“A la gente que me conoce no le digo de este problema. A veces tengo visitas y si se lo encuentran, se lo encuentran. ¿Qué pasa?, me dicen. Todos se quedan paralizados, no entienden nada”, cuenta. En sus caras revive sus primeras veces. “Se nota que el sonido los altera”.

Con la policía es menos grave, admite. Los escucha menos porque están en el contrafrente. “.

Su primera mañana en el nuevo hogar también fue memorable. Se despertó cerca de las nueve cuando sonó el primer timbre del recreo. Desde la ventana de su cuarto subían los gritos de los chicos que corrían por el patio, cantaban, jugaban. “A la mañana me despiertan ellos sí o sí; quiera o no son mi despertador”, dice. Camila cuenta que hay días en que le resulta alegre mirarlos divertirse y se los queda mirando, aún somnolienta. “Otras veces me dan ganas de que se callen y dejen de gritar. Porque tienen cantitos grupales, también a veces se cargan entre sí a los gritos”, explica.

Un universo nuevo de voces agudas. Nada comparable con la sirena de los ágiles hombres de mamelucos y cascos.

MARIANA Y EL CAOS DE VIVIR EN PALERMO HOLLYWOOD

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Esa noche a mitad de semana, cerca de las once, Mariana se pasó un buen rato estacionada frente a la casa de Honduras, en el barrio de Palermo, que luego se decidió a comprar. No se veía un alma por la calle, tanto que pensó que la tranquilidad le daba un poco de miedo. Hace quince años de esto. Ahora el barrio que ella describe está en las antípodas: se convirtió en Palermo Hollywood, una zona de Buenos Aires donde bares, restaurantes y boliches ocuparon los lugares de las casas de familia, los vecinos históricos que, de a poco, se fueron yendo.

Mariana también quiere irse y esa es la razón por la que no quiere dar su apellido, ni permitir fotos en el frente de su casa. “Tengo que vender. Hace años que quiero vender”, dice, varias veces en la entrevista con LA NACION. Son las seis de la tarde, el living de su casa aún no recibe la música tipo marcha del bar contiguo, que se transforma en boliche con DJ en vivo.

Cuenta que en estos años ya padecieron los más variados problemas con los nuevos inquilinos: ruidos molestoshumedadextractores que no funcionan, bolsas de basura frente a su casa, tránsito imposible. “Era un barrio de familias. Durante el día había más o menos movimiento porque estaba el canal América; pero en los últimos años explotó de día y de noche. Abrieron muchas productoras y no tenés nunca lugar para estacionar; además están los restaurantes que funcionan al medio día y a la noche. Después, tenés los bares/boliche que empezaron a brotar“, relata Mariana.

El cambio de entorno empezó a complicar su vida. Con el primer restaurante que se instaló al lado de su casa el grave problema fue un extractor que funcionaba en la terraza vecina, pegada a la suya, y que desparramaba grasa al punto que la familia la clausuró. “No se usó más ni para tender ropa, ni para estar. Porque subía la grasa y en la terraza salía algo que giraba, como un dispersor de grasa, entonces ensuciaba el piso, la ropa, todo“, recuerda. Habla de una “pelea a muerte” con los vecinos. Dos años vivieron así hasta que los inquilinos se terminaron yendo porque al parecer no les iba bien.

Luego vino otro restaurante. “Cambió el extractor”, aclara, como si fuera un hito en su vida. Mariana pensó que todo iría mejor esta vez. Pero habilitaron la terraza en verano y la alquilaban para fiestas de quince. “Ponían karaoke. Era como tener el karaoke acá adentro”, se toma la cabeza de sólo pensar en esas épocas. Hizo tantas denuncias que logró que suspendieran el servicio de fiestas. En esa época, frente a ese restaurante abrió otro, tipo parrilla. Fue un caos de gente. “Se puso de moda, servían bien, barato, no sé. Para nosotros eran un infierno esos dos locales juntos”, dice.

Ahora no la pasan mucho mejor. El bar que se instaló hace casi un año varias veces por semana contrata a un DJ y pone música en un local que no tiene aislamiento acústico. “Sigue siendo la misma casa del 1800 con puertas de vidrio, pero lo usan como un boliche. No sólo eso sino que habilitaron la terraza y ponen parlantes, con lo cual es como tener un boliche ahí pegado, al aire libre”, relata. Las terrazas están separadas por una medianera. Incluso Mariana construyó su habitación allí para escapar a los ruidos de la calle. Pese a estar preparada con vidrios dobles la música le resulta “enloquecedora”.

A sus hijos adolescentes también les molesta. A veces, en solidaridad con su madre, van a mitad de la noche a pedir si pueden bajar la música. “Por el ruido del boliche de al lado he tenido episodios de bajar en pijama a las tres de la mañana de un miércoles, pararme en el medio del boliche con toda esa gente tomando tragos de no sé qué cuernos y yo, hecha una loca a los gritos pelados, pedir que bajen la música. En el medio, sacada, no era yo. Y salía y revoleaba sillas“, dice, la misma mujer que conversa amable desde hace una hora en su living. “Como una cosa de bronca. Porque no podés creer que nadie pueda hacer nada con esto. Yo quiero dormir no estoy pidiendo nada de otro mundo“. La respuesta que recibe de los dueños de la noche es que ni sueñe con que bajen la música: la música aumenta el consumo de alcohol y ese es el negocio.

No son sólo gritos. Encuentran botellas, también orinan en el frente de la casa. “A veces, hemos encontrado a alguno muy borracho tirado acá. En ese caso no podemos hacer más que llamar a la policía, pero si no hizo ningún destrozo no lo pueden venir a buscar”, comenta. Además de personas, también se encuentra con autos frente a su garaje. No respetan ni el cartel de no estacionar, ni la línea amarilla; ni los trapitos los intimidan. “Tenemos trapitos, que todo el mundo los odia pero yo los amo porque evitan que me estacionen en el garaje”, dice. Aunque admite que no siempre da resultado. A veces ellos se distraen o directamente no les hacen caso y estacionan frente al garaje.

Ya sabe que si llama a la policía le hacen la multa pero no llevan el auto. Recuerda, no sin pudor, las miles de veces que se metió al restaurante del lado a buscar al dueño del vehículo. “Entraba, me paraba en la mitad del lugar y empezaba a gritar: ¿Quién estacionó en mi garaje? Entonces por ahí se levantaba uno y decía: ¡Ay, perdón! Otras veces no aparecía nadie, pese a que iba mesa por mesa”, cuenta. Ella se paraba indignada frente a su casa esperando al infractor. La mayoría de las veces se cansaba antes y se iba. Cuando volvía, la entrada ya estaba libre.

Casi en la despedida, cuando empieza a cansarse de repasar los temas por los que quiere vender a toda costa, se acuerda: “¡La basura! Es un tema porque hay muchos restaurantes. Ninguno quiere tener su basura en la entrada. Los del frente me ponen el carrito en la puerta del garaje, imposible de mover lleno de basura. Entonces salgo con el auto y lo tiro a la mitad de la calle. Ahí lo dejo”, dice. Como no alcanzan los contenedores empiezan a dejar cosas en la calle. “Más de una vez me encontré con bolsas negras llenas de carcasas de pollos puestas debajo de mi árbol”, dice.

Todo esto está registrado en una veintena de denuncias. “Estamos con presentaciones judiciales y mediaciones a pleno. Pero cuando te hacen ver que eso se vuelve el centro de tu vida te das cuenta de que no vale la pena. Por eso me quiero ir de acá”, dice. Hace el esfuerzo de minimizar su fastidio cotidiano, pero no le resulta fácil. Muestra, como evidencia de su karma, el cuaderno que tiene con denuncias -más de catorce- y sus respectivos días y horarios -miércoles, jueves, viernes; 2, 3, 4 de la madrugada- y el estado en que están -la mayoría no prospera. “Si no las seguís de cerca, te archivan las causas. Mañana tengo que llamar por una a ver qué pasó que nunca vino el inspector a constatar“, dice, como para sí..

Fuente: La Nacion
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Normas contra incendio

Una guía para proyectar la instalación contra incendio en edificios de uso residencial en la Ciudad de Buenos Aires. Cómo se presentan los permisos de obra.

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El Código de Edificación impone restricciones al proyecto en pos de la protección de las personas y bienes ante el riesgo de incendio. En ese contexto, la presentación de planos y gestiones municipales suelen generar dudas en los profesionales, a lo que se suman las dificultades para desentrañar la aridez de la normativa y sus actualizaciones. Días atrás, el arquitecto Agustín García Puga ofreció un taller en el CPAU en el que pasó en limpio las normas y reglamentos vigentes para las construcciones en la ciudad de Buenos Aires.

Carga de fuego

Es necesario establecer una equivalencia entre la carga de los materiales del edificio y la madera. “En los edificios residenciales, generalmente de ese cálculo resulta una carga mínima y se estima en 15 kg/m2”, explica García Puga. Y aclara que el cálculo se debe detallar en el caso de usos específicos, no en el residencial. A partir de esto, resulta la resistencia F de paramentos y puertas. Siguiendo el mismo caso de uso residencial típico, resultaría F60 para puerta de caja de escalera y F30 para la de ascensor.

Condiciones específicas de construcción

Están caracterizadas con la letra C, son once actualmente, y dependen de un cuadro de usos utilizado para incendios (capítulo 4.12 del Código). A modo de ejemplo, García Puga explica la condición C1, una de las más utilizadas, donde la cajas de ascensores y montacargas deben estar limitadas por muros resistentes al fuego y las puertas deben estar provistas de cierre a doble contacto y cierrapuertas aprobados. Por caso, una pared de ladrillo hueco de 12 cm sin revocar cumple con el requerimiento de F60. Con revoque la protección se duplica.

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Condiciones de extinción

El código también especifica requisitos particulares para matafuegos, bocas de incendio, rociadores, conexión para bomberos, alarma y detección. En este punto, el asesor destaca que todo edificio debe poseer matafuegos en cada piso, en lugares accesibles, distribuidos a razón de uno por cada 200 m2 o fracción de la superficie del respectivo piso. Además, toda pileta de natación o estanque con agua (excepto el de incendio) de capacidad no menor a 30 m3 y cuyo fondo se encuentre sobre el nivel oficial del predio, se debe equipar con una cañería de 76 mm de diámetro que permita tomar su caudal desde el frente del inmueble.

Cuando corresponda colocar hidrantes, éstos se calculan en función de dividir el perímetro del local por 45. Por ejemplo, en un local con un perímetro de 116 metros se obtiene un resultado de tres hidrantes dentro del mismo.

Respecto a los rociadores, se deben colocar cuando hay sectores de incendio mayores de mil m2 y en segundo subsuelo de garajes. En este caso, el reglamento de bomberos establece un tanque exclusivo de 22.700 litros.

El tanque de reserva de incendio es requerido cuando la altura del edificio supera los 47 metros (tipo E1). La capacidad se estima en 10 litros por m2 y el tanque debe ser independiente de la reserva domiciliaria. Entre los 27 y 47 metros de altura basta con un tanque de reserva y una válvula de retención en la cañería a hidrantes.

Fuente: Arq Clarin
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Renovar y filtrar el aire en ambientes cerrados

En este tipo de recintos se concentran contaminantes de varios tipos y en altas dosis que deben ser eliminados. Soluciones para oficinas y viviendas.

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Actualmente ha cobrado relevancia el monitoreo de la calidad del aire en el interior de los ambientes. En los ámbitos cerrados hay partículas contaminantes en el aire nocivas para las personas: partículas materiales (polvo, tierra, ceniza), contaminantes biológicos (hongos, mohos, virus, ácaros del polvo), componentes volátiles orgánicos (formaldehídos), químicos del aire (dióxido de nitrógeno, CO, O3) y radón.

El ingeniero Pablo Sarfiel, gerente de BGH, explica que estudios auspiciados por organismos como ASHRAE (Sociedad Americana de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado) han demostrado que la precaria calidad de aire interior en los edificios provoca problemas de salud. Según esos datos, la exposición a los contaminantes puede ser 100 veces mayor en el interior que en el exterior y determina que esta problemática es la principal amenaza para que las personas contraigan diferentes enfermedades en Estados Unidos.

“La calidad del aire interior depende mucho al final de la calidad del aire exterior y ésta va empeorando a nivel mundial debido al creciente tráfico, a la mejora del nivel de vida y por lo tanto a un mayor consumo de energía”, explica Massimo Paci, especialista en el tema. En este sentido, Paci agrega que Buenos Aires tiene un nivel de contaminación debido al PM10 (partículas suspendidas respirables) de 48 microgramos por m3 de aire, un nivel dos veces más alto que el promedio máximo aconsejado por la OMS.

s. Y por los proyectistas, al plantear frentes vidriados con la posibilidad de apertura de algunos paños de vidrio. Sin embargo, para Paci, el intercambio de aire es necesario también en una vivienda: “En una casa bien aislada, realizando un intercambio de aire mediante la apertura de las ventanas, se desperdicia de un 30 % a un 50 % de energía”.

En el reciente Congreso de Calidad del Aire Interior, la firma Thesan presentó un dispositivo que se instala sobre las aberturas para garantizar la renovación del aire a través de un filtro. Este sistema permite la eliminación continua de los contaminantes producidos por la actividad humana y la entrada de aire externo debidamente filtrado. El equipo de filtrado premium es adecuado para las zonas frías donde los costos de energía son significativos, ya que permite recuperar un 85 % de eficiencia.

Sólo gas ecológico

A partir de este año, todos los equipos de aire acondicionado deben utilizar el gas refrigerante R410A, que reemplaza al R-22. Se trata de una alternativa ecológica que será de uso obligatorio en los productos fabricados en Argentina.

El R410A es un refrigerante de alta seguridad, clasificado por ASHRAE (American Society of Heating, Refrigerating and Air Conditioning Engineers) como A1/A1, es decir, no tóxico y no inflamable, aun en caso de fugas.

Este reemplazo es amigable con el medio ambiente porque no afecta la capa de ozono. A diferencia del R22, cuyo compuesto tiene cloro (HCFC – hidro cloro flúo carbonado), el refrigerante 410A sólo contiene en su composición HFC (hidro flúo carbonado), y es más eficiente que el R22: “A igual tiempo de uso, consume menos energía y logra el mismo resultado a nivel ambiente, otorgando mayor fiabilidad y un rendimiento superior”, explican los expertos de BGH. Y aclaran que la inclusión del R410A supone una conversión importante de la industria, ya que requiere modificaciones en los insumos de los equipos. Por eso, se prevé que en un principio los nuevos aires acondicionados tendrán un precio superior a los actuales, variando entre un 6 o 7% de aumento. Pero a medida que se fabriquen en mayor escala los precios se irán equilibrando.

Actualmente, la mayoría de los equipos residenciales y comerciales que se encuentran instalados utilizan el R22. Se espera que su número disminuya fuertemente de ahora en más.

Fuente: Arq Clarin
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