Las familias venían pagando hasta noviembre del año pasado entre 600 y 800 pesos de alquiler mensuales para vivir en el hacinamiento y la suciedad.
Entre las grietas, fisuras, caños rotos u oxidados y olor a humedad viven chicos, adultos y ancianos. “Somos, en su mayoría, trabajadores ambulantes. Hasta 2010 el dueño era el abogado Armando Alvarez Portacarrero, quien venía a cobrarnos todos los meses”, dijeron, para agregar luego: “En diciembre dejó de pasar a buscar el pago del alquiler y no entendíamos nada. Después, nos quedamos sin luz ni agua y, finalmente, llegó una denuncia de usurpación”.
Los habitantes de la casona están aguardando una decisión judicial ya que interpusieron un recurso de amparo”.
Paralelamente, el concejal, Alberto Cortés (Proyecto Sur-PSA) viene gestionado soluciones habitacionales, tanto en el orden provincial como municipal (ver aparte).
El inmueble contó en 1997 con la última habilitación como bazar.
En 2000 se tramitó un permiso para que funcionara como hospedaje, pero nunca fue otorgado.
Esta situación de precariedad de los que habitan este tipo de casas de alquiler se repite en toda la ciudad y refleja las dificultades que atraviesan los ciudadanos que no encuentran otra alternativa a la hora de buscar dónde vivir.
En el lugar funcionaban dos hostales. Los turistas damnificados mostraron un gran desasosiego y los vecinos expresaron su preocupación. El desalojo ocurrió a metros de Bartolomé Mitre 1232, donde un edificio se vino abajo en noviembre del año pasado y mató a Isidro Madueña, uno de sus residentes. A pesar de la cercanía, el subsecretario de Emergencias de la Ciudad, Néstor Nicolás, afirmó que la del edificio de Libertad 99 es una situación ajena a la del edificio afectado por el derrumbe.
En la planta baja del edificio, funcionaban comercios; en el primer piso, algunas oficinas, y el segundo y tercer piso estaban ocupados por dos hostales -Santa Teresita y Santa Isabel- que albergaban turistas. Ante el inesperado desalojo, muchos de ellos se quedaron sin lugar a donde ir.
Una de las damnificadas fue Isabel Isaza, de 31 años, una turista colombiana que se albergaba junto a su hermana en el hostel Santa Teresita. “No tengo dinero porque, si bien me devolvieron algo, no me alcanza para irme a otro lado y aun si consigo uno no tienen cupo”, dijo.
Por su parte, Teresa Fernández Arias, dueña del hostal Santa Isabel, dijo: “Sabíamos que el edificio tenía una pequeña fisura, pero está en buenas condiciones. Lo hacen por precaución pero lo hacen mal. A mí me implica un problema económico y de incomodidad. Tendrían que avisar con más tiempo”.
Los vecinos de la zona se mostraron muy preocupados por la situación. Uno de ellos fue Hugo Paz, que vive frente al edificio de Libertad 99 desde hace ocho años y trabaja allí como portero. “Esta situación nos tiene a todos en vilo porque no sabemos qué va a pasar, porque nos acordamos de lo que pasó la otra vez y de que nos evacuaron. Obviamente que tememos por nuestros propios edificios”.
El funcionario destacó, además, que “esto no tiene nada que ver con el derrumbe del edificio de diez pisos, aquí se intimó al propietario a que declare las construcciones que hacía y que no figuraba en los planos. Ahora revisamos el inmueble y detectamos fallas en la columna posiblemente por una sobrecarga”.
Los habitantes del inquilinato ya fueron ubicados en otros lugares mientras que los estudiantes, la mayoría colombianos, esperaban esta tarde poder retirar su equipaje para poder irse a otro alojamiento, aunque estimaban que esta noche no iban a poder encontrar ninguno.
El edificio evacuado tiene tres pisos y una planta baja donde funcionaban joyerías, mientras que en el primer nivel había un inquilinato, en el segundo el hostel “Santa Isabel” y en el tercero el hostel “Santa Teresita”.
En total, fueron 70 las personas evacuadas en forma preventiva por peligro de derrumbe al detectarse fallas en una de las columnas de la planta baja del inmueble.
El subsecretario de Emergencias, Néstor Nicolás, contó: “(esa misma construción) había tenido problemas hace un mes. Y se había dado plazo para que hicieran reparaciones; pero esto no se cumplió y por eso hoy decidimos evacuar a la gente”.
Además, el representante del gobierno porteño adelantó que de momento el edificio “no será habitable”. Y tendrá que ser sometido “a todas las reparacioens que necesita”.
Para llevar algo de tranquilidad, las autoridades porteñas remarcaron que la evacuación se produjo de forma preventiva.
Sin embargo, el temor está potenciado por el recuerdo de lo que sucedió a principios de noviembre del año pasado, cuando un edificio de 10 pisos -ubicado a una cuadra del hostel mencionado- se derrumbó y generó escenas de pánico.
En el trágico episodio, dos mujeres fallecieron al derrumbarse un entrepiso en el local bailable del barrio porteño de Palermo.
En el boliche, habilitado para fiestas privadas, actuó el grupo Ráfaga, pero el concierto había terminado y los músicos se habían retirado antes del derrumbe.
Corría el sábado 4, la tranquilidad barrial de pronto se ve alterada por un estruendo. “El balcón, el balcón, se desprendió un balcón de la obra en construcción” gritaban alterados los vecinos de lugar. Las consecuencias un ciudadano herido en Martiniano Leguizamón 45, barrio de Liniers.
Hasta el momento, nadie había hablado de la existencia de riesgo de desmoronamiento de las estructuras dañanada. Hoy, sin embargo, la Municipalidad lo hace de una forma muy clara.
Trabajos subterráneos
“Mañana ingresará al canal un equipo de técnicos para estudiar y evaluar el estado de las estructuras subterráneas. Los especialistas recorrerán el lugar y elaborarán un diagnóstico que evidencie los niveles de riesgo, en base a ello se planificarán las alternativas”, dijo el señor Galíndez.
La información oficial señala que los operarios municipales (profesionales y agentes de prevención) ingresarán al canal por el acceso de la calle Pedro Pardo. El equipo estará integrado por profesionales y agentes de prevención. Durante el recorrido se registrará en imágenes cada unos de los espacios que colapsaron el sábado pasado. “Esta verificación interna permitirá elaborar un mapa de riesgo y determinar cuáles son los pasos que habrá que cumplir para restablecer la situación”, añadió Galíndez.
Reorganización de tráfico de ómnibus y el turismo
La Municipalidad ha anunciado que esta misma tarde se publicará el mapa de reordenamiento de las paradas del transporte público. Inspectores de la Secretaria de Tránsito y Seguridad Vial permanecen en las inmediaciones de la estación de ómnibus para organizar la circulación de vehículos y reducir el congestionamiento del tránsito.
Por otro lado, el Secretario de Turismo, Rodolfo Antonelli, aseguró que la Municipalidad se encuentra “asistiendo e informando a todos los turistas que arriban a la ciudad”.
El accidente ocurrió cuando los operarios realizaban tareas de refacción. Hay cuatro que quedaron internados pero están fuera de peligro.
La plataforma donde estacionan los colectivos de larga distancia de la terminal salteña cedió, y cuatro operarios de la empresa constructora que tiene a su cargo los trabajos de refacción resultaron lesionados con heridas de distinta consideración. El sector estaba vedado al tránsito de los colectivos desde hace una semana, cuando se comprobaron algunas grietas. Por esa razón no se encontraba ningún micro al momento del derrumbe, ya que de haber sido así, hubiese ocasionado una tragedia. El hecho ocurrió a las 8.40 de esta mañana.
Laterminal quedó clausurada por completo, ya que dos bases que sostienen el techo quedaron al borde del cráter y corre de riesgo de venirse abajo la estructura de chapa y acero.
Los pasajeros que tienen que viajar desde Salta hacia otras provincias o al interior salteño parten desde distintos puntos cercanos a la terminal. Esto pasa justo en época de temporada alta, donde el tránsito de pasajeros se incrementa en casi un 200 por ciento al ritmo habitual que tiene la terminal, que está ubicada a la entrada de la capital.
Los cuatro operarios de la empresa constructora que están internados con heridas de distinta consideración son: Jorge Cardozo (26); Santos Padilla (48); Néstor Neri (30) y Rubén padilla (29). Los cuatro se encontraban trabajando justo en el lugar del derrumbe, y fueron a parar al fondo del canal que pasa por debajo de la terminal, con toda suerte que no fueron aplastados por los escombros de la pesada loza.
El nuevo edificio de la terminal de ómnibus es propiedad de Marcos Levín, quien es propietario de la empresa de transporte La Veloz del Norte. Levín ganó la licitación para hacerse cargo del sitio y explotarlo comercialmente. El empresario recibió críticas de varios sectores, quienes aducen que en el contrato que firmó el edificio de la terminal y los servicios para la gente deberían ser de una calidad superior a la que tiene.
A modo de explicación preeliminar, los directivos de la empresa de Levín manifestaron que el derrumbe se originó porque un caño de agua que pasa por debajo de la terminal tenía perdidas y que el flujo del líquido socavó la tierra hasta dejar sin sustento a la plataforma de cemento.
El hecho se registró en una estación de servicio ubicada en la intersección de la Ruta 9 y 211. Afortunadamente no hubo heridos y sólo se registraron importantes daños materiales.
De acuerdo a la información proporcionada por personal policial, los empleados se encontraban dentro del “minimercado”, cuando comenzaron a sentir reventones en el techo. Inmediatamente salieron corriendo, mientras advertían que la loza se caía a pedazos.
Las personas no salían de su asombro ya que hasta hacía unos instantes ellos habían permanecido en ese lugar.
Si bien, el derrumbe podría haber ocasionado una verdadera tragedia, afortunadamente, sólo se registraron cuantiosos daños materiales.
Trabajó en el lugar del hecho personal policial de la Comisaría 49º.
Su propietaria, María Luisa Rodríguez dijo a Diario Patagónico que por fortuna la mayoría de los huéspedes se había retirado horas antes de producirse el siniestro, ya que son trabajadores de distintas empresas y sólo quedaba ella y algunos empleados.
La mujer reconoció también la actitud del dueño de ese comercio, Jorge Sjostron, quien ayer se acercó en varias oportunidades a dialogar con ella y su hijo, a fin de conocer el estado en que se encontraban quienes se hospedaban allí y si el edificio había acusado fallas estructurales.
Por otro lado, cabe mencionar que incluso ayer por la mañana, de lo que quedó del depósito de juegos, muebles, colchones y pirotecnia, aún surgían pequeñas columnas de humo fácilmente perceptibles al olfato. Asimismo en la parte frontal, sobre la calle Yrigoyen, se podían observar los restos de materiales calcinados que paulatinamente iban siendo retirados.