Se demolerán tres casas más en el barrio Alta Córdoba

Tras la explosión de la planta química fueron demolidas tres viviendas. El Municipio ahora tiene el consentimiento de los propietarios para proceder al derrumbe de otras tres, y sólo queda organizar la logística con la demoledora.

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En la zona de barrio Alta Córdoba afectada por la explosión de una planta química se procederá a la demolición de tres viviendas, con lo que se completará un total de seis construcciones derribadas por presentar daños irreparables, confirmó un funcionario municipal.

Los trabajos comenzarán esta semana luego de haber relevado los daños ocasionados por la explosión el 6 de noviembre de la planta de Raponi Química Industrial, ubicada en Avellaneda al 3000 de ese barrio y a unas 30 cuadras del centro, que produjo una muerte, más de 60 heridos y cuantiosos daños.

Los mayores destrozos se registraron en torno a la planta donde se produjo el siniestro, donde varios inmuebles resultaron severamente dañados sin posibilidades de recuperación.

El director de Defensa Civil de la Municipalidad, Hugo Garrido, confirmó hoy que las nuevas demoliciones se refieren a tres casas ubicadas en las calles Góngora 951, Pasaje Avellaneda 3019 y Rodríguez Peña 2966.

Explicó que “se demolerá una vivienda en su totalidad. La casa situada en el Pasaje Avellaneda, que tiene 3 o 4 habitaciones y fue afectada directamente por la explosión”.

Dijo el funcionario que además “hay dos demoliciones parciales, una sobre calle Góngora, un local comercial con una habitación al fondo, y la tercera es un departamento interno ubicado sobre calle Rodríguez Peña”.

Confirmó Garrido que el Municipio tiene el consentimiento de los propietarios para proceder al derrumbe, y sólo queda organizar la logística con la empresa demoliciones

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Recursos para aprovechar la luz del sol

Tres sistemas que permiten maximizar las bondades de la luz natural en los ambientes de trabajo.

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Hoy se dispone de recursos muy eficientes para aprovechar la luz solar para iluminar espacios de trabajo, aún aquellos que no tengan ventanas. Se los denomina sistemas de recolección de luz del día y disminuyen la necesidad de la luz eléctrica. De ese modo, con una instalación compleja de sensores y controladores, se consigue entre un 35 a un 60 % de ahorro energético. Para mejorar la iluminación natural, también se puede recurrir a recursos más simples tales como los estantes de luz, una especie de alero interior que refleja la luz solar sobre el cielo raso.

Estas estrategias se adecuan especialmente a los espacios amplios con muchos puestos de trabajo. Para el arquitecto Claudio Sevita, especialista en iluminación eficiente, la correcta planificación, control y utilización de la luz natural debería ser un factor tan importante como otras decisiones proyectuales. “Contamos, en la actualidad, con la posibilidad de utilizar sensores de iluminación natural que miden la fluctuación del ingreso de luz a través de ventanas y lucarnas”, comenta Sevita. Y explica que en Argentina, el concepto de “cosecha de luz natural” (conocido como daylight harvesting ) está muy poco difundido: “Los únicos elementos que usualmente se incorporan en el ámbito profesional son las fotocélulas, los sensores de presencia y algún control sencillo de la iluminación”, enumera.

El objetivo final es aprovechar al máximo la luz natural para ahorrar energía. Para eso, se puede desarrollar un sistema automático de control que establece los niveles de luz natural y, de acuerdo a la zonificación de la planta, administra en encendido y dimerizado de las luminarias. Además de la iluminación artificial (lámparas, balastros, cableado y diseño de la distribución de las luminarias), el sistema debe tener un fotosensor, que puede estar montado en cielo raso, muros o en la luminaria misma. Este sensor mide el nivel de luz entrando al espacio o sobre el plano de trabajo, e instruye al controlador cuando un umbral ha sido avanzado.

A su vez, un controlador, que puede ser un balasto dimerizable o un relay de bajo voltaje, recibe la señal del fotosensor y emite un comando hacia los controles de dimerización o llaves, ajustando la salida de luz del sistema controlado en forma inteligente.

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Los sistemas, del tipo abierto o cerrado, miden la contribución de la luz natural sobre el plano de trabajo de diferente forma. Los abiertos censan solamente la luz natural entrante, sin la contribución de la iluminación artificial. El fotosensor se instala por fuera del edificio o dentro, cerca de las aberturas. Si se trata de un sistema de conmutación, el fotosensor instruye a las luminarias a apagarse por completo cuando la iluminación natural alcanza los niveles predeterminados. En el caso de un sistema con dimerizacion, el fotosensor instruye al controlador a dimerizar proporcionalmente las luminarias, basado en la contribución de luz natural.

En los sistemas cerrados, se mide la combinación de la luz natural y artificial, y ajustan el nivel de luz de las luminarias a fin de mantener el nivel deseado de iluminación. El fotosensor lee esos cambios generando un feedback (por esto es un circuito cerrado).

“La ventaja de los sistemas abiertos es que son capaces de controlar múltiples zonas desde un solo fotosensor. Opuesto a los cerrados, que requieren que cada zona sea controlada por un fotosensor. El nivel de inversión y complejidad dependerá de cuán ambicioso sea el proyecto”, admite el especialista.

Automatizar la iluminación no es el único camino para ahorrar energía. Los estantes de luz consisten en un alerón que se ubica en el tercio superior de los aventanamientos, por sobre el plano de visión. Su función es recibir rayos directos sobre su superficie paralela al piso, que tiene un tratamiento de alto brillo. “La luz rebota en el cielo raso y en el fondo del local hasta una proporción que es una vez y media la altura del vano por donde penetra la luz solar”, detalla Sevita.

También se ha desarrollado una especie de persiana de varillas metálicas, que consta de una serie de costillas diseñadas para recolectar la luz natural en todo momento del día y estaciones del año y .

Más sofisticado, el sistema sueco Parans consiste en una luminaria con lentes ubicada en el exterior del edificio. Sigue el recorrido del sol y transmite la luz a través de fibras ópticas hasta las luminarias especiales distribuidas en locales sin aberturas.

Por: PAULA BALDO
Fuente: Arq Clarin
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Para construir paredes vegetales y terrazas verdes

Cómo se ensamblan estos módulos de sencilla instalación con sistema de riego automático incorporado.

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Paredes vegetales y terrazas jardín, una tendencia que asomó hace un tiempo y se fue perfeccionando en la técnica. Ya no quedan dudas de que se puede instalar un jardín sobre la losa sin que la humedad sea un problema. Y que hay alternativas para reemplazar a la “enamorada del muro”.

“Una pared o terraza vegetal funciona como importante aislante térmico, amortiguando las altas temperaturas en verano y aislando del frío en invierno”, explica Victoria Fejes de Arte Vegetal.

Para armar una pared vegetal, se conforma una estructura sobre el paramento existente donde luego se vinculan los módulos con las plantas. Esta estructura logra que los módulos queden separados unos cinco centímetros de la pared. “Al no tener contacto la pared y con el módulo, no existe la posibilidad de humedad”, aclara Fejes.

Los plantines se disponen en los módulos, que contienen un sustrato especial desarrollado para favorecer el crecimiento de las especies vegetales. Dependiendo de la obra, los plantines se colocan in situ o se transportan ya plantados en los módulos.

Los contenedores pueden ser bateas galvanizadas fabricadas a medida para la obra. Contienen un geotextil y una malla anticorrosiva y antialcalina para proteger el sustrato. Son la base de la plantación. Otra opción es emplear módulos de polipropileno resistentes a los rayos UV: “La capacidad es de 12 plantas por módulo y de muy fácil y rápida instalación”, aclara Fejes.

Verde bien arriba
El diseño de un jardín en el techo lógicamente requiere de una preparación especial de la superficie. Se impermeabiliza toda la superficie, se coloca un manto geotextil, luego un geodrenante y se lo cubre con un sustrato liviano que recibirá las especies vegetales.

“La superficie se impermeabiliza con un sistema de capas con productos especiales que contienen aditivos antiraiz, antihumedad y que no sólo impiden el paso de la humedad, sino que evitan posibles fisuras”, aclara Fejes.

Una vez colocadas todas las capas y el sustrato liviano (para generar el menor peso posible en la terraza) se arma el techo verde (césped y/o plantas) de la misma manera que un jardín tradicional. Al igual que en las paredes vegetales, el mantenimiento es el mismo que requiere cualquier espacio verde, con el valor agregado de tener un sistema de riego automatizado, que evita el exceso de hidratación y previene la falta de humedad. Fejes aclara que el controlador de riego se programa dependiendo de las especies plantadas, de la orientación, del lugar y la altura.

En cuanto a las especies más aptas, la asesora explica que se pueden utilizar todo tipo de plantas. “Se intenta utilizar especies autóctonas o nativas que no tengan un requerimiento hídrico importante, para lograr de esa manera un control más eficiente del uso del agua”, afirma Fejes. Arte Vegetal acaba de terminar una obra en Belgrano: “Se proyectaron rajas verticales en todas las paredes exteriores de entrada al edificio, siguiendo un diseño de curvas y colores para mantener un sentido y una forma. Se construyó una terraza verde cuyo diseño continúa en las rajas verticales. En la pared del sum, que es exterior, se plantaron especies de gran tamaño para cubrir lo más posible el paramento.”

Por: PAULA BALDO
Fuente: Arq Clarin
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Construcción: el metro cuadrado en Córdoba cuesta $ 4.960

El costo de la construcción aumentó un 33 por ciento en un año y ya está cerca de los $ 5.000.

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Al igual que los precios en todos los sectores de la economía, el costo de construir también subió notablemente en los últimos 12 meses en Córdoba.

Según el dato de la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Provincia, el índice de la construcción aumentó un 33,4 por ciento entre febrero de 2013 y el mes pasado.

De esta forma, el valor del metro cuadrado araña los cinco mil pesos y se ubica en 4.960,42 pesos.

Si se analiza el incremento entre enero y febrero de 2014, la suba fue del 4,2 por ciento.

Materiales. Como era de esperar a partir de la devaluación de enero, los incrementos más elevados se dieron en los materiales, rubro que dio un salto de 6,67 por ciento mensual y del 34 por ciento interanual.

La devaluación golpeó fuerte en el sector, ya que no sólo provocó aumentos de precios, generando problemas a programas como el Procrear, sino también escasez de materiales.

El otro componente del precio de construir lo integra la mano de obra. La suba en ese ítem fue menor en el análisis interanual (21,3 por ciento), e incluso no varió respecto a enero pasado.

La Dirección de Estadísticas mide las variaciones en los valores de una vivienda social tipo, con una superficie cubierta de 50,25 metros cuadrados.

Meses calientes. Los materiales aumentaron 1,38 por ciento en octubre; 2,41 en noviembre: 2,63 en diciembre; y 4,37 en enero de 2014.

Amplían precios cuidados

Como ya lo ha había hecho la Provincia de Buenos Aires, ayer Formosa se sumó al programa de Precios Cuidados para los materiales de la construcción. El anuncio fue hecho por el secretario de Comercio, Augusto Costa, y el ministro de Planificación, Julio De Vido.

Según se informó, se incorporaron 28 productos que, en teoría, mantendrán sus precios por tres meses. “La provincia de Formosa es la segunda que se incorporó al programa luego de la Provincia de Buenos Aires e incluye a ocho corralones que se van a comprometer por un periodo de tres meses”, dijo Costa.

El funcionario destacó que este acuerdo permitirá contar con “una canasta de referencia y precios razonables que garanticen una rentabilidad aceptable”.

Fuente: www.diaadia.com.ar3
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Barreras contra insectos

Mosquiteros con sistemas plegables y enrollables que se adaptan a cada tipo de abertura. Ocupan poco espacio y pasan inadvertidos cuando no se los utiliza. Los precios.

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La importancia de considerar la protección contra insectos radica en la posibilidad de abrir puertas y ventanas y generar una ventilación cruzada. De ese modo, será posible bajar los requerimientos de climatización de la vivienda. La mayoría de las líneas de aberturas de aluminio disponen de perfiles especiales para colocar un mosquitero fijo o corredizo. Ahora también hay sistemas que permiten agregar un mosquitero en cualquier tipo de carpintería.

La forma más habitual de colocar un mosquitero es superponiendo un bastidor fijo sobre la abertura. Aunque es la forma más sencilla, puede dificultar la limpieza de la superficie vidriada. También es usual agregar un bastidor deslizable sobre una de las guías en las ventanas corredizas. Lógicamente, la ubicación del mosquitero está condicionada por la forma de abrir de la abertura. Lo habitual es que la malla se coloque del lado exterior, pero en algunos casos, como en las aberturas con hoja proyectante, lo tendrán del lado interior.

Hay opciones prácticas que se pueden adaptar según los requerimientos de paso, limpieza o visuales. Se trata de un mosquitero enrollable (vertical u horizontal), similar a las cortinas roller.

Este mosquitero requiere de la instalación de dos guías por las que se desliza el tejido de fibra de vidrio de alto micronaje soldado (ocupan 42 mm). El ancho máximo de la abertura es de 2 metros, y la altura, 2,40 metros. “Los mosquiteros enrollables verticales son la solución para ventana proyectante, se instala del lado interno de la casa”, señala Ruben Marote, director comercial de Magic Roll. Por ejemplo, un paño de 0,60 m de ancho por 0,80 m de alto cuesta 732 pesos (con IVA incluido).

El sistema enrollable también se adapta muy bien a un ventana con postigos de abrir. En este caso, el mosquitero se instala en el medio. Su costo se puede estimar en 1.060 pesos para el caso de un mosquitero de 1,20 m de ancho por 1 m de alto.

Cuando se deba colocar sobre una ventana de abrir, la protección se instala del lado de afuera, en la mocheta, explica Marote. Como ejemplo, un paño de 0,80 m de ancho por 1,30 m de alto cuesta 942 pesos.

En una ventana corrediza, el rollo de mosquitero también se instala del lado de afuera. Permite abrir cualquiera de las dos hojas y que el mosquitero abarque ambos paños. El costo en este caso, para una ventana de 1,50 m de ancho por 1,10 m de alto, ronda los 1.208 pesos.

Los mosquiteros también se pueden desplegar en sentido horizontal. Son la mejor solución para puertas balcón corredizas de dos o más hojas. Se instala en una sola de las hojas, la de menor tránsito. El precio para una puerta balcón de 1,80 m por 2 m, de 2 hojas, es de 1.700 pesos.

Para aberturas de grandes dimensiones, el mosquitero plisado es una buena opción. Tiene un riel inferior de sólo 3 mm para permitir el libre paso y se requiere de un espacio de 40 mm para instalarlo. Por ejemplo, para puertas balcón batientes, de 1,80 m de ancho por 2 m para una sola hoja cuesta 3.200 pesos. Si para la misma medida se requieren dos puertas que cierren al medio, sube a 4.200 pesos. Para una puerta batiente, la clásica de la cocina al patio, por ejemplo, hay que estimar 2.700 pesos.

En las aberturas pequeñas, se puede optar por un mosquitero plegable vertical, ya que solo ocupa 17mm de profundidad. Para una ventana de abrir de 0,80 m por 1,50 m el mosquitero cuesta 1.696 pesos. Por último, el mosquitero con imán se instala sobre cualquier tipo de aberturas y se pega con cinta bifaz al marco. Para una ventana de abrir va por afuera. El precio, 300 pesos (0,80 m por 1,30m).

Por: PAULA BALDO
Fuente: Arq Clarin
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