En una reunión que mantuvieron ayer el Jefe de Gabinete de la Municipalidad de Salta, Roque Mascarello, el Secretario de Obras Públicas de la misma administración, Fernando Cortez Chaín y el gerente de la Terminal, Jorge Gerstenfeld, se acordó que la empresa concesionaria presentaría el tan esperado informe técnico la próxima semana. Dicho informe no solo revelará las causas del hundimiento sino también el estado actual de las estructuras del edificio, que se terminó de construir en 2007.
En un parte de prensa difundido ayer a los medios, la Municipalidad informa que Mascarello, Cortez Chaín y Gerstenfeld también hablaron sobre la situación actual de la Terminal de Ómnibus, y, en especial, del operativo de emergencia para el ingreso y salida de colectivos de media y larga distancia. Según los responsables, esta actividad no ha registrado inconvenientes mayores desde el 14 de enero.
El gerente Gerstenfeld informó que si bien ya está definido que se deberá derribar más dársenas y partes de la cobertura del canal hacia ambos costados del agujero que se produjo hace un mes, la obra aún no se ejecutó debido a la persistencia de las lluvias.
“No podemos derribar el sector del canal que está deteriorado porque corremos el riesgo de que al iniciar la obra, se acumulen escombros en el cauce del canal y que ese día llueva y esto impida que el agua circule. Si eso sucede, podríamos generar una inundación aguas arriba del canal”, indicó el representante de Terminal Salta.
Las familias venían pagando hasta noviembre del año pasado entre 600 y 800 pesos de alquiler mensuales para vivir en el hacinamiento y la suciedad.
Entre las grietas, fisuras, caños rotos u oxidados y olor a humedad viven chicos, adultos y ancianos. “Somos, en su mayoría, trabajadores ambulantes. Hasta 2010 el dueño era el abogado Armando Alvarez Portacarrero, quien venía a cobrarnos todos los meses”, dijeron, para agregar luego: “En diciembre dejó de pasar a buscar el pago del alquiler y no entendíamos nada. Después, nos quedamos sin luz ni agua y, finalmente, llegó una denuncia de usurpación”.
Los habitantes de la casona están aguardando una decisión judicial ya que interpusieron un recurso de amparo”.
Paralelamente, el concejal, Alberto Cortés (Proyecto Sur-PSA) viene gestionado soluciones habitacionales, tanto en el orden provincial como municipal (ver aparte).
El inmueble contó en 1997 con la última habilitación como bazar.
En 2000 se tramitó un permiso para que funcionara como hospedaje, pero nunca fue otorgado.
Esta situación de precariedad de los que habitan este tipo de casas de alquiler se repite en toda la ciudad y refleja las dificultades que atraviesan los ciudadanos que no encuentran otra alternativa a la hora de buscar dónde vivir.
La demolición de la casa del “padre de la arquitectura moderna” de China ilustra el peligro que la rápida transformación urbana del país significa para su patrimonio histórico.
Su aprecio por los edificios antiguos de China y su devoción por la preservación de su herencia los convirtió en dos de los arquitectos mas admirados del país.
Pero ahora el hogar donde Liang Sicheng y su esposa Lin Huiyin trabajaron está reducido a escombros y ha caído presa de la urbanización que ellos ya temían que destruiría las calles antiguas de la ciudad.
La demolición ha horrorizado a los expertos. Liang es conocido como “el padre de la arquitectura china moderna”, y gran parte de sus obras más importantes –en colaboración con Lin– fueron llevadas a cabo cuando ellos vivían en una “casa con patio”, en Beizongbu Hutong, en la década de 1930.
He Shuzhong, fundador del Centro Cultural para la Preservación de Beijing, afirmó que la edificación de comienzos del siglo XX fue la intersección entre el estudio y la preservación de reliquias culturales, y que los pioneros fueron Liang Sicheng y Lin Huiyin. Además, se refirió también a los peligros causados por una urbanización rápida.
El año pasado, el más alto funcionario del departamento dedicado a la herencia cultural advirtió públicamente que la urbanización de alta velocidad había sido un desastre para la conservación. Tanto los expertos como los propagandistas están enojados porque creyeron que habían logrado rechazar la amenaza a la vivienda de Liang y Lin del 2009, cuando el gobierno provincial había aprobado su destrucción y la casa fue parcialmente demolida. Adhiriéndose a la protesta pública, la administración estatal de la herencia cultural intervino y el sitio se declaró reliquia cultural permanente, lo que significaba que para ejecutar la demolición se requería la aprobación oficial
Liang y Lin redactaron un trabajo fundamental sobre la arquitectura china, divulgaron una lista de reliquias que necesitaban protección durante el tiempo de guerra, diseñaron el emblema nacional de la República Popular de China, y trabajaron en el Monumento a los Héroes del Pueblo en la Plaza de Tiananmen.
Cuando el gobierno comunista decidió que Beijing sería la capital de la nueva república, Liang y su colega Chen Zhanxiamg le exigieron que se construyera una ciudad íntegramente nueva. Creían que esa era la mejor manera de preservar sus edificios antiguos. Pero los funcionarios rechazaron el plan y la mayor parte de la ciudad vieja desapareció para siempre. Según Wang Jun, periodista y experto en conservación, China tenía 7.000 hutongs (caminos vecinales bordeados de antiguas viviendas familiares de planta baja) en 1949 y 3.000 en los años 80. Desde fines de los años 90 fueron desapareciendo, a un ritmo de alrededor de 600 por año.
Los funcionarios de Dongcheng les dijeron a los periodistas que ellos habían ordenado a los urbanistas que reconstruyeran la casa, pero que la medida fue descartada por los partidarios y propagandistas, que la consideraron sin importancia.
“Construir una réplica sólo empeora las cosas. Sugiero que el gobierno mande erigir en el sitio original un monumento o un parque, en memoria de Liang y Lin”, declaró para el Daily China Chen Zhihua, ex alumno de la pareja. Lin falleció en 1955, después de una enfermendad. Liang fue perseguido durante la Revolución cultural, y murió en 1972.
El funcionario destacó, además, que “esto no tiene nada que ver con el derrumbe del edificio de diez pisos, aquí se intimó al propietario a que declare las construcciones que hacía y que no figuraba en los planos. Ahora revisamos el inmueble y detectamos fallas en la columna posiblemente por una sobrecarga”.
Los habitantes del inquilinato ya fueron ubicados en otros lugares mientras que los estudiantes, la mayoría colombianos, esperaban esta tarde poder retirar su equipaje para poder irse a otro alojamiento, aunque estimaban que esta noche no iban a poder encontrar ninguno.
El edificio evacuado tiene tres pisos y una planta baja donde funcionaban joyerías, mientras que en el primer nivel había un inquilinato, en el segundo el hostel “Santa Isabel” y en el tercero el hostel “Santa Teresita”.
En total, fueron 70 las personas evacuadas en forma preventiva por peligro de derrumbe al detectarse fallas en una de las columnas de la planta baja del inmueble.
El subsecretario de Emergencias, Néstor Nicolás, contó: “(esa misma construción) había tenido problemas hace un mes. Y se había dado plazo para que hicieran reparaciones; pero esto no se cumplió y por eso hoy decidimos evacuar a la gente”.
Además, el representante del gobierno porteño adelantó que de momento el edificio “no será habitable”. Y tendrá que ser sometido “a todas las reparacioens que necesita”.
Para llevar algo de tranquilidad, las autoridades porteñas remarcaron que la evacuación se produjo de forma preventiva.
Sin embargo, el temor está potenciado por el recuerdo de lo que sucedió a principios de noviembre del año pasado, cuando un edificio de 10 pisos -ubicado a una cuadra del hostel mencionado- se derrumbó y generó escenas de pánico.
La Defensoría del Pueblo de la Ciudad pidió en los últimos meses al gobierno porteño que le informe sobre las habilitaciones para la construcción en dicho predio.
El dúo Gardel-Razzano, Sandro, Hermética y Patricio Rey fueron algunos de los artistas que presentaron sus espectáculos en este lugar, al tiempo que desde fines de los años ’20 hasta 1978 fue ininterrumpidamente alquilada por el Shimmy Club, una asociación de afroargentinos del tronco colonial fundada en 1882 por Alfredo Núñez para realizar sus bailes de carnaval, los cuales duraban 8 noches.
Según Misibamna, la Casa Suiza es uno de los últimos baluarte material e inmaterial de la ciudad vinculado a la cultura afroargentina del tronco colonial, grupo no sólo preexistente a la nación argentina sino presente desde la misma fundación de Buenos Aires.
Hasta el momento, nadie había hablado de la existencia de riesgo de desmoronamiento de las estructuras dañanada. Hoy, sin embargo, la Municipalidad lo hace de una forma muy clara.
Trabajos subterráneos
“Mañana ingresará al canal un equipo de técnicos para estudiar y evaluar el estado de las estructuras subterráneas. Los especialistas recorrerán el lugar y elaborarán un diagnóstico que evidencie los niveles de riesgo, en base a ello se planificarán las alternativas”, dijo el señor Galíndez.
La información oficial señala que los operarios municipales (profesionales y agentes de prevención) ingresarán al canal por el acceso de la calle Pedro Pardo. El equipo estará integrado por profesionales y agentes de prevención. Durante el recorrido se registrará en imágenes cada unos de los espacios que colapsaron el sábado pasado. “Esta verificación interna permitirá elaborar un mapa de riesgo y determinar cuáles son los pasos que habrá que cumplir para restablecer la situación”, añadió Galíndez.
Reorganización de tráfico de ómnibus y el turismo
La Municipalidad ha anunciado que esta misma tarde se publicará el mapa de reordenamiento de las paradas del transporte público. Inspectores de la Secretaria de Tránsito y Seguridad Vial permanecen en las inmediaciones de la estación de ómnibus para organizar la circulación de vehículos y reducir el congestionamiento del tránsito.
Por otro lado, el Secretario de Turismo, Rodolfo Antonelli, aseguró que la Municipalidad se encuentra “asistiendo e informando a todos los turistas que arriban a la ciudad”.
A la par de este “boom”, nació una asociación de Vecinos afectados por obras. Ciudadanos y ciudadanas que veían que sus casas empezaban a deteriorarse, a rajarse las paredes, a derrumbarse, entre otras innumerables serie de problemas que comenzaban a padecer por el solo hecho de tener una construcción lindera. A su vez, “el daño y destrucción de las propiedades linderas a estas grandes obras trae como consecuencia la pérdida patrimonial por desvalorización de los inmuebles afectados y no perdona tampoco los inmuebles de valor histórico, estético y tradicional” manifestaba este grupo de vecinos que se unieron con un solo fin: ver de qué manera defender su propiedad pero sobretodo, el hogar que habían construido durante años.
En sus inicios, alrededor de 60 personas comenzaron a reunirse para buscar estrategias ante una realidad inmobiliaria que se acrecentaba día a día y que no tenía ningún tipo de solución por parte del Estado municipal. “Al principio se reunía en La Comuna, en 27 de Febrero al 600 y luego empezamos a hacer las reuniones en la sala del Concejo. Luego el grupo se dividió en dos”, nos reseña Jorge Alvarez, un referente de esta Asociación que tomo como rumbo y objetivo fundamental, incidir a partir de ordenanzas, en políticas públicas para la ciudad que contemplasen las demandas y necesidades de los vecinos afectados por obras.
Los principales problemas que padecen los vecinos tienen que ver con rajaduras, derrumbes, grietas en las paredes y techos, filtraciones, falta de luz y aireación, ruidos molestos, entre otros. Pero al mismo tiempo, la agrupación también señala otros efectos que afectan notablemente el medio ambiente: “A estos problemas y al desorden urbanístico que sufre nuestra ciudad, por el crecimiento desmedido y no planificado de estas construcciones, se suman además deficiencias en los diversos servicios: energía eléctrica, disminución de presión de agua , inconvenientes en los desagües pluviales y cloacales, exceso de basura que supera la capacidad de recolección, intransitabilidad de las veredas del micro y macrocentro, todo esto por el número incontrolado de las obras en construcción.”
En el año 2006 se registraron por lo menos, 250 obras de construcción de edificios en la zona céntrica. Un año después, “los permisos de habilitación habían trepado a 1500” apunta Jorge Alvarez. “Luego se aplacó debido a los reclamos que hubo. De todos modos la gente no tiene ninguna cobertura, solo la justicia. Cuando sucede algo La Municipalidad dice que es un problema entre particulares y que su responsabilidad termina en la vía pública”.
Para Alvarez, el único camino posible para encontrar alguna respuesta es la vía judicial. “A pesar de que ellos son los que dan el permiso para construir, ellos deberían iniciar el juicio y no el ciudadano que debe hacerse cargo de todo. Eso sería el ideal, que sea La Municipalidad la que se encargue, pero prefiere seguir generando un boom, y el problema actualmente sigue sin resolverse. Son juicios largos, hay gente que hace más de tres años que están en juicio”, reclama el referente de esta Asociación.
El desamparo del vecino es evidente. Frente a ello, muchos terminan vendiendo su propiedad incluso a los mismas empresas constructoras encargados de las obras.
El momento más peligroso, nos cuenta Alvarez, es cuando la empresa constructora realiza la demolición y la excavación en la obra. “Cuando realizan la excavación es el peligro más grande que se derrumbe la casa lindera, porque la hacen mal, se meten en los cimientos de los vecinos. La pala mecánica no se puede acercar a menos de un metro de la pared del vecino.” Es aquí donde la organización exige la presencia de inspectores. Ahora bien, ¿existe voluntad política para realizar controles de este tipo?. “Hay muchos intereses en juego, hay mucho lobyy dentro del Concejo, de la Municipalidad, de empresas cuyos profesionales trabajan para el Estado también, hay obras que han tenido irregularidades y que han estado conducidas por gente que ha trabajado en la Municipalidad”, opina Alvarez.
Por otra parte, los requisitos fundamentales para que una obra sea habilitada son, “en primer lugar, contar con un permiso que debe exibirse en un cartel, además del numero del permiso, debe figurar el proyecto de lo que se va a construir y los responsables de la obra. En nuestra web tenemos una guía para que la gente conozca y sepa lo que tiene que exigir”. El reclamo para denunciar la irregularidad de una obra debe realizarse en el Distrito correspondiente, generalmente es en el centro, ante Obras Particulares. “Debe ingresar un expediente por mesa de entrada. Si bien no le va a solucionar el problema la Municipalidad, es un requisito que recomendamos porque en caso de recurrir a la justicia, el juez lo primero que pide es si se cumplió con la etapa administrativa, es decir, si se realizó el reclamo ante la Municipalidad”.
El trabajo de la organización ha sido fundamental. “Si bien el 90% está normado en las ordenanzas, esto no se cumple, no existen los controles suficientes para hacerlo cumplir y algunas cosas hacen falta modificarlas”, dice Jorge. Es decir, la lucha principal de la Asociación de Vecinos Afectados por Obras se centra en lograr legislaciones que protejan la vivienda de los vecinos, y sobretodo, en la exigencia a que esas legislaciones vigentes se cumplan. “La insistencia nuestra está por el lado de las ordenanzas. Hemos presentado más de 50 expedientes en el Concejo proponiendo modificaciones para paliar todos estos inconvenientes”.
La falta de control es uno de los principales problemas no resuelto por el Estado Municipal. “Las bandejas de protección no pueden tener menos de 2 metros 50. Y la gran mayoría tienen un metro, osea que cualquier cosa que se caiga, pasa por el costado”. “A lo que se debe apuntar es a ser más restrictivo con las penalidades. Mientras a los empresarios le salga más barato pagar una multa, van a seguir infligiendo las ordenanzas”, remarca Alvarez, sumando más preocupación a la situación de vulnerabilidad con las que se encuentran vecinos, transeútes y obreros de la construcción casi todos los días. “Lo que pedimos es que en los casos donde está en riesgo se pare la obra y se pague los días perdidos a los obreros. Y esto es lo que no se hace. La obra debería ser clausurada, no basta con pagar una multa, además las multas deberían ser acumulativas”.
Qué hacer
“Se rajó la casa de mi hijo”,” no soporté más, opté por vender y me fui a vivir lejos”, “me destruyeron el bar y también la vida”, son algunas de las frases dolorosas y cotidianas que Jorge Alvarez ha escuchado innumerable cantidad de veces, al momento de recibir algún vecino que se acercaba para ver qué podía hacer. “Es un momento de catarsis muy grande.” “Lo que hacemos es guiarlo para que den los pasos que corresponden en caso de que tengan que ir a la Justicia. Muchas veces por empezar mal, después no se llega a nada. Una de las cosas que nosotros recomendamos es cerciorarse quién es el propietario legal de la construcción. Ir al registro de la propiedad y averiguar quien figura como titular de la obra porque esa es la persona a la que le tienen que hacer todos los reclamos y los juicios y no a las empresas constructoras que muchas veces no son las dueñas”.
Además de los problemas que afectan a los vecinos en sus hogares, Jorge Alvarez ha estado investigado el impacto ambiental que provoca la falta de planificación de la construcción de obras. En el año 2006 realizó una presentación ante la Defensoría del Pueblo para que se restrinjan la cantidad de edificaciones. “Eran tanto los permisos que se estaban dando que en su momento, señalé que íbamos a tener problemas en la infraestructura de cloacas, agua y luz. Actualmente, en el área central, la cantidad de edificios que se construyeron dan lugar a que vivan 100 mil personas más. Eso trae aparejado la instalación de más de 20 o 30 aparatos de aires acondicionados. Las cloacas no dan a basto. En Barrio Martin han rebalsado las cloacas. Hay mucha gente que se queja porque no tiene presión de agua. El mismo intendente en una nota por radio reconoció que la toma de agua de la ciudad tiene más de 100 años. Con esa toma, la intendencia dio permiso para construir más de 1000 edificios. Es decir, el Ejecutivo nunca hizo un planeamiento para tener una ciudad sustentable”.
Además, agrega, “la masa de hormigon existente reemplaza a la tierra. Antes habia terreno en las casas que absorvían el agua. Ahora, no hay poder de absorción, fue reemplazado por el hormigon que no se enfría como la tierra. El hormigon sigue caliente a la noche, y esto genera islas de calor, genera evaporación, genera lluvias y se vuelve un círculo vicioso. Esto debe ser tratado por arquitectos que tengan una mirada ambientalista.”
Ni la Empresa Provincial de la Energía ni Aguas Provinciales han hecho obras para mejorar la infraestructura, denuncia Alvarez. “Lo único que importo fue que se construya. Yo creo que una ciudad sustentable no es esta. Y hay otro tema, que es económico”. En este sentido, desde la organización no dudan en asociar el boom de la construcción con el boom del negocio de la soja.
En junio de este año, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo clausuró el 86% de las obras en construcción que inspeccionó. El riesgo para los vecinos y para los obreros de la construcción que exponen su vida ante la falta de elementos básicos de seguridad, es cotidiano. Son las organizaciones sociales las que, sobre esto, acercan la lupa para mirar de cerca, exigir, reclamar, denunciar e incidir con ordenanzas y legislaciones para que el Estado se haga cargo de una responsabilidad que le compete y de la cual parece, hace tiempo, haberse olvidado.