El funcionario destacó, además, que “esto no tiene nada que ver con el derrumbe del edificio de diez pisos, aquí se intimó al propietario a que declare las construcciones que hacía y que no figuraba en los planos. Ahora revisamos el inmueble y detectamos fallas en la columna posiblemente por una sobrecarga”.
Los habitantes del inquilinato ya fueron ubicados en otros lugares mientras que los estudiantes, la mayoría colombianos, esperaban esta tarde poder retirar su equipaje para poder irse a otro alojamiento, aunque estimaban que esta noche no iban a poder encontrar ninguno.
El edificio evacuado tiene tres pisos y una planta baja donde funcionaban joyerías, mientras que en el primer nivel había un inquilinato, en el segundo el hostel “Santa Isabel” y en el tercero el hostel “Santa Teresita”.
En total, fueron 70 las personas evacuadas en forma preventiva por peligro de derrumbe al detectarse fallas en una de las columnas de la planta baja del inmueble.
El subsecretario de Emergencias, Néstor Nicolás, contó: “(esa misma construción) había tenido problemas hace un mes. Y se había dado plazo para que hicieran reparaciones; pero esto no se cumplió y por eso hoy decidimos evacuar a la gente”.
Además, el representante del gobierno porteño adelantó que de momento el edificio “no será habitable”. Y tendrá que ser sometido “a todas las reparacioens que necesita”.
Para llevar algo de tranquilidad, las autoridades porteñas remarcaron que la evacuación se produjo de forma preventiva.
Sin embargo, el temor está potenciado por el recuerdo de lo que sucedió a principios de noviembre del año pasado, cuando un edificio de 10 pisos -ubicado a una cuadra del hostel mencionado- se derrumbó y generó escenas de pánico.
A la par de este “boom”, nació una asociación de Vecinos afectados por obras. Ciudadanos y ciudadanas que veían que sus casas empezaban a deteriorarse, a rajarse las paredes, a derrumbarse, entre otras innumerables serie de problemas que comenzaban a padecer por el solo hecho de tener una construcción lindera. A su vez, “el daño y destrucción de las propiedades linderas a estas grandes obras trae como consecuencia la pérdida patrimonial por desvalorización de los inmuebles afectados y no perdona tampoco los inmuebles de valor histórico, estético y tradicional” manifestaba este grupo de vecinos que se unieron con un solo fin: ver de qué manera defender su propiedad pero sobretodo, el hogar que habían construido durante años.
En sus inicios, alrededor de 60 personas comenzaron a reunirse para buscar estrategias ante una realidad inmobiliaria que se acrecentaba día a día y que no tenía ningún tipo de solución por parte del Estado municipal. “Al principio se reunía en La Comuna, en 27 de Febrero al 600 y luego empezamos a hacer las reuniones en la sala del Concejo. Luego el grupo se dividió en dos”, nos reseña Jorge Alvarez, un referente de esta Asociación que tomo como rumbo y objetivo fundamental, incidir a partir de ordenanzas, en políticas públicas para la ciudad que contemplasen las demandas y necesidades de los vecinos afectados por obras.
Los principales problemas que padecen los vecinos tienen que ver con rajaduras, derrumbes, grietas en las paredes y techos, filtraciones, falta de luz y aireación, ruidos molestos, entre otros. Pero al mismo tiempo, la agrupación también señala otros efectos que afectan notablemente el medio ambiente: “A estos problemas y al desorden urbanístico que sufre nuestra ciudad, por el crecimiento desmedido y no planificado de estas construcciones, se suman además deficiencias en los diversos servicios: energía eléctrica, disminución de presión de agua , inconvenientes en los desagües pluviales y cloacales, exceso de basura que supera la capacidad de recolección, intransitabilidad de las veredas del micro y macrocentro, todo esto por el número incontrolado de las obras en construcción.”
En el año 2006 se registraron por lo menos, 250 obras de construcción de edificios en la zona céntrica. Un año después, “los permisos de habilitación habían trepado a 1500” apunta Jorge Alvarez. “Luego se aplacó debido a los reclamos que hubo. De todos modos la gente no tiene ninguna cobertura, solo la justicia. Cuando sucede algo La Municipalidad dice que es un problema entre particulares y que su responsabilidad termina en la vía pública”.
Para Alvarez, el único camino posible para encontrar alguna respuesta es la vía judicial. “A pesar de que ellos son los que dan el permiso para construir, ellos deberían iniciar el juicio y no el ciudadano que debe hacerse cargo de todo. Eso sería el ideal, que sea La Municipalidad la que se encargue, pero prefiere seguir generando un boom, y el problema actualmente sigue sin resolverse. Son juicios largos, hay gente que hace más de tres años que están en juicio”, reclama el referente de esta Asociación.
El desamparo del vecino es evidente. Frente a ello, muchos terminan vendiendo su propiedad incluso a los mismas empresas constructoras encargados de las obras.
El momento más peligroso, nos cuenta Alvarez, es cuando la empresa constructora realiza la demolición y la excavación en la obra. “Cuando realizan la excavación es el peligro más grande que se derrumbe la casa lindera, porque la hacen mal, se meten en los cimientos de los vecinos. La pala mecánica no se puede acercar a menos de un metro de la pared del vecino.” Es aquí donde la organización exige la presencia de inspectores. Ahora bien, ¿existe voluntad política para realizar controles de este tipo?. “Hay muchos intereses en juego, hay mucho lobyy dentro del Concejo, de la Municipalidad, de empresas cuyos profesionales trabajan para el Estado también, hay obras que han tenido irregularidades y que han estado conducidas por gente que ha trabajado en la Municipalidad”, opina Alvarez.
Por otra parte, los requisitos fundamentales para que una obra sea habilitada son, “en primer lugar, contar con un permiso que debe exibirse en un cartel, además del numero del permiso, debe figurar el proyecto de lo que se va a construir y los responsables de la obra. En nuestra web tenemos una guía para que la gente conozca y sepa lo que tiene que exigir”. El reclamo para denunciar la irregularidad de una obra debe realizarse en el Distrito correspondiente, generalmente es en el centro, ante Obras Particulares. “Debe ingresar un expediente por mesa de entrada. Si bien no le va a solucionar el problema la Municipalidad, es un requisito que recomendamos porque en caso de recurrir a la justicia, el juez lo primero que pide es si se cumplió con la etapa administrativa, es decir, si se realizó el reclamo ante la Municipalidad”.
El trabajo de la organización ha sido fundamental. “Si bien el 90% está normado en las ordenanzas, esto no se cumple, no existen los controles suficientes para hacerlo cumplir y algunas cosas hacen falta modificarlas”, dice Jorge. Es decir, la lucha principal de la Asociación de Vecinos Afectados por Obras se centra en lograr legislaciones que protejan la vivienda de los vecinos, y sobretodo, en la exigencia a que esas legislaciones vigentes se cumplan. “La insistencia nuestra está por el lado de las ordenanzas. Hemos presentado más de 50 expedientes en el Concejo proponiendo modificaciones para paliar todos estos inconvenientes”.
La falta de control es uno de los principales problemas no resuelto por el Estado Municipal. “Las bandejas de protección no pueden tener menos de 2 metros 50. Y la gran mayoría tienen un metro, osea que cualquier cosa que se caiga, pasa por el costado”. “A lo que se debe apuntar es a ser más restrictivo con las penalidades. Mientras a los empresarios le salga más barato pagar una multa, van a seguir infligiendo las ordenanzas”, remarca Alvarez, sumando más preocupación a la situación de vulnerabilidad con las que se encuentran vecinos, transeútes y obreros de la construcción casi todos los días. “Lo que pedimos es que en los casos donde está en riesgo se pare la obra y se pague los días perdidos a los obreros. Y esto es lo que no se hace. La obra debería ser clausurada, no basta con pagar una multa, además las multas deberían ser acumulativas”.
Qué hacer
“Se rajó la casa de mi hijo”,” no soporté más, opté por vender y me fui a vivir lejos”, “me destruyeron el bar y también la vida”, son algunas de las frases dolorosas y cotidianas que Jorge Alvarez ha escuchado innumerable cantidad de veces, al momento de recibir algún vecino que se acercaba para ver qué podía hacer. “Es un momento de catarsis muy grande.” “Lo que hacemos es guiarlo para que den los pasos que corresponden en caso de que tengan que ir a la Justicia. Muchas veces por empezar mal, después no se llega a nada. Una de las cosas que nosotros recomendamos es cerciorarse quién es el propietario legal de la construcción. Ir al registro de la propiedad y averiguar quien figura como titular de la obra porque esa es la persona a la que le tienen que hacer todos los reclamos y los juicios y no a las empresas constructoras que muchas veces no son las dueñas”.
Además de los problemas que afectan a los vecinos en sus hogares, Jorge Alvarez ha estado investigado el impacto ambiental que provoca la falta de planificación de la construcción de obras. En el año 2006 realizó una presentación ante la Defensoría del Pueblo para que se restrinjan la cantidad de edificaciones. “Eran tanto los permisos que se estaban dando que en su momento, señalé que íbamos a tener problemas en la infraestructura de cloacas, agua y luz. Actualmente, en el área central, la cantidad de edificios que se construyeron dan lugar a que vivan 100 mil personas más. Eso trae aparejado la instalación de más de 20 o 30 aparatos de aires acondicionados. Las cloacas no dan a basto. En Barrio Martin han rebalsado las cloacas. Hay mucha gente que se queja porque no tiene presión de agua. El mismo intendente en una nota por radio reconoció que la toma de agua de la ciudad tiene más de 100 años. Con esa toma, la intendencia dio permiso para construir más de 1000 edificios. Es decir, el Ejecutivo nunca hizo un planeamiento para tener una ciudad sustentable”.
Además, agrega, “la masa de hormigon existente reemplaza a la tierra. Antes habia terreno en las casas que absorvían el agua. Ahora, no hay poder de absorción, fue reemplazado por el hormigon que no se enfría como la tierra. El hormigon sigue caliente a la noche, y esto genera islas de calor, genera evaporación, genera lluvias y se vuelve un círculo vicioso. Esto debe ser tratado por arquitectos que tengan una mirada ambientalista.”
Ni la Empresa Provincial de la Energía ni Aguas Provinciales han hecho obras para mejorar la infraestructura, denuncia Alvarez. “Lo único que importo fue que se construya. Yo creo que una ciudad sustentable no es esta. Y hay otro tema, que es económico”. En este sentido, desde la organización no dudan en asociar el boom de la construcción con el boom del negocio de la soja.
En junio de este año, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo clausuró el 86% de las obras en construcción que inspeccionó. El riesgo para los vecinos y para los obreros de la construcción que exponen su vida ante la falta de elementos básicos de seguridad, es cotidiano. Son las organizaciones sociales las que, sobre esto, acercan la lupa para mirar de cerca, exigir, reclamar, denunciar e incidir con ordenanzas y legislaciones para que el Estado se haga cargo de una responsabilidad que le compete y de la cual parece, hace tiempo, haberse olvidado.
Anteayer salió publicada en el Boletín Oficial local la reglamentación de la ley 3562, sancionada en septiembre de 2010 por la Legislatura, que estableció la obligatoriedad de incorporar una inspección en la etapa de demolición y otras dos verificaciones durante los trabajos de excavación en las obras en construcción.
La aprobación de esa normativa fue producto de la preocupación social que generó la muerte de tres personas en un gimnasio de Villa Urquiza, que colapsó mientras en un lote aledaño se realizaba una excavación. Por ese hecho fueron investigados los responsables de la obra. Si bien la Justicia apuntó a las responsabilidades particulares, los diputados porteños intentaron limitar el margen de error de los privados mediante la imposición de nuevos controles en manos del Estado.
En momentos en que las excavaciones aumentaron en la Capital tanto en cantidad como en profundidad, por la demanda de subsuelos para cocheras y el negocio que estas unidades complementarias significan, la ley determinó que, cuando la cota de fundación supere los 4 metros, debe efectuarse una inspección al efectuarse el 10 por ciento de la perforación y otra al cumplirse el 50 por ciento. Sin embargo, no precisó cuándo deben controlarse excavaciones menores, lo que quedaba supuestamente librado a la reglamentación.
Según expertos consultados por LA NACION tras el derrumbe parcial en Bartolomé Mitre 1232, ocurrido el 4 del mes pasado y en el que murió un hombre, uno de los elementos que incidía en la posibilidad de una mala praxis durante un socavamiento del suelo era, precisamente, que la tarea fuera encargada a equipos sin especialización. También apuntaron a la falta de capacitación específica de los profesionales y de los operarios de las máquinas, así como a la ausencia de estudios previos serios sobre el suelo y los edificios existentes en el entorno de la obra.
En ese sentido, en la demorada reglamentación publicada anteayer, mediante el decreto con 620/11 que lleva la firma de Mauricio Macri, el gobierno porteño ordenó a los responsables de obras entregar ante la Dirección General de Registro de Obras y Catastro (Dgroc) “un relevamiento fotográfico de linderos, en formato digital, protegido, a los efectos de que su contenido sea de carácter inalterable”.
Esa documentación -complementaria a otra relativa al plan de trabajo de demolición y excavación, que también deben presentar los constructores ante las autoridades- será girada por la Dgroc a la Dirección General de Fiscalización y Control (Dgfyco), “para coordinar la inspección en obra”, y a la Dirección General de Guardia de Auxilio, para que “cuente con la documentación necesaria en supuestos de emergencia”.
Dos puntos de la reglamentación fueron criticados por el ex diputado Eduardo Epszteyn, uno de los autores de la ley. Primero, que el texto no especificó los momentos en los que deberán ser verificadas las excavaciones de menos de cuatro metros, lo que, según su opinión, mantiene riesgos latentes.
En segundo lugar, objetó que el jefe de gobierno haya depositado en los inspectores de la Dgfyco la potestad de controlar, y no en los profesionales verificadores, que en principio tienen más capacitación para evaluar si la obra se desarrolla en condiciones seguras.
Si empiezan a hacer una obra lindera a mi casa: ¿qué precauciones debo tomar? (Antes, durante y después) 1-Antes de comenzar, ¿qué debo exigir a la constructora o a mis futuros vecinos?
Se debería contar con el nombre de la empresa constructora, planos aprobados, profesional responsable, y empresa que realizará la excavación en caso de que se hiciera.
3-¿Cómo me protejo de riesgos durante la construcción?
Con el informe del relevamiento de linderos, el arquitecto o responsable de la obra debería tomar todos los recaudos a fin de no dañar nuestra propiedad. Y el seguimiento de un perito que va informando al consorcio de las distintas etapas que se van cumpliendo. De aparecer algún inconveniente no previsto, el perito puede solicitar la detención de la obra, o su inspección por el organismo correspondiente.
4-¿Cómo asegurarse que lo que están construyendo cumple con las normas permitidas?
Debe contar con planos aprobados, cartel de obra donde constan todos los datos de los responsables de cada área, permiso de obra. Estos datos se pueden averiguar también en la dirección de obras y catastro del GCBA.
5-Después de terminada la obra: ¿qué hacer si surgen problemas posteriores? ¿Cómo me aseguro que los cimientos de mi casa sigan firmes? ¿Cómo puedo solicitar arreglos e indemnizaciones?
Si se realizó el relevamiento de linderos, servirá como documento para reclamar; sino a través de un informe de un perito legista que certifique los daños, con un informe pericial que un abogado luego utilizará para solicitar las reparaciones mediante carta documento o mediaciones.
6-Dónde y cómo reclamar. Qué datos se necesita tener.
Como ya mencionamos, a la dirección técnica de la obra, o al GCBA la Dirección General de obras y catastro, y en caso de tratarse de desmoronamientos o rajaduras muy importantes a Emergencias del GCBA.
7-¿Es necesario armar un plan de emergencia familiar durante los meses de obra? ¿En qué podría consistir?
No, no es necesario si se toman las precauciones arriba mencionadas, estar atentos a rajaduras y vibraciones.
10-¿Cómo controlar/asegurarse que la obra está cumpliendo correctamente con las normas: planos, habilitaciones, seguridad, instalaciones)?
Igual que en el punto 4 Estos datos se pueden averiguar también en la dirección de obras y catastro del GCBA.
11-¿Cuáles suelen ser los problemas o las faltas más comunes? ¿Cómo evitarlas?
La presencia de rajaduras, grietas, o entrada de humedades. Avisar a los responsables de la obra vecina apenas aparecen los primeros indicios, sacar fotografías y certificarlas por un perito o un escribano.
12-En caso de tener problemas: ¿cómo debo actuar?¿Dónde denunciar?¿Reclamar?
Con la documentación mencionada en el punto anterior, reclamar primero a la constructora y si no responde hacerlo a través de un peritaje.
13-¿Qué sucede si después de terminada la obra hay problemas con las edificaciones contiguas? ¿Qué hacer si la constructora ya se desligó?
La constructora está obligada a responder por la garantía durante 10 años luego de terminada la obra, lo ideal es que el reclamo se realice apenas aparecen las primeras manifestaciones de los problemas.
14-Si ya me mudé y en los primeros tiempos tengo problemas con las terminaciones o las instalaciones: ¿qué debo hacer para que se hagan cargo de los arreglos y me indemnicen?
Igual que en la anterior. Si no responde la constructora hacerlo mediante abogado con un informe pericial
Si quiero comprar un departamento o una casa ya construida, antes de cerrar el negocio y mudarme:
-¿Qué debo revisar para evitar sorpresas?
-¿Qué precauciones en cuanto a planos e infraestructura debo tomar?
-¿Cómo protegerme de problemas antiguos que se manifiesten en el futuro?
-¿Cuáles son los trucos/engaños/estafas más comunes? ¿Cómo protegerse/evitarlos?
Lo ideal sería ir acompañado de un arquitecto o perito a fin de ver el estado de las instalaciones sanitarias, eléctricas, pisos, terminaciones de paredes, pinturas, y si hay rajaduras o humedades, los pisos que no estén despegados, separados o levantados.
Solicitar los planos de final de obra o permiso de obra y planos aprobados en el caso de que recién se inicie la construcción.
No es posible saber qué vicios tendré si no están a la vista. Sí puedo reclamarlos al vendedor o propietario anterior si los descubro dentro de los 60/ 90 días, es el plazo para reclamar los vicios que estaban ocultos al momento de la compra o que fueron disimulados para la venta.
Es común hoy en día que se disfracen o disimulen, problemas de las construcciones para poder venderlos, como ya mencionamos, lo ideal es ir a la entrevista con un profesional en la materia, y si ya compramos reclamarlos por medio de un informe. Averiguar antecedentes de las empresas constructores o profesionales a cargo y hacer revisar boletos de compra venta o escrituras antes de firmar. Solicitar se nos envíen modelos por email.
Este modelo constructivo ya causó la muerte de vecinos y la de decenas de obreros, Toda esta barbarie sería imposible sin la complicidad de los organismos de control de la Ciudad.
Según comentó la UOCRA el 80% las demoliciones que se realizan son al margen de la ley. El Registro de demoledores que se creo por nuestro pedido luego del derrumbe de Pedro Goyena y Thorne Hace ya 5 años), nunca fue correctamente instrumentado por la administración macrista.
Por todo esto solicitamos la renuncia del Sub Secretario de Planeamiento Arq, Héctor Lostri, del director de la Agencia Gubernamental de Control. Javier Ibáñez, del Arq. Mario Boscoboinik. Director de la Dirección General de Fiscalización y Control de Obras y de Guillermo García Fahler Director General de la Dirección de Registro de Obras y Catastro. Por ser todos ellos incapaces para cumplir las normas vigentes, o cómplices de los constructores inescrupulosos y corruptos.
El derrumbe de ayer como la caída de parte del edificio de Bartolomé Mitre 1232 fueron nuevas demostraciones de la falta de voluntad de la administración macrista para controlar un modelo constructivo que está destruyendo a Buenos Aires. Y que desde hace años venimos denunciando. Derrumbes, Explosiones, roturas de caños. Metros y pisos de más construídos por encima de lo marcado por los Códigos de Planeamiento y Edificación.
Esa es la realidad de la construcción en el día a día de la Ciudad de Buenos Aires. Esa es la realidad que el macrismo no sabe o no quiere enfrentar. Un modelo constructivo que se basa en la búsqueda de la maximización de las utilidades con la minimización de los tiempos de obra. La mala calidad de los materiales y la poca calificación técnica de los operarios.
La UOCRA afirmó que la obra en construcción que provocó la caída de una medianera en el barrio porteño de Caballito, ya había sido denunciada por el gremio por incumplimiento de medidas de seguridad en apuntalamiento,”la obra ubicada en la calle Díaz Vélez 4920 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la que se produjo el derrumbe de una medianera, afectando a la vivienda lindera, fue denunciada por esta entidad sindical el día 23 de mayo de 2011, ante la Dirección General de Protección del Trabajo del gobierno porteño”.
En la denuncia, realizada por la UOCRA, se destacó la “falta de apuntalamientos medianeros y la ausencia de afianzamiento de las partes inestables de la construcción, entre otros incumplimientos a las normativas vigentes en materia de seguridad e higiene laboral”.
Asimismo, señalaron que había “falta de elementos de protección personal, condiciones estructurales de escaleras o falta de accesos y salidas seguros en los lugares de trabajo”
Pedidos vecinales entregados a Macri el 17 de agosto de 2010, luego de la tragedia de Urquiza (reclamamos a Macri y a los diputados su pronta instrumentación) No esperemos otro derrumbe
1) Modificación del Código de Edificación incluyendo una nueva inspección en el momento del pozo. (Esta la Ley 3.562, Macri no la reglamenta).
2) Creación de un registro de reincidencias y aplicación de sanciones a los profesionales.
3) La instrumentación de un expediente único que englobe todas las instancias de la obra, sus incidencias y denuncias. Y la publicación de toda esa información en la página de la Ciudad. (Esta la Ley 3562, Macri no la reglamenta).
10) Solicitar a los Consejos Profesionales la nacionalización de las sanciones.
El 17 de agosto de 2010 (luego de la tragedia de Urquiza) organizaciones vecinales le entregamos al Jefe de Gobierno Mauricio Macri y a los 60 diputados de la Ciudad un petitorio con diez puntos que consideramos solucionarían esta recurrente situación de los derrumbes. Pocos dias después, el 16 de setiembre un proyecto impulsado por los diputados Epszteyn y Hourest , escuchando nuestro principal reclamo, fue sancionado en la Legislatura (Ley 3.562). Esta norma incluye una inspección en el momento de la demolición y dos en el del pozo constructivo. Esta Ley no entró en vigencia y no se aplica ya que no fue reglamentada por el Ejecutivo Porteño. Por esa inacción Mauricio Macri es corresponsable de los desastres ocurridos. Y los damnificados deberán actuar legalmente contra los arquitectos, propietarios y la Ciudad de Buenos Aires, que no cumple sus propias leyes y expone vida y propiedad de los vecinos.
Exigimos el cumplimiento de las peticiones vecinales. Basta de dilaciones y complicidad con los constructores. En el último año se produjeron 14 derrumbes importantes. Una cifra récord en nuestra Ciudad. Mauricio Macri, el primer ingeniero a cargo de la Ciudad de Buenos Aires es paradójicamente el que mayor cantidad de derrumbes tuvo en su gestion. Y esto no es casualidad o mala suerte, es el fruto de una política del dejar hacer hacia el mercado de la construcción, y hoy una vez más notamos las nefastas consecuencias.
Así lo sostuvieron ayer los ministros porteños de Seguridad, Guillermo Montenegro, y Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, y el jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. “Es fundamental unificar inspectores, para que cuando vaya un inspector de trabajo, también pueda verificar la obra, y para eso hay que corregir una ley en la Legislatura”, dijo el jefe de gabinete. Cabrera precisó que la unificación de inspectores implica que “se coordinen los actos de control que realizan la Agencia Gubernamental de Control (AGC), la Subsecretaría de Trabajo y la Agencia de Protección Ambiental“.
El promedio de alertas por “posible riesgo de derrumbe” de un edificio debido a los trabajos en una obra en construcción lindera trepó en la última semana de 8 llamadas diarias a 51. “Es una situación bastante común después de un trágico suceso como el derrumbe del edificio en el barrio de San Nicolás. La población está en estado de alerta y es natural. Sin embargo, la inmensa mayoría de esas llamadas fueron falsas alarmas”, dijo a LA NACION Néstor Nicolás, subsecretario de Emergencias porteño.
Rosa Ferrari, encargada del turno tarde de de Emergencias de la ciudad concurrieron al lugar por una llamada de un vecino. “Nosotros no sentimos nada. Aparentemente, un hombre que pasaba vio cómo se producía una rajadura en la pared y llamó a Emergencias. Por precaución, se evacuó el lugar después de las 14. Había más de 100 chicos y todo se hizo en calma”, dijo la docente.
Allí se montó una plataforma tecnológica para coordinar situaciones de emergencias o de catástrofes. El número 103 posee un sistema informático que fue desarrollado para referenciar de modo geográfico al damnificado y a los móviles más cercanos al lugar. En caso de una emergencia se concurre a la zona. Se basa en un sistema de radiocomunicaciones denominado Tetra, con una central digitalizada que funciona en una frecuencia que supera las bandas ciudadanas.
“A todas las denuncias que surgieron después del derrumbe les dimos respuesta”, dijo Nicolás.
Por caso, se atendió la alerta vecinal sobre un edificio de Juramento 5042, en Villa Urquiza. El móvil de emergencia concurrió por una presunta fisura en el piso 10° cuando, en realidad, el edificio tenía sólo nueve pisos. “Funcionarios de emergencias recorrieron todas las unidades y, también, la obra lindera, pero no había nada. Y la denuncia fue desestimada. Un vecino llamó preocupado porque sintió ruidos extraños, pero no pasó nada”, contó Miguel, encargado de ese edificio.
En el CUCC también funciona una sala de crisis y un centro de operaciones con un salón para 45 operadores de atención telefónica, cuyos servicios tecnológicos fueron preparados para operar de forma continua las 24 horas, todo el año.
“Nos preocupan los ruidos y los golpes en la pared que sentimos habitualmente. Siempre estamos atentos a que no haya fisuras. De todas maneras, tomamos los recaudos y los arquitectos de la obra lindera sacaron fotografías de la casa para evitar idas y venidas ante una situación complicada. Siempre que tenemos dudas, llamamos directamente al jefe de la obra”, contó María Ester Mangiafico, que vive en un departamento en Quesada al 1500, en Núñez.
Sólo el lunes posterior al derrumbe de Bartolomé Mitre 1232, el Servicio de Emergencias recibió 84 denuncias por posibles derrumbes, lo que significó diez veces más llamados que el promedio habitual.
Entre la Guardia de Auxilio, Defensa Civil y la Dirección General de Logísta, hay 850 personas en servicio, de las cuales el 75 por ciento está operativa para salir a cubrir una emergencia en la calle. Cuentan con 100 móviles -poseen grúas, camiones y palas- y puestos de salud listos para ser montados en sitios críticos con 16 camas, equipos de oxígeno y una unidad de cuidados intensivos. La Subsecretaría de Emergencia posee un presupuesto de un millón de pesos por mes para insumos.
“Damos respuesta a todos los llamados. Ahora, por el grado de alarma que hay en la población, tal vez demoramos un poco más en llegar. Pero todo se evalúa de acuerdo a riesgo y prioridades. Ya pasamos por una situación similar: cuando se derrumbó el gimnasio de Villa Urquiza hubo una catarata de denuncias. Con el paso de los días, todo se normalizó”, dijo Nicolás.
CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA DE EMERGENCIA
Localización. El operador de turno pide al vecino toda la información necesaria para localizar, con la mayor precisión posible, dónde y cómo se produce el incidente denunciado.
Priorización y propuesta. Cada tipo de incidente es evaluado y el centro de operaciones lo califica con la prioridad debida. De esta manera, si hay varios incidentes a la vez, todos deberán llevar un orden de asistencia. El operador de turno irá formulando una serie de preguntas para complementar la información anterior, siempre en el menor tiempo posible. Procesada esa denuncia por el sistema informático, éste recomendará derivar el caso a los organismos que deban participar en su resolución.
Despacho a los servicios de emergencia. De inmediato, el operador de turno envía las solicitudes de intervención a los organismos de emergencias pertinentes, que partirán hacia el lugar del incidente.
Seguimiento y cierre del incidente. Cada incidente atendido por el servicio 103 de emergencias es sometido a un seguimiento, de modo de que mientras alguno de los servicios de respuesta continúa la atención directa, el caso siempre seguirá “abierto”. Cuando todos los efectivos movilizados a la zona del incidente dan por terminada su actuación, comunican esta situación al centro de operaciones y el incidente se “cierra”, dándose por finalizado. La información recogida en el sistema es totalmente confidencial.
Fuentes oficiales del gobierno porteño, presentes en el lugar del siniestro, Bartolomé Mitre 1232, confirmaron a LA NACION que no hubo heridos ni fallecidos como consecuencia del desplome del inmueble, ya que había sido evacuado poco antes.
Al cierre de esta edición, todas las propiedades de la manzana, delimitada por Mitre, Libertad, Rivadavia, y Talcahuano, habían sido desocupadas de manera preventiva por posibles nuevos colapsos, aunque sólo el primer cuerpo del edificio de Mitre 1232 tenía riesgo cierto de derrumbe, ya que estaba atravesado en uno de sus laterales por una enorme grieta.
Al cierre de esta edición, voceros oficiales anunciaron que, si no cedía solo, sería derrumbado para evitar potenciales riesgos.
Se temía que, en caso de desplomarse este segundo inmueble, arrastrará en su caída a otras propiedades linderas. Así lo explicó a LA NACION el subsecretario de Emergencias del gobierno porteño, Néstor Nicolás.
Como prevención, además, el suministro eléctrico había sido cortado en varias manzanas a la redonda.
Como se dijo, la temprana evacuación del edificio de Bartolomé Mitre 1232 fue posible gracias a una alerta telefónica recibida a media tarde. Los equipos de la Guardia de Auxilio arribaron al lugar poco antes de las 19, dijo Nicolás a LA NACION.
A última hora de ayer, la mayoría de los evacuados permanecía en la calle, entre el shock por el derrumbre y la incertidumbre de no saber dónde iban a pasar la noche -en el caso de los habitantes de los edificios en pie- o los próximos días, en el caso de los propietarios del inmueble desaparecido.
Los jóvenes Fabio Romano y Eduardo Saco vivían en el cuerpo siniestrado. Según relataron a LA NACION, cuando llegó de trabajar Fabio advirtió que, desde el predio de la obra, bomberos allí presentes les hacían señas por la ventana. “Primero, no entendíamos; después, nos dimos cuenta de que nos llamaban para que saliéramos. Al bajar por la escalera, vimos que todas las paredes estaban agrietadas. Terminamos de salir y se desplomó; cayeron los departamentos B y C, los A están en el primer cuerpo”, describieron.
Sergio Fernández, que trabaja en oficinas del entrepiso, sostuvo que, a las 16, advirtieron que las paredes se rajaban y que, poco después de las 19, se anunció la evacuación. “Ahora estamos desesperamos. Hasta ayer teníamos una empresa de marketing montada y hoy nos quedamos sin nada. No pudimos sacar las cosas”, indicó un compañero de Fernández.
Por su parte, Hugo Genesio, que vive en Libertad 70, en un departamento que da al predio en obra, detalló: “En la obra había un hueco impresionante, empezó a abrirse hace 15 días y, hace una semana, no paran de salir camiones con tierra y más tierra. Apenas bajé, sentí el estruendo del derrumbre del edificio”, relató a LA NACION.
ANTECEDENTES
9/8/10 - Mendoza 5030
Derrumbe de un gimnasio. En el barrio de Villa Urquiza, tres personas murieron cuando el edificio se desplomó por las excavaciones de una obra en construcción en un terreno aledaño.
4/1/11 - Lacarra y Riestra
Murió un obrero de 32 años, que estaba en el interior de una zanja que se desmoronó por las vibraciones de un tractor en una obra.
12/2/11 - Báez al 500
Una grúa, de 35 metros de alto y 60 toneladas, cayó sobre tres edificios en Las Cañitas. Destrozó departamentos y provocó daños a vecinos de varias propiedades.
14/4/11 - Lafinur 3090
Tres personas resultaron heridas al caer una pared de una obra en construcción.
Con motivo del derrumbe de un edificio de 10 pisos ubicado en la calle Bartolomé Mitre 1232, en pleno centro porteño, cientos de personas que habitaban en un radio de 4 cuadras fueron evacuadas de sus departamentos como medida preventiva, por la posibilidad de que el impacto tuviera consecuencias en construcciones adyacentes.
La mayoría, frente a la imposibilidad de retornar a sus hogares, decidió alojarse por sus propios medios. Algunos eligieron hoteles, otros casas de familiares, o amigos. Sin embargo, por la madrugada se encontraban en la zona más de cien personas que aseguraban no tener un lugar donde quedarse esa noche.
“No puedo pagar una habitación de hotel, y no tengo familia acá”, relató a LA NACION Rolando Pizarro, de 64 años, que aguardaba en la esquina de J. D. Perón y Talcahuano, a unas cuadras del edificio derrumbado. Según aseguró, vive en Bartolomé Mitre 1213 y luego de la evacuación “vinieron del gobierno de la Ciudad y nos censaron, pero no nos dijeron nada”. “Preguntamos pero no nos dieron respuestas y no nos dejan entrar a nuestra casa ni nos dieron nada, no tengo plata ni comida”, se quejaba. Cristian Zayas vive en el mismo edificio y tiene 23 años: “Después de que nos evacuaran quedé en la calle y ahora estoy esperando una respuesta del gobierno porque no tengo a dónde ir”, relató.
Por la madrugada, un grupo de trabajadores del ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad preguntaba a los vecinos evacuados si no podían “alojarse por sus propios medios”. Las respuestas eran siempre las mismas. Raúl Sotelo y Sara Suárez, de 33 años, inquilinos en el edificio de Bartolomé Mitre 1237, les aseguraban que no tenían un lugar para quedarse. Sandra Villalba y José Luis Abreu, les explicaron que estaban en la misma situación, y que sólo habían podido alojar a su hija de 9 años con unos amigos. “No tenemos a donde ir”, se quejaban. “Nadie nos dice nada, no nos tomaron los datos hasta ahora”, contaron a este medio alrededor de la 1.
Luego, relataron a LA NACION que, al igual que el resto de las personas que estaban en su edificio, ubicado en la misma cuadra del inmueble derrumbado, no fueron advertidos sobre el peligro, y debieron evacuarse por sus propios medios, luego de detectar el movimiento de gente en los alrededores. “Evacuaron a todos menos a nosotros. Cuando se lo contamos a un bombero se sorprendió, no lo podía creer y nosotros tampoco”, contó. “Estamos cansados y no sabemos a dónde ir”, concluyó.
Cuatro horas después del derrumbe, alrededor de cien vecinos evacuados se encontraban dispersos en las inmediaciones del lugar del siniestro. En la esquina de la Avenida de Mayo y Santiago del Estero, cerca de diez trabajadores del gobierno de la Ciudad se ocupaban de tomar los datos de las personas que aún no habían sido censadas. Finalmente, entrada la madrugada, dos camionetas se llevaron a varios de ellos al Centro Comunitario de la Boca, para que permanecieran allí durante la noche, pero agruparlos llevó varias horas.
“Tenemos sus teléfonos, pero algunos no responden”, dijo una trabajadora del ministerio de Desarrollo, que quiso preservar su identidad. “Son más o menos 130 las personas que siguen esperando en la zona”, agregó, mientras respondía las inquietudes de varios evacuados inquietos.
La joven Tomasina Martine, de 22 años, vivía en uno de los edificios que desalojaron y por la noche debía partir con su hijo de 1 año a República Dominicana, donde vive su familia. Tras el derrumbe, la policía no la dejó ingresar a buscar sus valijas y pasajes, y perdió su vuelo. “Tengo todo adentro y no me dan nada”, repetía a este medio. Según aseguró, no había recibido una solución de la policía ni del gobierno, ni tenía a dónde ir con su bebé.
Ana Ramos, una española de 31 años, Miguel Carrillo, de 30 y proveniente de México, y Jocelyn De Jong, oriunda de Holanda, se encontraban apostados en la vereda junto a por lo menos una decena de jóvenes que estaban hospedadas en el hostel bed and breakfast Rock’n Hostel, ubicado en Libertad 18. Con sus valijas y pertenencias dentro de las habitaciones del hostel, aseguraban no tener a dónde ir, y aguardaban en la calle. Finalmente, un grupo de trabajadores sociales de la Ciudad, les informó que iban a ser trasladados al Centro Comunitario para que pasaran la noche. Se subieron a una camioneta del gobierno porteño, pero no partieron, porque minutos más tarde se les anunció que el edificio había sido habilitado y podían volver al hostel.
Es una obra ilegal, pero para el Ministerio de Desarrollo Urbano cumple con los requisitos legales y hasta han presentado un Certificado de Aptitud Ambiental. Somos los vecinos de Caballito los que ya no podemos ir a la placita, hay escasez de agua, cortes de luz, el gas tiene menos calorías, el sol ya no ilumina nuestras casas. Funcionarios y profesionales de la construcción, a los vecinos que pagamos nuestros impuestos y servicios nos dejan un certificado de “aptitud ambiental”, que no sabemos qué vamos hacer con eso. ¿O sí?