Así lo indican las cifras de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) porteña: de los 230.000 inmuebles que deberían presentar informes sobre el estado de fachadas y balcones, entre otros elementos constructivos, 170.000 no lo hicieron.
Pero en el mismo organismo indican que eso no necesariamente significa un riesgo. “Calculamos que hay entre 70.000 y 72.000 edificios que podrían ocasionalmente tener algún riesgo por su altura y su antigüedad. De ese universo están todos los informes”, aseguró de Mario Boscoboinik, director de Fiscalización y Control de Obras.
El defensor adjunto del pueblo, Atilio Alimena, que pidió hace un año un informe respecto del avance del programa que exige la ley, agregó: “Es delicado el tema y también cómo se encara. Debería haber una catalogación de edificios y disponer que la Guardia de Auxilio actúe cuando se está ante un riesgo. Es muy fácil de hacer. Pero es necesario ponerlo en acción. Tenemos que avanzar en ese otro paso”.
MAPA DE RIESGO
Alimena se refiere a disponer un sistema digitalizado en el que se carguen las presentaciones, para poder tener un mapa de riesgo de la ciudad. La ley que obliga a los consorcios data de 1999 y no incluye ese requisito; sin embargo, sí establece que debe realizarse un censo de las construcciones por antigüedad, concepto que determina el lapso de presentación de los relevamientos, que deben ser certificados por un profesional.
Según los registros de la AGC, hay alrededor 90.000 edificaciones de más de 70 años; unas 72.000 de entre 50 y 70; 29.000, de entre 35 y 50; 22.000, de entre 21 y 34 años; 16.000, de entre 10 y 20 años.
Según la AGC, se intimó a unas 50.000 edificaciones y se han realizado multas por incumplimiento que recaen en la Unidad de Faltas Especiales. Sin embargo, los voceros no pudieron precisar cuál es el monto de la multa y si realmente se hace efectiva.
El auditor porteño por el kirchnerismo Eduardo Epszteyn sostuvo: “Están absolutamente en mora con todo lo que tiene que ver con el control de los edificios. La ciudad está absolutamente indefensa en términos de control. Hace falta una profunda reformulación en la organización del estado porteño. Y sería bueno que hubiera un trabajo consensuado para resolver este problema”.
“Las distintas áreas del gobierno de la ciudad en materia de control funcionan de una forma totalmente desarticulada. Yo no sé si el voladizo se cayó por la marquesina, pero nadie confirmó que estaba allí y era ilegal”, agregó Epszteyn.
Éstas funcionan como prueba para aplicar multas y ordenar la urgente normalización de la situación”. “Por estadística, las infracciones más denunciadas son: falta de pantallas protectoras, falta de cartel de permiso u aviso de obra, vereda intransitable, escombro de vereda, retiro de grúas y rajaduras de medianeras, dado que pueden ser reconocidas por cualquier persona a simple vista.
Los inspectores del mencionado departamento evaluarán el caso y una vez comprobada fehacientemente la comisión de la infracción se procederá a aplicar los mecanismos de sanciones establecidos en la presente ordenanza”. En ese sentido, se encomienda al Ejecutivo Municipal a “la creación de un hipervínculo dentro de la página oficial del Municipio – Dirección de Obras Privadas-Departamento de Fiscalización de Obras, donde las y los ciudadanos podrán cargar la “fotodenuncia’”. Además, queda determinado que “junto con la fotografía, las y los denunciantes deberán incluir como datos obligatorios: Nombre y apellido, DNI, Teléfono y domicilio particular, dirección de la construcción denunciada, fecha y hora en la que se tomó la fotografía, y descripción de la falta. Podrán denunciarse mediante este sistema las siguientes infracciones: falta de pantallas protectoras, falta de cartel de permiso u aviso de obra, vereda intransitable, escombro en vereda, necesidad de retiro de grúas y rajaduras de medianeras”.
Por último, Palacios manifestó que “las infracciones a las disposiciones de la presente ordenanza serán sancionadas con: Apercibimiento; Multa en moneda de curso legal, de entre $ 3 mil y 20 mil pesos La reiteración de las faltas elevará la multa al valor correspondiente al monto de su actualización monetaria y, por último, al capital actualizado de acuerdo al avance de la edificación”.
Estos cortes pueden ser de origen primario, como cuando se producen por la acción directa de cargas, o se pueden deber a causas secundarias como resultado de otras deformaciones previas.
Los daños por contracción térmica se hacen presentes tanto en estructuras de hormigón como en mampostería y son causadas por cambios de volumen cuando varía la temperatura, induciendo a movimientos de contracción o de dilatación.
Generalmente en pilares y muros, las discontinuidades se manifiestan verticalmente. El recurso más habitual para prevenirlas es disponer juntas de dilatación que limiten las deformaciones.
Las fisuras ramificadas o en mapa son similares en su aspecto, con la salvedad de que son provocadas por una diferencia de gradiente de humedad.
Mientras que las lesiones por asentamientos diferenciales también son muy usuales y son causadas por el descenso o elevación diferenciado de un punto de la cimentación con respecto al resto. La causa del problema tiene que ver con la resistencia a la compresión de los suelos y a su nivel de agua. Dependiendo de la humedad, la estructura se empuja hacia abajo o hacia arriba provocando grietas verticales. “Si el empuje vertical se produce en un extremo, seguramente aparezcan esfuerzos de tracción horizontales en la parte alta que se traducen en grietas verticales en forma de V”, afirma el arquitecto Pablo Azqueta.
Si se apoya una pared muy larga sobre un terreno con poca resistencia, es posible que no se forme un arco de descarga por estar muy alejados los puntos de arranque. La consecuencia será la aparición de una grieta horizontal en el sector inferior del muro.
La rotura por aplastamiento es otra de las principales afeccciones que se produce por un exceso de carga, dando origen a fisuras finas y verticales acompañadas de ramificaciones laterales. Ese aplastamiento puede producir un pandeo, si se trata de muros altos y esbeltos, mostrando grietas horizontales, con la particularidad de que serán abiertas en una de las caras y cerradas en la otra.
En los últimos tiempos se han agudizado las deformaciones por exceso de flecha, puesto que la construcción moderna tiende hacia el diseño de estructuras muy flexibles y deformables. Las flechas pueden producir aplastamientos en la parte superior de una pared, grietas en la inferior y pandeo en el centro, en forma simultánea o independiente.
“Las discontinuidades superficiales del hormigón indican que las tensiones actuantes sobre la estructura superaron las admisibles de cálculo”, explica Murature. Según el especialista, por más superficiales que sean las fisuras del hormigón deben ser reparadas porque pueden facilitar la agresión de agentes corrosivos externos. En el caso del hormigón, las grietas y fisuras pueden ser el inicio de una cadena de males mayores. En las estructuras expuestas a la intemperie con recubrimientos insuficientes, suele aparecer corrosión en las armaduras, provocando una paulatina rotura de la superficie de la estructura.
Para proceder a su reparación, se debe lavar con agua a presión toda la superficie. Luego hay que golpearla con una herramienta roma de madera (particularmente en las adyacencias a las fisuras y grietas) y extraer los trozos que se desprendan. Así quedará a la vista la armadura, a la que se le debe quitar el óxido con una máquina rotativa y un cepillo de acero. Si la corrosión fuera profunda, hay que hacerlo con arenado a presión.
Para proteger las armaduras, lo indicado es emplear recubrimientos anticorrosivos (del tipo mastics de epoxiamina). Si el problema es de superficie, se deben aplicar mezclas cementicias y resinas epoxi modificadas, que trabajan también como fijador del hormigón adyacente y luego como puente de adherencia de la mezcla de reposición.
Una vez endurecida la capa anterior, se debe reconstruir la superficie de hormigón con morteros predosificados con resinas acrílicas monocomponentes (solo se mezclan con agua), controlando la granulometría de la mezcla a fin de obtener en la reparación una textura equivalente.
El sellado incluye la colocación de un fondo de junta, el primer sellador y el sellador propiamente dicho, un monocomponente de poliuretano.
Para evitar las diferencias de textura entre el sellador y el hormigón, se puede espolvorear cuarzo molido sobre su superficie.
El último paso de la reparación es la aplicación de pintura: un latex con resinas acrílicas. El hormigón visto requiere de alguna protección luego de años de exposición a la intemperie. La aplicación debe constar de una primera mano diluida al 40 % en agua, y otras tres manos de pintura pura (o con dilución máxima de un 10 %. De esa forma, se logrará un espesor final de película seca de 0,2 milímetros.
Habían pasado pocos minutos de las 11 cuando un estruendo sorprendió a Rosa y a su hijo Daniel, director de la institución; el rápido reflejo de una joven logró que salieran en segundos: “mi nieta me arrastró con fuerza hacia afuera de la oficina, si nos quedábamos un momento más, esa pared se nos venía encima y nos mataba”, contó la mujer.
Según figura en un cartel ubicado en el frente del terreno donde se levanta la obra que arrancó a fin del año pasado, el proyecto y dirección ejecutiva está a cargo del arquitecto Gustavo Roger Golik, y de acuerdo a lo que informó la Comuna, en el momento que ocurrieron los hechos se estaba inyectando hormigón armado en las bases.
Según las estadísticas del servicio de mediación comunitaria del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño, año a año crecen los pedidos de interveción. En 2007 se atendieron a 2834 reclamos; en 2008, la cifra llegó a 7188; en 2009, subió a 9548 y en la actualidad se atienden un promedio anual cercano a los 10 mil casos. En lo que va del año 2012 ya se realizaron más de 3400 mediaciones.
El servicio de mediación es gratuito, no requiere de patrocinio letrado (un abogado) y, en la mayoría de los casos de problemas entre vecinos soluciona el conflicto de forma más rápida y económica que la justicia tradicional, ya que para solicitar este tipo de servicio sólo se debe realizar el pedido en cualquier CGPC entre las 9 y las 16 horas.
Los barrios con mayor número de reclamos por conflictos vecinales son, de acuerdo a los datos del servicio de mediación comunitaria, los ubicados en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, y Caballito (Comuna 6), Almagro y Boedo (Comuna 5) son los que concentraron el 26 por ciento del total de los reclamos. Las Comunas 10 y 11 secundan a estos barrios con el 16% de las mediaciones por problemas entre vecinos de Floresta, Vélez Sarsfield, Villa Luro, Villa Real, Monte Castro, Versalles, Villa Devoto, Villa del Parque, Villa Santa Rita, y Villa General Mitre.
La justicia vecinal es una asignatura pendiente. Hasta tanto se concrete, la resolución alternativa de conflictos como la mediación es una opción frente a los frecuentes problemas entre vecinos.