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Blog de Arquitectura Legal

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Categoria Propietarios

Rosario: Los generadores podrían ser obligatorios en edificios

A horas de que el gobernador Antonio Bonfatti sugiriera la instalación de grupos electrógenos en los nuevos edificios de Rosario para paliar los cortes de luz, el Concejo Municipal se hizo eco de la iniciativa. El proyecto llegó de la mano del edil del Partido Demócrata Progresista Aldo Pedro Poy, quien solicitó que esos aparatos “se incorporen con carácter obligatorio” en las nuevas torres que se están construyendo en la ciudad.

Poy también aclaró que los desarrolladores de los edificios deberán estar obligados a comprar, instalar y poner en funcionamiento el sistema, y excluyó de la iniciativa “a los barrios de la ciudad que carecen del servicio de gas natural corriente”.

“Este proyecto fue pensado para contribuir al bienestar de los rosarinos; buscamos evitar el proceso traumático que padecen los ciudadanos en los momentos de cortes del suministro eléctrico”, argumentó el edil.

La instalación de los grupos electrógenos tendría como finalidad cubrir las necesidades esenciales de los edificios con carácter temporal y ocasional: iluminación de espacios comunes, ascensores, portones de cocheras y bombas de agua.

En sus argumentos a la hora de plasmar la iniciativa, tuvo en cuenta que la Empresa Provincial de la energía (EPE) explicó que el trabajo de cambio de los cables en la red domiciliaria demandará al menos cinco años, por lo que remarcó que en ese contexto “hay que buscar modelos alternativos para el abastecimiento energético en caso de cortes”.

En tal sentido, consideró que “los reiterados cortes que se están produciendo en diferentes sectores de la ciudad y la frecuencia de los mismos perjudican seriamente el desempeño cotidiano de los ciudadanos en sus residencias, especialmente de aquellos que tienen dificultades de movilidad o viven en pisos elevados”.

Dale gas.Poy consultó a distintos técnicos, quienes le indicaron que en materia de suministro energético el gas corriente de red constituye para los grupos electrógenos la fuente de energía más segura, económica y menos contaminante del medio ambiente.

El edil citó además el ejemplo de Córdoba, donde —según señaló— “ya se avanzó en la modificación del Código de Edificación con el objetivo de hacer obligatoria la instalación de sistemas que permitan suministrar energía eléctrica necesaria para las funciones básicas”.

La idea del edil demócrata progresista es que los generadores eléctricos sirvan para que sigan funcionando sistemas esenciales como la iluminación de los espacios comunes, ascensores, portones de cocheras y bombas de agua. “Esto permitirá al ciudadano afrontar el corte de energía en forma menos traumática”, señaló.

Corte programado

La Empresa Provincial de la Energía (EPE) detalló que mañana, de 8 a 10, se interrumpirá el suministro eléctrico en un sector del centro de la ciudad para realizar tareas de mantenimiento. El corte de luz afectará la zona delimitada por las siguientes calles: avenida Belgrano, Pasco, Presidente Roca y Santa Fe.

Fuente:  www.lacapital.com.ar
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La construcción de casas, en extinción

Urbanismo / Representan menos del 2% de los permisos.

Florencia Forcinito y su esposo vivieron desde chicos en edificios. Por eso, cuando llegó el momento de mudarse juntos, no lo dudaron: construyeron su propia casa en una esquina de Núñez. “Queríamos un lugar a medida y con más metros cuadrados. Compramos un viejo almacén de 1928. Ayudó que mi marido es arquitecto, así que la diseñamos a nuestro gusto. Estuvimos dos años en obra y desde entonces la disfrutamos”, contó la mujer, de 42 años.

La elección de esta pareja no resulta muy común en la Capital. Estadísticas de la Dirección General de Planeamiento Urbano local confirman que, en la ciudad, las casas nuevas son una especie en retirada: en los últimos diez años, sólo el 1,8% de los permisos para la construcción de unidades residenciales se destinó a casas a estrenar, mientras que durante la década anterior la proporción alcanzaba el 6,5%. Paralelamente, avanzaron los edificios: en los últimos cinco años, se erigieron apenas un promedio de 6 casas por cada 1000 departamentos.

Otros datos oficiales dan fe de cómo cambió con el transcurso de los años -y sigue cambiando- el perfil urbano de Buenos Aires, que fue creciendo en altura. De las 106.731 casas (conceptualmente entendidas como una única vivienda en un lote) existentes en los barrios porteños, más del 40% fue construida antes de 1940 y un 25%, en la década del 40.

Durante las décadas siguientes, la confección de casas a estrenar se estabilizó en un promedio de 6100 por período, número que decreció drásticamente en los últimos 10 años. Desde 2001 hasta hoy, según la información oficial, fueron construidas 1025, a un ritmo de 100 por año. En 2011 la cantidad de permisos resultó inferior a esa media: 85.

Como surge de los datos, el universo de viviendas unifamiliares ostenta una gran antigüedad. Esta situación, junto con la escasez de terrenos para disponer metros cuadrados nuevos y la voracidad del mercado inmobiliario, provocó que muchas de las propiedades más viejas hayan sido demolidas. Según datos de la Cámara de Demoledores y Excavadores de la República Argentina, en la Capital se tiró abajo una casa cada dos días durante el año pasado. El pico fue en 2008, cuando se demolió una por día.

El avance de los edificios en detrimento de las casas fue consolidando el aumento de la densidad poblacional porteña, algo que ocurre en las grandes ciudades. “Por lo general, las áreas de mayor densidad coinciden con el sector central y su entorno, ya que la gente llega captada por la actividad comercial, económica y de servicios”, explicó el director general de Planeamiento Urbano, Fernando Alvarez de Celis.

En esta dinámica de apropiación del suelo también interviene, recordó, el mercado, ya que es mucho más rentable construir -y vender- un edificio que una casa en un lote.

La densificación de la zona central tiene su correlato en que las casas que todavía sobreviven, así como las nuevas que se construyen, lo hagan en barrios alejados del corazón financiero de la Capital. Todavía, destacó Alvarez de Celis, el 30% de las parcelas de la ciudad están ocupadas por viviendas unifamiliares.

Quien busca una casa, aseguran los expertos, busca también cierta calidad de vida habitualmente asociada a barrios más tranquilos y residenciales.

“Los departamentos son más fáciles de mantener: los gastos son compartidos y hay un encargado que resuelve los problemas. Por eso se eligen más. La casa demanda más mantenimiento y atención. Se piden menos. Y, dentro de quienes buscan casas, el público que pide casas a estrenar es minoritario. El 90% recicla”, detalló Mariano Oppel, operador inmobiliario de gran trayectoria en Belgrano, Núñez, Saavedra y Coghlan.

Según el arquitecto Darío Gabriel López, socio de la desarrolladora Arquitectonika, que construye casas y PH, muchos porteños que eligen vivir en casa se volcaron al conurbano porque los terrenos son más baratos y hay zonas de baja densidad. Dentro de la Capital, “sólo quedan nichos protegidos por el Código de Planeamiento, en los que se prohibió la construcción en altura, dentro de ciertos barrios“. Mencionó algunos sectores de Belgrano, las Lomas de Núñez y Palermo Chico, entre los premium, y Núñez, Saavedra y Villa del Parque, para la clase media.

Como Florencia Forcinito, “los clientes que encomiendan una casa nueva quieren una vivienda a su medida. Comienza el proceso de interpretar sus gustos, buscar terrenos y luego diseñar la casa. Son generalmente parejas de 30 y pico, con chicos pequeños”, concluyó.

Por Angeles Castro
Fuente: La Nacion
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DEFICIT DE INFRAESTRUCTURA: Por el boom inmobiliario usan generadores para evitar el colapso eléctrico

Si bien son una solución provisoria, en muchas zonas funcionan desde hace meses por la suba del consumo. Palermo y Caballito son de los barrios más afectados.

El camión apareció en la esquina de Querandíes y Río de Janeiro una mañana de noviembre, cuando los primeros cortes de luz anticipaban un verano complicado. El remolque traía un enorme generador eléctrico con un cartel que decía: “Ministerio de Planificación”. Con él, llegaba la esperanza de que se acabarían los apagones que se estaban haciendo una costumbre cada año.
Para muchos fue un alivio, pero para otros significó la corroboración de un temor latente: el boom de la construcción y el aumento de la demanda finalmente estaban saturando la red eléctrica. No es un caso aislado: el Gobierno nacional distribuyó –a través de Enarsa– al menos 24 generadores móviles por todo el territorio porteño para ayudar a Edenor y Edesur a abastecer la creciente demanda energética.

Ambas compañías coinciden en que se trata de soluciones temporales para situaciones de emergencia: cuando se detecta un pico de consumo que supera las posibilidades de la red, solicitan a Enarsa la instalación de un equipo portátil que se conecta en menos de 12 horas en la cámara de media tensión.
Pero no siempre sucede así. PERFIL pudo comprobar que existen varios casos –las empresas no dan precisiones– fueron montados hace varios meses y todavía están en el mismo lugar, incluso con garitas de seguridad para protegerlos.
“No se trata de un problema de generación de energía, sino de distribución. La demanda creció mucho en poco tiempo; entonces, en épocas de mayor consumo, el cableado (de la red) puede calentarse”, explicaron desde Enarsa. En otras palabras: los generadores se instalan cerca de los edificios para “puentear” el cableado del sistema.

Muy parecidos a un container, las Unidades de Generación Eléctrica, funcionan a gasoil o biodiésel y pueden abastecer hasta a 4 mil clientes –con una potencia máxima de 20 MW–. Son parte de un plan diseñado por la empresa junto con el Ministerio de Planificación, que consta de 260 generadores en todo el país.
Solamente en Palermo, el barrio con más edificios en construcción de la Ciudad, fueron instalados cuatro, dos de ellos hace más de tres meses.

En ese barrio se edificaron 2.044.250 m2 entre 2001 y 2009, más del 14% del total de la Ciudad, según el Gobierno porteño. “Casas donde antes vivía una familia de cinco o seis personas fueron reemplazadas por edificios donde viven cientos”, observa Carolina Jürgens, de la asociación Palermo Despierta.
“El sistema no se utiliza solamente en lugares de gran crecimiento edilicio, sino también en zonas donde se detectó un incremento importante de la demanda eléctica por la adquisición de acondicionadores de aire y otros electrodomésticos”, explican desde Edesur.

Los informes de la Secretaría de Energía revelan que de 2003 a 2009 aumentó casi el 25% la cantidad de MW/hora facturados a usuarios porteños, aunque desde Edesur consideran que la suba en la demanda ya llegó al 40%. Pero el problema es que la inversión en infraestructura de las distribuidoras no creció al mismo ritmo. “El retraso tarifario provocó una insuficiencia financiera que se tradujo en una disminución en la renovación de equipos, entonces Enarsa suple ese déficit”, opina Jorge Lapeña, ex secretario de Energía de la Nación.

Fuentes del mercado energético coinciden en que producir electricidad con estos equipos cuesta el triple que con la infraestructura existente. Cada megawatt/hora cuesta entre $ 900 y $ 1.000, mientras que el promedio en el mercado eléctrico mayorista se calcula en $ 350. Además, estos equipos portátiles se encienden en los momentos de mayor consumo, a partir de las 17, por lo que necesitan abastecerse de gasoil casi a diario.
Pero la solución no sólo es temporaria, sino también parcial: “El generador benefició a nuestra manzana, pero en la vereda de enfrente la luz se sigue cortando”, confirma Jorge Cifre, un comerciante de Caballito que trabaja a la vuelta de un generador.

Por Gustavo Ajzenman
Fuente: www.perfil.com.ar
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CALETA OLIVIA: Por el incendio del depósito se fisuró la pared de un hotel

El Hotel Granada, ubicado en forma lindante al depósito del comercio que ayer fue destruido por un voraz incendio, sufrió las consecuencias del siniestro, ya que la pared que hace de medianera presentaba varias fisuras.

El inmueble, que se halla ubicado en la calle Alsina y dada del año 1993 y que tiene 23 habitaciones, tuvo que ser evacuado, al igual que el resto de las viviendas lindantes, debido a la gran cantidad de humo que ingresaba al interior.

Su propietaria, María Luisa Rodríguez dijo a Diario Patagónico que por fortuna la mayoría de los huéspedes se había retirado horas antes de producirse el siniestro, ya que son trabajadores de distintas empresas y sólo quedaba ella y algunos empleados.

Rodríguez invitó a recorrer el hotel mostrando paredes y ventanas impregnadas de cenizas, pero hizo especial hincapié en señalar las fisuras que causó el intenso calor en la medianera que da con el fondo del depósito de “Importodo”.

La mujer reconoció también la actitud del dueño de ese comercio, Jorge Sjostron, quien ayer se acercó en varias oportunidades a dialogar con ella y su hijo, a fin de conocer el estado en que se encontraban quienes se hospedaban allí y si el edificio había acusado fallas estructurales.

Por otro lado, cabe mencionar que incluso ayer por la mañana, de lo que quedó del depósito de juegos, muebles, colchones y pirotecnia, aún surgían pequeñas columnas de humo fácilmente perceptibles al olfato. Asimismo en la parte frontal, sobre la calle Yrigoyen, se podían observar los restos de materiales calcinados que paulatinamente iban siendo retirados.

Fuente: www.elpatagonico.net
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Santiago del Estero: Una anciana muere al derrumbarse el techo de su casa en el Bº San Martín

Bomberos y efectivos policiales se encuentran trabajando en este momento en una vivienda de calle Castelli 1920 donde un derrumbe aplastó y mató a una mujer de 81 años.

Un hecho trágico tuvo lugar en una vivienda ubicada en Castelli 1920 del barrio San Martín, donde una mujer de 81 años murió aplastada por el techo, luego que este cediera y se derrumbara.

La víctima fue identificada como Catalina Villalba, quien se encontraba en el comedor de la casa y quedó atrapada bajo los escombros. Personal de bomberos y de la policía intentó rescatarla pero la anciana ya se encontraba fallecida.

Aparentemente, la fuerte lluvia que cayó durante toda la madrugada habría terminado de deteriorar el inmueble, que se desplomó cerca de las 16.30 de este miércoles. Los informes preliminares indican que una gran cantidad de agua se habría acumulado en el techo.

Vecinos y familiares llegaron al lugar y se vivieron momentos de angustia ante la inesperada noticia.

Además de numerarios de Bomberos Voluntarios y de la Policía de la Provincia, trabajaron en el lugar efectivos de la Seccional Octava.

Fuente: www.diariopanorama.com
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Santa Fe: La construcción de dos edificios generó polémica con los vecinos

Aseguran que desde que la empresa VG Construcciones inició las edificaciones, sus viviendas comenzaron a sufrir inconvenientes: grietas, filtraciones y roturas. La constructora dice que “eran preexistentes”.

La construcción de un edificio de 18 pisos y el inicio de otro similar en barrio Sur, sobre calle San Jerónimo al 1200 y al 1100, originó un conflicto entre la empresa a cargo de la obra -VG Construcciones- y los vecinos. Según argumentan quienes habitan las viviendas linderas, desde que las torres se pusieron en marcha, las paredes y pisos de sus casas empezaron a registrar serios inconvenientes. Por su parte, la empresa sostiene que “los daños son preexistentes y, en uno de ellos, los vecinos no permitieron la constatación del estado de las casas”. Además, asegura que, en el caso del que ya está terminado, “tiene pilotes fundacionales a 18 metros de profundidad y es independiente de los muros medianeros”

María Laura Crespi vive en San Jerónimo 1213, entre Entre Ríos y Uruguay, y comparte la medianera norte con la edificación terminada, el Celestino IX. Su casa, construida hace cinco años sobre la de sus suegros, muestra un pésimo estado. Crespi no duda en responsabilizar a VG Construcciones por los daños en la vivienda, con quien está en juicio y constan en un expediente en Edificaciones Privadas de la Municipalidad.

“Los problemas empezaron ni bien derribaron la casa que estaba antes y entraron a trabajar. La casa de mi suegro está destruida”, describió la mujer. La impresión que queda al recorrer su vivienda húmeda y agrietada es que en el mediano plazo la planta alta puede correr la misma suerte.

Las paredes del departamento de Crespi están completamente cubiertas de una capa de humedad que las tiñó de gris, marrón y negro, hay ventanas que no cierran y rajaduras de diferentes tamaños cruzan todas las habitaciones en variadas direcciones.

“La empresa está al tanto del estado de mi casa y me dijeron que la iban a arreglar. Hasta ahora sólo le pusieron enduido a una pared”, lamentó la mujer y continuó enumerando daños: “Rompieron la tapa del tanque de agua, el asador, tengo filtraciones, cada vez que llueve me inundo porque el edificio desagua en mi terraza o brota agua por las paredes. Y cayó una ventana del sexto piso del edificio en mi terraza”.

Ante los reclamos de Crespi, VG Construcciones le respondió y luego fueron a la Justicia porque todas las viviendas tienen filtraciones previas al inicio de las obras.

En riesgo

El panorama se repite en dos cuadras del casco histórico de la ciudad. “Mi casa se está hundiendo”, lamentó Martín Dragotta un vecino del terreno que están acondicionando para levantar el Celestino XII, en San Jerónimo al 1137. Afirmado sobre la pared que compartirá con la construcción señaló un importante pozo que quedó bajo la medianera producto de las sucesivas excavaciones que realizó la empresa. “Tengo miedo de que si se debilita la medianera se caiga el muro del norte de la planta alta”, sospechó Dragotta pensando en el riesgo que eso significaría para su familia.

La obra comenzó hace cuatro meses y desde entonces la propiedad de los Dragotta muestra una grieta que la atraviesa, se levantaron baldosas de los pisos y hay aberturas que dejaron de cerrar porque están desencajadas.

La casa de María Gabriela Vicario está en San Jerónimo 1183, comparte la pared sur con el edificio en construcción y los inconvenientes son los mismos. Además del deterioro, tiene en común con sus vecinos la respuesta que le dio la empresa sobre las causas: filtraciones preexistentes al inicio de los trabajos. Aunque la vivienda fue refaccionada hace 5 años, los azulejos del baño están despegados y hay rajaduras. Vicario también constató los daños en Edificaciones Privadas en noviembre, aunque no todos porque “cada vez que recorro la casa encuentro problemas nuevos”, dijo preocupada.

La explicación de la constructora

El abogado de VG Construcciones, Ricardo Rivera, fue el encargado de dar a conocer la explicación de la empresa sobre las denuncias de los vecinos.

Al respecto señaló que la situación de ambos edificios está judicializada. Detalló que “en el caso de la construcción ubicada a la altura del 1.100 (Celestino XII), a las medidas en la justicia las solicitamos nosotros porque los vecinos no permitieron constatar el estado de los inmuebles antes de iniciar las obras. Después de empezar la excavación encontramos filtraciones, humedades y huecos en la tierra por el refulado del sector. Las cañerías de esas casas son vítreas o de barro cocido y están destruidas”. Dijo que como “los daños son preexistentes los vecinos no permitieron la constatación del estado de las casas”.

En el caso de la torre que está terminada y habitada -el Celestino IX- “hay dos o tres peritajes que demuestran que el edificio no tiene fisuras, por lo que es imposible que arrastre a las casas linderas. Además, tiene pilotes fundacionales a 18 metros de profundidad, es independiente de los muros medianeros y la resolución es perfecta”.

Sobre los inmuebles vecinos afirmó que “las falencias también son preexistentes a la obra y consisten en malas distribuciones de las cargas, malos cimientos carentes de aislantes y cañerías destruidas y obsoletas”.

Finalmente, el representante legal de “Verdicchio Ghietto Construcciones” afirmó que un inspector de Edificaciones Privadas de la Municipalidad constató las filtraciones de algunos de los inmuebles linderos y “son presumiblemente causadas por una cañería rota, lo que provocó el hundimiento”.

Fuente:  www.notife.com
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Vecinos Afectados por Obras

La Asociación de Vecinos Afectados por Obras nació en 2006 a raíz de la explosión del “boom” de la construcción, en Rosario. En sus comienzos, más de 60 personas se organizaron para ver de qué manera defender sus propiedades afectadas por construcciones linderas. Ante la falta de respuestas del Estado municipal, la ausencia de controles correspondientes y el desmedido negocio inmobiliario, siguieron movilizados. Así lograron que se sancione una ordenanza referida a la constatación del estado de las medianeras antes del inicio de obras. Además brindan asesoramiento sobre este delicado tema.

El llamado “boom” de la construcción se inició con más fuerza a partir del año 2006. Centenares de obras en construcción se habilitaban y levantaban en meses, sin importar demasiado si cumplían o no con los requisitos habilitantes. Rosario padeció el ritmo desmedido de edificios que se construían con el solo fin de satisfacer las demandas del negocio inmobiliario.

A la par de este “boom”, nació una asociación de Vecinos afectados por obras. Ciudadanos y ciudadanas que veían que sus casas empezaban a deteriorarse, a rajarse las paredes, a derrumbarse, entre otras innumerables serie de problemas que comenzaban a padecer por el solo hecho de tener una construcción lindera. A su vez, “el daño y destrucción de las propiedades linderas a estas grandes obras trae como consecuencia la pérdida patrimonial por desvalorización de los inmuebles afectados y no perdona tampoco los inmuebles de valor histórico, estético y tradicional” manifestaba este grupo de vecinos que se unieron con un solo fin: ver de qué manera defender su propiedad pero sobretodo, el hogar que habían construido durante años.

En sus inicios, alrededor de 60 personas comenzaron a reunirse para buscar estrategias ante una realidad inmobiliaria que se acrecentaba día a día y que no tenía ningún tipo de solución por parte del Estado municipal. “Al principio se reunía en La Comuna, en 27 de Febrero al 600 y luego empezamos a hacer las reuniones en la sala del Concejo. Luego el grupo se dividió en dos”, nos reseña Jorge Alvarez, un referente de esta Asociación que tomo como rumbo y objetivo fundamental, incidir a partir de ordenanzas, en políticas públicas para la ciudad que contemplasen las demandas y necesidades de los vecinos afectados por obras.

Conseguimos que se aprobara la ordenanza que ahora exige que para otorgar el permiso de una obra en construcción, primero deben realizar una constatación de la medianera del vecino con fotografías y escribano público para que quede establecido cómo estaba la medianera antes de iniciar la obra”. La ordenanza a la que se refiere Alvarez es la N° 8.505 y fue aprobada en el año 2007.

Los principales problemas que padecen los vecinos tienen que ver con rajaduras, derrumbes, grietas en las paredes y techos, filtraciones, falta de luz y aireación, ruidos molestos, entre otros. Pero al mismo tiempo, la agrupación también señala otros efectos que afectan notablemente el medio ambiente: “A estos problemas y al desorden urbanístico que sufre nuestra ciudad, por el crecimiento desmedido y no planificado de estas construcciones, se suman además deficiencias en los diversos servicios: energía eléctrica, disminución de presión de agua , inconvenientes en los desagües pluviales y cloacales, exceso de basura que supera la capacidad de recolección, intransitabilidad de las veredas del micro y macrocentro, todo esto por el número incontrolado de las obras en construcción.”

En el año 2006 se registraron por lo menos, 250 obras de construcción de edificios en la zona céntrica. Un año después, “los permisos de habilitación habían trepado a 1500” apunta Jorge Alvarez. “Luego se aplacó debido a los reclamos que hubo. De todos modos la gente no tiene ninguna cobertura, solo la justicia. Cuando sucede algo La Municipalidad dice que es un problema entre particulares y que su responsabilidad termina en la vía pública”.

Para Alvarez, el único camino posible para encontrar alguna respuesta es la vía judicial. “A pesar de que ellos son los que dan el permiso para construir, ellos deberían iniciar el juicio y no el ciudadano que debe hacerse cargo de todo. Eso sería el ideal, que sea La Municipalidad la que se encargue, pero prefiere seguir generando un boom, y el problema actualmente sigue sin resolverse. Son juicios largos, hay gente que hace más de tres años que están en juicio”, reclama el referente de esta Asociación.

El desamparo del vecino es evidente. Frente a ello, muchos terminan vendiendo su propiedad incluso a los mismas empresas constructoras encargados de las obras.

Control ausente

“La Municipalidad nunca estuvo preparada para controlar la cantidad de obras que habilitó”, señala Alvarez con preocupación. “No tienen la cantidad de inspectores que deberían tener y las inspecciones no se hacen como corresponden. En la mayoría de los casos no ingresan a la obra”. El área que debería ocuparse de estos controles es Obras Particulares. Según datos oficiales, la Municipalidad cuenta con más de 60 inspectores encargados de controlar las obras en construcción. La ong señala que en realidad, son muchos menos. “Para lo que sí hay inspectores es cuando descargan los camiones de hormigón, porque la Municipalidad cobra un plus por ese inspector. Cobra $80 pesos la hora, entonces para eso sí hay inspectores, pero para las cosas más graves no lo hay”.

El momento más peligroso, nos cuenta Alvarez, es cuando la empresa constructora realiza la demolición y la excavación en la obra. “Cuando realizan la excavación es el peligro más grande que se derrumbe la casa lindera, porque la hacen mal, se meten en los cimientos de los vecinos. La pala mecánica no se puede acercar a menos de un metro de la pared del vecino.” Es aquí donde la organización exige la presencia de inspectores. Ahora bien, ¿existe voluntad política para realizar controles de este tipo?. “Hay muchos intereses en juego, hay mucho lobyy dentro del Concejo, de la Municipalidad, de empresas cuyos profesionales trabajan para el Estado también, hay obras que han tenido irregularidades y que han estado conducidas por gente que ha trabajado en la Municipalidad”, opina Alvarez.

Por otra parte, los requisitos fundamentales para que una obra sea habilitada son, “en primer lugar, contar con un permiso que debe exibirse en un cartel, además del numero del permiso, debe figurar el proyecto de lo que se va a construir y los responsables de la obra. En nuestra web tenemos una guía para que la gente conozca y sepa lo que tiene que exigir”. El reclamo para denunciar la irregularidad de una obra debe realizarse en el Distrito correspondiente, generalmente es en el centro, ante Obras Particulares. “Debe ingresar un expediente por mesa de entrada. Si bien no le va a solucionar el problema la Municipalidad, es un requisito que recomendamos porque en caso de recurrir a la justicia, el juez lo primero que pide es si se cumplió con la etapa administrativa, es decir, si se realizó el reclamo ante la Municipalidad”.

El trabajo de la organización ha sido fundamental. “Si bien el 90% está normado en las ordenanzas, esto no se cumple, no existen los controles suficientes para hacerlo cumplir y algunas cosas hacen falta modificarlas”, dice Jorge. Es decir, la lucha principal de la Asociación de Vecinos Afectados por Obras se centra en lograr legislaciones que protejan la vivienda de los vecinos, y sobretodo, en la exigencia a que esas legislaciones vigentes se cumplan. “La insistencia nuestra está por el lado de las ordenanzas. Hemos presentado más de 50 expedientes en el Concejo proponiendo modificaciones para paliar todos estos inconvenientes”.

La falta de control es uno de los principales problemas no resuelto por el Estado Municipal. “Las bandejas de protección no pueden tener menos de 2 metros 50. Y la gran mayoría tienen un metro, osea que cualquier cosa que se caiga, pasa por el costado”. “A lo que se debe apuntar es a ser más restrictivo con las penalidades. Mientras a los empresarios le salga más barato pagar una multa, van a seguir infligiendo las ordenanzas”, remarca Alvarez, sumando más preocupación a la situación de vulnerabilidad con las que se encuentran vecinos, transeútes y obreros de la construcción casi todos los días. “Lo que pedimos es que en los casos donde está en riesgo se pare la obra y se pague los días perdidos a los obreros. Y esto es lo que no se hace. La obra debería ser clausurada, no basta con pagar una multa, además las multas deberían ser acumulativas”.

Qué hacer

“Se rajó la casa de mi hijo”,” no soporté más, opté por vender y me fui a vivir lejos”, “me destruyeron el bar y también la vida”, son algunas de las frases dolorosas y cotidianas que Jorge Alvarez ha escuchado innumerable cantidad de veces, al momento de recibir algún vecino que se acercaba para ver qué podía hacer. “Es un momento de catarsis muy grande.” “Lo que hacemos es guiarlo para que den los pasos que corresponden en caso de que tengan que ir a la Justicia. Muchas veces por empezar mal, después no se llega a nada. Una de las cosas que nosotros recomendamos es cerciorarse quién es el propietario legal de la construcción. Ir al registro de la propiedad y averiguar quien figura como titular de la obra porque esa es la persona a la que le tienen que hacer todos los reclamos y los juicios y no a las empresas constructoras que muchas veces no son las dueñas”.

Incluso, dice Jorge, “hay mucho juicios que van a tener que pagar quienes terminan comprando los departamentos. Esto es algo que debería saber la gente antes de comprar, es decir si hay juicios iniciados sobre la propiedad.” La única solución está en la Justicia. “Y hay mucha gente que no puede costear un juicio”, apunta Alvarez. Esto hace que muchísimas personas desistan ante el tedioso proceso de reclamo judicial. “Lo que queremos hacerle entender es que no hablamos de una propiedad sino de un hogar, y ver que de la noche a la mañana te lo destruyen, es enfermante”.

Impacto ambiental

Además de los problemas que afectan a los vecinos en sus hogares, Jorge Alvarez ha estado investigado el impacto ambiental que provoca la falta de planificación de la construcción de obras. En el año 2006 realizó una presentación ante la Defensoría del Pueblo para que se restrinjan la cantidad de edificaciones. “Eran tanto los permisos que se estaban dando que en su momento, señalé que íbamos a tener problemas en la infraestructura de cloacas, agua y luz. Actualmente, en el área central, la cantidad de edificios que se construyeron dan lugar a que vivan 100 mil personas más. Eso trae aparejado la instalación de más de 20 o 30 aparatos de aires acondicionados. Las cloacas no dan a basto. En Barrio Martin han rebalsado las cloacas. Hay mucha gente que se queja porque no tiene presión de agua. El mismo intendente en una nota por radio reconoció que la toma de agua de la ciudad tiene más de 100 años. Con esa toma, la intendencia dio permiso para construir más de 1000 edificios. Es decir, el Ejecutivo nunca hizo un planeamiento para tener una ciudad sustentable”.

Además, agrega, “la masa de hormigon existente reemplaza a la tierra. Antes habia terreno en las casas que absorvían el agua. Ahora, no hay poder de absorción, fue reemplazado por el hormigon que no se enfría como la tierra. El hormigon sigue caliente a la noche, y esto genera islas de calor, genera evaporación, genera lluvias y se vuelve un círculo vicioso. Esto debe ser tratado por arquitectos que tengan una mirada ambientalista.”

Ni la Empresa Provincial de la Energía ni Aguas Provinciales han hecho obras para mejorar la infraestructura, denuncia Alvarez. “Lo único que importo fue que se construya. Yo creo que una ciudad sustentable no es esta. Y hay otro tema, que es económico”. En este sentido, desde la organización no dudan en asociar el boom de la construcción con el boom del negocio de la soja.

¿Cómo seguir?

Si bien, el llamado “boom” de la construcción disminuyó notablemente en el último tiempo, la organización continúa canalizando las innumerables consultas de vecinos y además, profundizando un trabajo serio y comprometido con un proyecto sustentable de la ciudad. Con respecto a las obras de construcción “nosotros seguimos en el planteo de las praxis que deberían agregarse en el reglamento de edificación. E insistimos en la exigencia de controles de la Municipalidad. Sino no hay medios, que se contrate a los profesionales de la Universidad. En la demolición y excavación se necesitaría que se controle desde que se empieza hasta que finaliza. Porque en pocos minutos pueden hacer un desastre”.

En junio de este año, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo clausuró el 86% de las obras en construcción que inspeccionó. El riesgo para los vecinos y para los obreros de la construcción que exponen su vida ante la falta de elementos básicos de seguridad, es cotidiano. Son las organizaciones sociales las que, sobre esto, acercan la lupa para mirar de cerca, exigir, reclamar, denunciar e incidir con ordenanzas y legislaciones para que el Estado se haga cargo de una responsabilidad que le compete y de la cual parece, hace tiempo, haberse olvidado.

Fuente: www.enredando.org.ar
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Damnificados del derrumbe de Once pudieron entrar al edificio

Con dos bolsas de residuos y 20 minutos para retirar objetos de sus departamentos, los vecinos afectados por el derrumbe del edificio de Bartolomé Mitre al 1200 pudieron retornar a sus hogares. Algunas quejas se manifestaron por la demora en los pagos del el apoyo económico votado por la Legislatura.

Finalmente, después de un mes de espera, los damnificados por el derrumbe del edificio de Bartolomé Mitre 1232 pudieron ingresar a sus departamentos para recoger algunas de sus pertenencias acompañados por personal del Gobierno de la Ciudad que garantizó la seguridad de ellos.

Los damnificados festejaron haber podido recuperar algunas cosas de valor pero se mostraron disconformes en que todavía no cuentan con su dinero. “Pudimos recuperar algo de nuestra historia, ahora nos falta saber algo de nuestro futuro”, expresaron al diario Tiempo Argentino.

La Legislatura porteña aprobó hace un mes un proyecto que establece un subsidio de 50 mil pesos para los del cuerpo A, y 70 mil para los que se les cayó el edificio por completo. Además, a cada uno se le tasó el valor de su inmueble en 1750 dólares el metro cuadrado.

El abogado de algunos vecinos, Mariano Bergés, comentó que “lo que más les molestó a los damnificados fueron las palabras de Rodríguez Larreta diciendo que ya estaban cobrando los subsidios, y eso no es cierto”, finalizó.

Fuente: www.noticiasurbanas.com.ar
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Los damnificados del derrumbe en Villa Urquiza exigen ayuda

A un año y cuatro meses de la tragedia, no hay procesados en la causa

“Tenía una vida armada y funcionando, tenía un laburo que me permitía vivir y era mi vocación, y no lo tuve más. Hoy estoy sobreviviendo. Estuve mucho tiempo para recuperarme, salí con una costilla fracturada y un pulmón perforado. Pero tal vez lo que más me cuesta es la cuestión psicológica”, cuenta Pablo Galli, el dueño del gimnasio en Villa Urquiza que se derrumbó cuando se trabajaba en una obra lindera y que dejó tres muertos.

Hoy, un año y cuatro meses después de aquella tragedia, no hay procesados en la causa que investiga el derrumbe. Los damnificados directos tampoco recibieron ninguna ayuda por parte del Estado.

A diferencia de lo ocurrido con los vecinos de otro predio derrumbado, el de Bartolomé Mitre 1232, en el caso de los damnificados de Villa Urquiza no hubo subsidios ni refugios, ni siquiera llamadas desde el gobierno porteño para ver cómo se encontraban.

“El día del derrumbe, después de que me encuentran bajo los escombros, me llevan al Hospital Fernández y después me derivan al Hospital Italiano. Nunca más recibí ninguna comunicación del gobierno de la ciudad ni de nadie. No me llamaron ni para saber cómo estaba”, le dijo Galli a LA NACION.

Galli es profesor de gimnasia y, de a poco, volvió a trabajar como personal trainer. A causa del derrumbe, perdió a tres de sus amigos: Maximiliano Salgado, Guillermo Fede y Luis Lu.

“Cada vez que en la tele veo algo [del derrumbe en Bartolomé Mitre 1232], cambio el canal. Me dolió muchísimo que había una persona desaparecida y ni siquiera estaban buscándola, tal vez a esa persona le pasaba lo mismo que a mí y no fue nadie. Eso no me entra en la cabeza. Me imagino a mí mismo cuando rezaba para que me siguieran buscando y me encontraran”, dice.

Wang Lu, madre de Luis, está muy angustiada: “El gobierno no da la cara ni se ha acercado ni ha hablado por teléfono. Cuando vi el derrumbe de Bartolomé Mitre, me pareció que revivía lo que nos pasó. Sin control, sin respuesta, sin nada. No sé cómo va a seguir nuestra vida, estamos sufriendo muchísimo”.

“Lo peor es que se trata de otro hecho totalmente evitable. Pasaron 16 meses. Tienen que controlar, hacer estudios más profundos, parece que la vida de la gente del pueblo no vale nada. Mi hijo era un estudiante brillante, trabajador, muy bueno para el futuro del país. Así, diariamente nos siguen matando”, agregó.

En la causa penal por el derrumbe, la juez Fontobona de Pompo (Instrucción N° 45), en febrero de este año, procesó al ingeniero Heyaca Varela, al titular de la empresa constructora Daniel Menta y al titular de la firma dueña de la máquina retroexcavadora José Pataro. Al mismo tiempo, dictó falta de mérito para César Armando Colovini y Juan Domingo Aslla, los dos operarios que manejaban la retroexcavadora al momento del desastre.

Sin embargo, en marzo pasado, la Cámara revocó los procesamientos y pidió un peritaje, en curso desde entonces.

EXPROPIACIÓN DE INMUEBLE

Las víctimas del derrumbe de Bartolomé Mitre, ocurrido a principios de noviembre, recibieron la Navidad en la vereda. Aunque el jefe de gobierno, Mauricio Macri, y su gabinete fueron invitados, ellos la pasaron solos. Es que, a pesar de que la Legislatura sancionó una ley por la que indemnizaría a los propietarios e inquilinos del cuerpo del edificio que se cayó hace más de un mes, aún no han cobrado ni un peso.

“Lo peor es que no sabemos, ni siquiera aproximadamente, cuándo vamos a cobrar. Nos hablan del subsidio de 70.000 pesos, pero eso es para comprar lo que tendrá el nuevo departamento. Dónde voy a poner lo que compre si no tenemos dónde vivir”, se pregunta Mónica Nizzardo, que había firmado la escritura de su departamento una semana antes del derrumbe.

Según la norma, el gobierno pagaría US$ 1750 por metro cuadrado a cada propietario. Anteayer empezaron a convocar a las víctimas para firmar el acuerdo. Sin embargo, hubo varios vecinos que no están conformes, ya que no se incluyó en la ley las eventuales causas que les pudieran imputar a los damnificados por daños a terceros.

Fuente: La Nacion
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Otro derrumbe por ausencia de control

La caída de una medianera generó trastornos en una casa lindera en Díaz Vélez al 4900. Los habitantes de ese inmueble ya habían sufrido un robo cuando los ladrones usaron los andamios de la obra que fue denunciada por la UOCRA.

Otro derrumbe en la Ciudad se convirtió en la cereza de un postre muy amargo para una familia que, por culpa de una obra lindera, vio como su apacible vida se convirtió en una pesadilla. Se trata de la casa ubicada en la avenida Díaz Vélez 4920, frente al Parque Centenario, donde nació Dolores Pérez Dorrego, protagonista de la historia. Junto a su marido, Gustavo Molina, y su madre, se vieron en la tarea de recibir a Tiempo Argentino y a cuanto medio periodístico tocó el timbre o golpeó su puerta. La historia era la misma de todos los días; otro derrumbe con características similares al resto y que da vueltas sobre la misma causa: la falta de control por parte del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La obra que los perjudicó es la del terreno lindero, que tiene una superficie total de 1884,61 metros cuadrados y donde funcionó durante muchos años la Obra Social del personal telefónico de la República Argentina pero que, con la privatización de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel), se convirtió en un palomar.

Ayer a las nueve de la mañana un estruendo fundamentó los temores de la familia que durante el último bimestre soportó los ruidos de la demolición, liderada por Rubén Darío Torres, con registro del gobierno porteño nº 268/08. “Es un hombre muy violento y que tuvo problemas con todo el barrio”, contó Dolores

Fuente: www.elargentino.com
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