Villa Urquiza: Se derrumbó una vereda donde estaban construyendo un edificio

Hay versiones encontradas entre la empresa constructora y Aysa: Este sábado se desplomó una vereda en la esquina de Olazábal y Av. Triunvirato donde están construyendo un edificio. Debido al incidente se dejó solo dos carriles habilitados [mano al centro] de esta última arteria. Caos vehicular.

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Los vecinos de Villa Urquiza amanecieron este sábado con la noticia del derrumbe de una vereda de su barrio. En la esquina de Olazabal y Av. Triunvirato, donde estaba la estación de servicio Shell están realizado el pozo para construir un edificio de 15 pisos y una de las veredas lideras cedió. Continúa leyendo Villa Urquiza: Se derrumbó una vereda donde estaban construyendo un edificio

Santa Elena: un pueblo entrerriano que está al borde del derrumbe

Unas 500 casas y un hospital están en riesgo porque las intensas lluvias aceleraron la erosión de un barranco

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Todos los días Sandra Cabrera sale al patio y ve cómo el Club Ribera del Paraná desaparece en el barranco. También mira la casa de sus vecinos caer. Al fondo observa el río, acechante, y la lluvia que desde arriba le recuerda que la situación se va a repetir.

“Esto es mi infancia, mi adolescencia, mi adultez, y todo se va”, dice. Hace tres meses se empezó a caer el patio de la casa donde vive desde los 5 años con sus padres. “Lo que pasa es que con esta lluvia se cae todo más rápido“, explica su padre. Pero el miedo de Cabrera no es sólo no saber hasta cuándo va a tener la casa en alto, sino también la situación del hospital, el único en todo Santa Elena.

“Si no se hace nada, en un año y medio no lo tenemos más”, señala. Y confirma el miedo del intendente, Silvio Moreyra. Cada año se pierden 15 metros de terreno en el barranco. De ese cálculo sale el vaticinio. Los que más sufren son los barrios Fátima, Villa Urquiza, Belgrano e Independiente. En un pueblo de 22.000 habitantes, son 6000 las personas que viven con miedo a caer.

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Hasta ahora suman 10 las familias que se tuvieron que ir porque su casa se estaba cayendo por el barranco. En unos días se sumará una más, la de Ana Oviedo, su marido y su bebe. El lunes pasado a la noche ella escuchó un ruido, fue a la habitación que había armado para su hijo, y vio la rajadura en la pared que se hacía cada vez más grande. Le puso bolsas de alimento para perros para contener la lluvia que se filtraba por el agujero. Filmó la situación, le sacó fotos a la pared. Pero no sabe qué hacer con esos registros.

Hace dos meses evacuaron a la familia de al lado, cuando se le empezaron a caer las paredes, el techo, las mesas, los electrodomésticos. Algunas noches, Oviedo escucha ruidos: es la casa de su vecina desmoronándose. Ahora le tocó a ella. “No sé qué hacer, si avisar a la municipalidad o irme a alquilar a otro lado”, le dice Ana a Sandra.

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Además de la lluvia constante de los últimos días, el problema también es que la vía navegable está muy cerca, pegada, al barranco. Los motores tiran agua y lo sienten las familias en sus casas. Son 500 viviendas, tres escuelas y un hospital los que están en riesgo inmediato.

“Estamos pidiendo ayuda a Nación y a la provincia para saber qué tratamiento podemos hacer; un estudio serio, con geólogos”, explica el intendente. Y sigue: “Lo estamos tramitando con la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación y con el Ministerio de Planificación de la provincia. Quedaron en tomar nota”.

Fue un martes. De eso se acuerdan en el Club Ribera del Paraná. Un martes a las 13.30, en 2013. Un instante que empezó y todavía sigue. Y lo que sigue es el desmoronamiento de los salones que hacían de cancha de fútbol para los chicos del barrio.

El club se fundó el 6 de marzo de 1943. Domingo Ojeda fue director de Obras y Servicios Públicos de la municipalidad durante 37 años. Hace cuatro días que se fue. “Vamos a perder la ciudad”, dice, indignado. Cuando habla de este tema se enoja. Que no puede ser que aún haya cañerías de 1905, que rellenaron ese terreno con 620 metros cúbicos de tierra y tres días después ya se había deslizado todo.

Los jugadores de fútbol del club viven en la zona más vulnerable del pueblo. Y a pesar de que sus casas están peor que el club, van a ayudar a acomodar lo que va quedando, a cuidar que no haya robos.

La suma de tres situaciones hizo que los habitantes de La Paz, a 48 kilómetros de Santa Elena, no puedan descansar: el agua en la ruta, la inundación en las casas y el barranco. “La lluvia ha generado grandes desmoronamientos y un 70% del barranco tiene peligro de derrumbe, con más de 40 familias afectadas“, cuenta Gustavo Barboza, coordinador de Defensa Civil de esa ciudad.

El drama les ocurrió hace 15 días, cuando cayeron 200 milímetros de agua en dos horas. Ahora las secuelas quedan. El lunes pasado llovió, y fueron muchos los que permanecieron despiertos. La crecida del arroyo Cabayú Cuatiá es la amenaza. Por eso los rumores y los mensajes corren toda la noche: “Se viene el Cabayú, levantá las cosas”.

Los hermanos Alejandro y Luis Rivero, con sus hijos, guardan la ropa, la mesa, el lavarropas, y duermen en un acoplado de camión que les prestó un amigo. A ellos el agua les llevó los platos, las ollas, los cubiertos. Y mientras limpian, ponen a salvo lo que pueden. A sus vecinos, en cambio, el arroyo les llevó las paredes, la puerta, la casa.

En un pueblo de 40.000 habitantes, los afectados llegaron a más de 8500. El lunes a la noche hubo 16 evacuados y 24 autoevacuados. Y aún hay dos centros que están alojando a 100 personas ,que no volvieron a sus casas porque ya no las tienen.

Fuente: www.lanacion.com.ar
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Obras irregulares: mientras la Comuna no puede intervenir, los vecinos buscan apoyo

Desde la Secretaría de Planeamiento Urbano indicaron que no pueden intervenir en las construcciones que se encuentran judicializadas. En tanto la familia Cattaneo, que vive al lado del edificio de la calle Paraguay 255 que tuvo varios derrumbes, hoy asistirá a la sesión del recinto legislativo comunal.

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Luego de los nuevos derrumbes que se registraron la semana pasada en un edificio en construcción clausurado ubicado sobre la calle Paraguay 255, desde la Secretaría de Planeamiento Urbano de la Municipalidad señalaron que no pueden intervenir en aquellas obras que se encuentran judicializadas hasta tanto la Justicia no lo ordene. Desde noviembre del año pasado que esta obra se encuentra paralizada por decisión judicial y genera temor en los vecinos por eventuales desprendimientos.

En tanto, la familia Cattaneo, que vive al lado de dicho edificio de la calle Paraguay 255, asistirá hoy a la sesión del Concejo Deliberante capitalino donde los ediles del bloque ECO presentarán un proyecto para la conformación de una comisión investigadora de aquellas obras en construcción que se encuentren en situación irregular.
Mientras que en noviembre se desplomaron unos balcones del mismo edificio, la semana pasada se desprendió una escalera de hormigón y afortunadamente en ninguno de los casos hubo heridos. Los vecinos señalaron que viven con el constante temor de nuevos derrumbes y problemas en el deteriorado gigante de hormigón.

“El edificio se encuentra clausurado y judicializado desde noviembre y en la Municipalidad no podemos hacer ningún tipo de intervención hasta que la Justicia no lo ordene. Por ello no podemos hacer nada ante el estado del edificio”, explicó a El Litoral el secretario de Planeamiento Urbano de la Municipalidad, Daniel Bedrán. “Nosotros presentamos informes y cumplimos con todo lo que la Justicia nos solicitó, pero no podemos determinar nada. Nos encontramos a la espera de algún tipo de resolución por parte de la Justicia, a casi un año de los primeros desprendimientos”, señaló el funcionario municipal.

Por otro lado, los concejales del bloque ECO presentarán en la sesión de hoy del Concejo Deliberante capitalino, un pedido de informe sobre las inspecciones municipales y medidas de seguridad en el edificio de la calle Paraguay 255 y otro boceto con la creación de una comisión investigadora de las obras y construcciones particulares de toda la ciudad. Los ediles de ECO visitaron a los vecinos de la obra de la calle Paraguay y les adelantaron que presentarían medidas en búsqueda de una solución.

En tanto la familia Cattaneo, que vive en el barrio Aldana en la vivienda lindera al edificio en cuestión, hoy estará presente en la sesión del Concejo Deliberante capitalino con el fin de obtener el apoyo de todos los legisladores ante la grave situación de temor y miedo por la que atraviesan a causa de posibles nuevos derrumbes de la construcción clausurada. La semana pasada volvió a registrarse un desprendimiento en la obra, lo que agravó el miedo de los vecinos.

Fuente: www.ellitoral.com.ar
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Se cumplen cuatro años del derrumbe de Villa Urquiza

Este sábado desde las 18 se realizará un acto para conmemorar a las tres víctimas fatales por hecho ocurrido en 2010.

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Este sábado 9 de agosto se cumplen 4 años del derrumbe del gimnasio “Orión” en Villa Urquiza, que causó la muerte de Maximiliano Salgado, de 18 años, Luis Lu, de 23 años y Guillermo Fede, de 37.

Los familiares de las tres víctimas fatales junto a la Mesa Barrial de Participación Comunitaria en Seguridad de Villa Urquiza -Villa Pueyrredón, realizarán un acto en memoria de los fallecidos que se realizará desde las 18 en la calle Mendoza al 5000, entre Avenida Triunvirato y Ávalos, donde funcionaba “Orión Gym”.

En el acto se estrenará el corto “El derrumbe de Urquiza”, premiado por el INCAA y se colocará una baldosa en homenaje a las tres víctimas. Además, participarán Eduardo Jozami, director del Centro Cultural de la Memoria “Haroldo Conti”, y Liliana Mazure, Diputada Nacional y ex Presidente del INCAA.

El derrumbe se produjo el 9 de agosto de 2010 producto de las excavaciones que se realizaban en una obra lindera al gimnasio. A raíz del hecho, Maximiliano Salgado, Luis Lu, y Guillermo Fede, perdieron la vida.

Fuente: Pagina 12
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Preocupa el peligro de derrumbe de viviendas en Santa Rosa de Lima

Puntualmente, la situación se plantea en Pasaje Público al 2.300. Cuatro familias debieron abandonar sus casas por las grietas que se han formado

En palabras Daniel, habitante de la zona, “como le pasó a esa gente, nos puede pasar a nosotros. La mayoría de las casas que se hicieron acá cuando hicieron las cloacas, quedaron rajadas”.

La situación que describió el vecino –en contacto con LT9– se originó cuando “se hicieron las obras de cloacas, la mayoría de las viviendas quedaron con rajaduras. Con el tiempo, y el movimiento del suelo se siguen rajando”, remarcó.

De hecho, hace 10 días “esas casas –las cuatro mencionadas– se abrieron por completo con el peligro de derrumbarse. Estamos viviendo sobre una cava, una cava que fue rellenada con mugre de la ciudad. Hay siete, ocho metros de todo relleno. Por eso, cuando hay movimiento de tierra o pasa un camión, las casas tiemblan todas”, resaltó Daniel.

Fuente: Notife
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Cuatro familias sin casa por peligro de derrumbe

El domingo se formó un gran socavón en Pasaje Público entre Primera Junta y Mendoza que afectó a las viviendas que están enfrente. Sus moradores debieron abandonarlas. Exigen una respuesta.

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La obra de cloaca para el barrio Santa Rosa de Lima suma un nuevo capítulo. En Pasaje Público al 2.300 entre Primera Junta y Mendoza a la altura del 4.800 se formó un gran socavón en el centro de la calle y las cuatro casas de enfrente, dos en cada vereda, comenzaron a hundirse. Tres ya fueron deshabitadas y en una aún queda una familia a la espera de una solución. En el lugar ya están las máquinas de la empresa Mundo Construcciones tratando de descubrir el problema, pero aún no aparece y mientras tanto una gran montaña de barro podrido y un profundo pozo pone en riesgo a los que decidieron quedarse.

Los vecinos aseguran que todo comenzó el viernes pasado cuando una gran máquina llegó hasta el Pasaje para destapar el caño que pasa por el centro de la calle y llega hasta la estación de bombeo ubicada en la esquina del Pasaje y Primera Junta, construida en el marco de la obra de extensión de la red cloacal que impulsó el municipio. La sonda que introdujeron se trabó e intentaron sacarla de cualquier manera, pero no fue posible y todo quedó así.

El domingo se formó una grieta que atravesó la calle de manera transversal y los vecinos comenzaron a observar rajaduras en las paredes, pero nada hacía prever que un pozo se comenzaba a tragar las viviendas. Uno a uno los vecinos se fueron solidarizando y comenzaron a arreglar las viviendas hasta que el piso de la cocina de la casa 36 se hundió. Aguantaron hasta el lunes cuando comenzaron a llamar a la Municipalidad con el fin de exigir respuestas. La decisión fue dejar esas casas por prevención.

Dos familias hicieron la mudanza. Las casas 17 y 36 sacaron todo y se fueron a vivir de un familiar. Los que habitan la 37 dejaron algunas pertenencias y salieron con lo más indispensable; y los de la 16 aún esperan con los bolsos preparados que llegue la solución. La situación es en todas similar: las grietas arrancan en el piso y terminan en el techo y en algunas la pared rajada se separó y permite ver del otro lado en una abertura de entre uno y dos centímetros.

Los marcos verticales de las puertas se separaron del horizontal y en todas el piso se partió y las casas se comenzaron a inclinar hacia el pozo. Los vecinos aseguran que en estas cuatro viviendas no se podrá habitar más y deberán construirse de cero. Bronca, indignación e incertidumbre es lo que viven hoy esas familias de Santa Rosa de Lima.

Sin asistencia
Waldino Luque vive en la casa 35 y aún su casa no tiene grandes inconvenientes pero ya se empezó a marcar la pared del baño. Este vecino contó que el lunes llegaron funcionarios de la Municipalidad y les exigieron que abandonen las viviendas por peligro de derrumbes. “Desde entonces no vinieron más”, dijo y aprovechó para contar que la empresa recién llegó el miércoles y trabajó ese día y ayer, pero aún no encontraron la solución.

Desde la empresa explicaron que “había un caño suelto y seguramente arrastró tierra y por eso se tapó y provocó el socavón”. “También nos dijeron que las napas están muy altas, pero yo hace 30 años que vivo acá y nunca tuvimos problemas de este tipo ni siquiera durante la inundación”, explicó Luque y aseguró que los problemas no son nuevos sino que se iniciaron con el arranque de la obra de la red cloacal.

Se sumó a la conversación otra vecina, Gladys Gómez, quien contó que ella y su familia decidieron dejar la casa el lunes “por miedo a una tragedia”. “Queremos una solución porque quedó totalmente destruida, me cuentan los vecinos que a la noche se escuchan ruidos porque las casas se van hundiendo cada vez más. La empresa aún no encuentra el problema, pero a nosotros nos importa saber qué va a pasar con nuestras viviendas”, explicó.

Ante la consulta sobre de quién creen ellos que es la responsabilidad, Luque aseveró: “La mayor responsable es la Municipalidad porque no hicieron antes un estudio del suelo en donde se iba a hacer la obra. Tiene siete metros de relleno y los caños están a cuatro metros de profundidad, es decir que eso está todo flojo. La empresa tiene responsabilidad porque hizo la obra, pero el municipio tendría que haber controlado. Nosotros queremos saber qué fue lo que pasó y sino que tapen, anulen esta obra y no renegamos más. Y después que nos den una solución a nuestras viviendas”

Fuente: www.sinmordaza.com
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