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Blog de Arquitectura Legal

Blog de Arquitectura Legal y Peritajes Edilicios.

Categoria Vicios de construcción

A más de un mes del derrumbe en la Terminal de Salta, aún se desconocen sus causas

La Municipalidad espera que la empresa concesionaria de la Terminal de Ómnibus de Salta, perteneciente al Grupo La Veloz, entregue el informe técnico que revelará las verdaderas causas del hundimiento de una amplia zona de dársenas, ocurrido el pasado día 14 de enero.

Tras la debacle, ni los técnicos municipales ni los expertos universitarios convocados pudieron ponerse de acuerdo sobre las causas que la provocaron. Desde el 14 de enero la información ha sido contradictoria así como vacilante la actitud de los responsables.

En una reunión que mantuvieron ayer el Jefe de Gabinete de la Municipalidad de Salta, Roque Mascarello, el Secretario de Obras Públicas de la misma administración, Fernando Cortez Chaín y el gerente de la Terminal, Jorge Gerstenfeld, se acordó que la empresa concesionaria presentaría el tan esperado informe técnico la próxima semana. Dicho informe no solo revelará las causas del hundimiento sino también el estado actual de las estructuras del edificio, que se terminó de construir en 2007.

Según la Municipalidad, esta información “es clave para definir los cálculos técnicos del proyecto de reconstrucción del canal de avenida Yrigoyen y de las dársenas”.

En un parte de prensa difundido ayer a los medios, la Municipalidad informa que Mascarello, Cortez Chaín y Gerstenfeld también hablaron sobre la situación actual de la Terminal de Ómnibus, y, en especial, del operativo de emergencia para el ingreso y salida de colectivos de media y larga distancia. Según los responsables, esta actividad no ha registrado inconvenientes mayores desde el 14 de enero.

El gerente Gerstenfeld informó que si bien ya está definido que se deberá derribar más dársenas y partes de la cobertura del canal hacia ambos costados del agujero que se produjo hace un mes, la obra aún no se ejecutó debido a la persistencia de las lluvias.

“No podemos derribar el sector del canal que está deteriorado porque corremos el riesgo de que al iniciar la obra, se acumulen escombros en el cauce del canal y que ese día llueva y esto impida que el agua circule. Si eso sucede, podríamos generar una inundación aguas arriba del canal”, indicó el representante de Terminal Salta.

Fuente:  noticias.iruya.com
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La obra que ocasionó el derrumbe en Villa María

El municipio sostuvo en un comunicado que lo ocurrido en la calle José Ingenieros al 700 se debió a un “vicio de obra

“La Municipalidad de Villa María informa, en relación al derrumbe en el inmueble ubicado en calle José Ingenieros 766, que la Dirección de Obras Privadas, dependiente de la Secretaría de Economía y Administración constató que el mismo cuenta con la correspondiente habilitación previa para desarrollar la obra en construcción privada que se encuentra en ejecución”. Ese es el primer párrafo de una nota oficial que expresa la visión del municipio sobre lo acontecido el jueves en ese punto de barrio Almirante Brown.
Desde la dependencia a cargo del arquitecto Trífolo Flores, se dio a conocer además que “oportunamente se hizo la debida constatación del permiso de obra”.
Y se agregó que “ tras el derrumbe, personal municipal labró un acta constatando que se trató de un ‘vicio de obra’ que provocó el desplazamiento del muro de mampostería y posterior caída de la medianera de la vivienda colindante, quedando parte de la loza al descubierto, y se instó al responsable a adoptar las correspondientes medidas de seguridad para evitar nuevos derrumbes”.
La Dirección de Obras Privadas de la comuna señaló que “dentro del mismo procedimiento, se tomó contacto con el ingeniero responsable de la obra, Eliseo Pozzerle, quien presentó el correspondiente informe técnico de los daños provocados”.

Deben acordar una solución por los daños

“El municipio comprobó que en el lugar se habían realizado las tareas de apuntalado, calzado y encadenamiento de la obra. Y ahora el responsable de la obra deberá acordar con el propietario del inmueble colindante la solución de los problemas y daños ocasionados”, agregó la nota oficial.
Como se informó en nuestra edición de ayer, la casa lindante es habitada desde hace cinco años por Alexis Quiñones, remisero de profesión, junto a su esposa Alejandra Jaimes y sus tres hijos, de 12, 10 y 5 años.
Hace alrededor de tres meses una constructora compró la casa de al lado con la intención de construir departamentos y una semana después comenzó la demolición, y con ella, los problemas para la familia Quiñones-Jaimes.
“Comenzaron a demoler muy rápido y sin tener mayores cuidados, y para colmo sin decirnos nada”, relataba Jaimes al cronista de EL DIARIO, para agregar que ya en aquel momento “comenzaron a asomar levemente síntomas de que la cosa no estaba bien”.
“Se lo advertimos al encargado de la obra y siguieron trabajando con un poco más de cuidado”, añadía la joven mujer.
“Pero el daño ya estaba hecho”, graficaba su marido.

Fuente: www.eldiariocba.com.ar
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Edificio en riesgo

Fue a metros del que se desmoronó en noviembre

Un edificio ubicado en la esquina de Bartolomé Mitre y Libertad fue desalojado ayer por orden del gobierno de la ciudad, ya que presentaba daños en las columnas interiores. Sobre la vereda también se impidió el tránsito de peatones. Cerca de 45 personas debieron dejar el inmueble y hasta tanto no se hagan las reparaciones necesarias el edificio no será habitado.

En el lugar funcionaban dos hostales. Los turistas damnificados mostraron un gran desasosiego y los vecinos expresaron su preocupación. El desalojo ocurrió a metros de Bartolomé Mitre 1232, donde un edificio se vino abajo en noviembre del año pasado y mató a Isidro Madueña, uno de sus residentes. A pesar de la cercanía, el subsecretario de Emergencias de la Ciudad, Néstor Nicolás, afirmó que la del edificio de Libertad 99 es una situación ajena a la del edificio afectado por el derrumbe.

Según informó Nicolás, en este caso se había recibido una denuncia que indicaba daños en una columna del edificio. Según explicó, “fue apuntalado el 13 de enero pasado, se fue siguiendo el proceso, porque tiene otras dos columnas con fisuras a los costados. Se habló con los propietarios para que hagan una reparación más de fondo pero esto se iba dilatando en el tiempo y finalmente hoy (por ayer) se tomó la decisión de evacuar el edificio“.

Respecto de las causas de la fisura en la columna, el funcionario explicó que: “En este caso la opinión de los arquitectos que lo vieron es que podría tratarse de un caso de sobrecarga de peso sobre la columna“.

A pesar de que hubo quienes sugirieron que en los últimos días habría aparecido una importante rajadura en el exterior, el funcionario enfatizó que se trataba de un problema de columnas y que está en el interior de la construcción.

En la planta baja del edificio, funcionaban comercios; en el primer piso, algunas oficinas, y el segundo y tercer piso estaban ocupados por dos hostales -Santa Teresita y Santa Isabel- que albergaban turistas. Ante el inesperado desalojo, muchos de ellos se quedaron sin lugar a donde ir.

Una de las damnificadas fue Isabel Isaza, de 31 años, una turista colombiana que se albergaba junto a su hermana en el hostel Santa Teresita. “No tengo dinero porque, si bien me devolvieron algo, no me alcanza para irme a otro lado y aun si consigo uno no tienen cupo”, dijo.

Por su parte, Teresa Fernández Arias, dueña del hostal Santa Isabel, dijo: “Sabíamos que el edificio tenía una pequeña fisura, pero está en buenas condiciones. Lo hacen por precaución pero lo hacen mal. A mí me implica un problema económico y de incomodidad. Tendrían que avisar con más tiempo”.

Los vecinos de la zona se mostraron muy preocupados por la situación. Uno de ellos fue Hugo Paz, que vive frente al edificio de Libertad 99 desde hace ocho años y trabaja allí como portero. “Esta situación nos tiene a todos en vilo porque no sabemos qué va a pasar, porque nos acordamos de lo que pasó la otra vez y de que nos evacuaron. Obviamente que tememos por nuestros propios edificios”.

Por  Carolina Amoroso
Fuente: La Nacion
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Dueños de Beara quedan al borde del juicio oral

La Justicia confirmó el procesamiento de los empresarios del boliche en el que fallecieron dos jóvenes mujeres por el derrumbe del VIP.

La Cámara del Crimen confirmó este martes los procesamientos de los empresarios responsables del boliche porteño Beara por “homicidio culposo agravado, lesiones culposas graves y leves” a raíz del derrumbe de un entrepiso el 10 de setiembre de 2010, donde murieron dos jóvenes mujeres.

La medida, dispuesta por la Sala Séptima del tribunal, alcanza a los empresarios Juan Carlos Yun, Agustín Dobrila, Roberto Kattan Coria, Iván y Ronaldo Flies y Maximiliano Frattini, cuyos bienes fueron además embargados hasta cubrir la suma de tres millones de pesos.

El fallo sostiene que pese a que Beara estaba habilitado sólo como lugar de “fiestas privadas”, allí se realizaba “actividad bailable destinada al público en general, cuya relación con las muertes y lesiones consecuentes se funda en el hecho de que, a raíz del ingreso indiscriminado y la circulación de personas al entrepiso sin control, la estructura se derrumbó“.

En el trágico episodio, dos mujeres fallecieron al derrumbarse un entrepiso en el local bailable del barrio porteño de Palermo.

En el boliche, habilitado para fiestas privadas, actuó el grupo Ráfaga, pero el concierto había terminado y los músicos se habían retirado antes del derrumbe.

Testigos dijeron que al finalizar el espectáculo muchos de los concurrentes se retiraron, lo que redujo las consecuencias de la tragedia. Según una estimación policial, al momento del accidente había en el lugar unas cien personas.

La estructura que se desplomó era un entrepiso de aluminio y placas de yeso, de unos 9 metros por 5, que funcionaba como sector VIP, desde el cual podía verse por tres de sus lados la pista de baile y también el escenario.

Fuente: www.minutouno.com.ar
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Derrumbe de un balcón en Liniers

En la tarde de este sábado en Liniers cayó el balcón de una obra en construcción. Hirió a un vecino. El Gobierno de la Ciudad no intervino.

Corría el sábado 4, la tranquilidad barrial de pronto se ve alterada por un estruendo. “El balcón, el balcón, se desprendió un balcón de la obra en construcción” gritaban alterados los vecinos de lugar. Las consecuencias un ciudadano herido en Martiniano Leguizamón 45, barrio de Liniers.

El balcón el domingo 5 seguía desprendido y pendiendo peligrosamente sobre la vereda; “no se observan puntales ni andamios que sostengan o aseguren la pesada estructura de hormigón, hierro y maderas a punto de desplomarse. Tampoco se ve al personal del Gobierno de la Ciudad ni las fajas de clausura en el frente de la obra; desde la vereda de enfrente, tan sólo un joven oficial de policía custodia atento el lugar que se halla cercado por un precario y simple vallado de madera”, informaron a este medio la agrupación Vecinos de Liniers Norte.

Los vecinos de Liniers muy atentos a la situación edilicia, en el control de las habilitaciones y las medidas de seguridad en las obras, que ya había denunciado la ilegal construcción en el colegio del club Vélez Sarsfield, denunciaron que “aún no han comenzado con la demolición o apuntalamiento de las obras a punto de caer que representan un riesgo para la comunidad toda, vecinos, ocasionales transeúntes y / o automovilistas”.

La caída del balcón es un eslabón más en la cadena de descontrol comunal que incluye la caída del gimnasio en Belgrano, con tres víctimas fatales; el derrumbe del entrepiso en el boliche Beara, con el fallecimiento de dos jóvenes, y el más reciente con el resquebrajamiento del edificio de Bartolomé Mitre 1232, que se llevó la vida de un anciano.

Fuente: Redacción NU
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La construcción de casas, en extinción

Urbanismo / Representan menos del 2% de los permisos.

Florencia Forcinito y su esposo vivieron desde chicos en edificios. Por eso, cuando llegó el momento de mudarse juntos, no lo dudaron: construyeron su propia casa en una esquina de Núñez. “Queríamos un lugar a medida y con más metros cuadrados. Compramos un viejo almacén de 1928. Ayudó que mi marido es arquitecto, así que la diseñamos a nuestro gusto. Estuvimos dos años en obra y desde entonces la disfrutamos”, contó la mujer, de 42 años.

La elección de esta pareja no resulta muy común en la Capital. Estadísticas de la Dirección General de Planeamiento Urbano local confirman que, en la ciudad, las casas nuevas son una especie en retirada: en los últimos diez años, sólo el 1,8% de los permisos para la construcción de unidades residenciales se destinó a casas a estrenar, mientras que durante la década anterior la proporción alcanzaba el 6,5%. Paralelamente, avanzaron los edificios: en los últimos cinco años, se erigieron apenas un promedio de 6 casas por cada 1000 departamentos.

Otros datos oficiales dan fe de cómo cambió con el transcurso de los años -y sigue cambiando- el perfil urbano de Buenos Aires, que fue creciendo en altura. De las 106.731 casas (conceptualmente entendidas como una única vivienda en un lote) existentes en los barrios porteños, más del 40% fue construida antes de 1940 y un 25%, en la década del 40.

Durante las décadas siguientes, la confección de casas a estrenar se estabilizó en un promedio de 6100 por período, número que decreció drásticamente en los últimos 10 años. Desde 2001 hasta hoy, según la información oficial, fueron construidas 1025, a un ritmo de 100 por año. En 2011 la cantidad de permisos resultó inferior a esa media: 85.

Como surge de los datos, el universo de viviendas unifamiliares ostenta una gran antigüedad. Esta situación, junto con la escasez de terrenos para disponer metros cuadrados nuevos y la voracidad del mercado inmobiliario, provocó que muchas de las propiedades más viejas hayan sido demolidas. Según datos de la Cámara de Demoledores y Excavadores de la República Argentina, en la Capital se tiró abajo una casa cada dos días durante el año pasado. El pico fue en 2008, cuando se demolió una por día.

El avance de los edificios en detrimento de las casas fue consolidando el aumento de la densidad poblacional porteña, algo que ocurre en las grandes ciudades. “Por lo general, las áreas de mayor densidad coinciden con el sector central y su entorno, ya que la gente llega captada por la actividad comercial, económica y de servicios”, explicó el director general de Planeamiento Urbano, Fernando Alvarez de Celis.

En esta dinámica de apropiación del suelo también interviene, recordó, el mercado, ya que es mucho más rentable construir -y vender- un edificio que una casa en un lote.

La densificación de la zona central tiene su correlato en que las casas que todavía sobreviven, así como las nuevas que se construyen, lo hagan en barrios alejados del corazón financiero de la Capital. Todavía, destacó Alvarez de Celis, el 30% de las parcelas de la ciudad están ocupadas por viviendas unifamiliares.

Quien busca una casa, aseguran los expertos, busca también cierta calidad de vida habitualmente asociada a barrios más tranquilos y residenciales.

“Los departamentos son más fáciles de mantener: los gastos son compartidos y hay un encargado que resuelve los problemas. Por eso se eligen más. La casa demanda más mantenimiento y atención. Se piden menos. Y, dentro de quienes buscan casas, el público que pide casas a estrenar es minoritario. El 90% recicla”, detalló Mariano Oppel, operador inmobiliario de gran trayectoria en Belgrano, Núñez, Saavedra y Coghlan.

Según el arquitecto Darío Gabriel López, socio de la desarrolladora Arquitectonika, que construye casas y PH, muchos porteños que eligen vivir en casa se volcaron al conurbano porque los terrenos son más baratos y hay zonas de baja densidad. Dentro de la Capital, “sólo quedan nichos protegidos por el Código de Planeamiento, en los que se prohibió la construcción en altura, dentro de ciertos barrios“. Mencionó algunos sectores de Belgrano, las Lomas de Núñez y Palermo Chico, entre los premium, y Núñez, Saavedra y Villa del Parque, para la clase media.

Como Florencia Forcinito, “los clientes que encomiendan una casa nueva quieren una vivienda a su medida. Comienza el proceso de interpretar sus gustos, buscar terrenos y luego diseñar la casa. Son generalmente parejas de 30 y pico, con chicos pequeños”, concluyó.

Por Angeles Castro
Fuente: La Nacion
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Santa Fe: La construcción de dos edificios generó polémica con los vecinos

Aseguran que desde que la empresa VG Construcciones inició las edificaciones, sus viviendas comenzaron a sufrir inconvenientes: grietas, filtraciones y roturas. La constructora dice que “eran preexistentes”.

La construcción de un edificio de 18 pisos y el inicio de otro similar en barrio Sur, sobre calle San Jerónimo al 1200 y al 1100, originó un conflicto entre la empresa a cargo de la obra -VG Construcciones- y los vecinos. Según argumentan quienes habitan las viviendas linderas, desde que las torres se pusieron en marcha, las paredes y pisos de sus casas empezaron a registrar serios inconvenientes. Por su parte, la empresa sostiene que “los daños son preexistentes y, en uno de ellos, los vecinos no permitieron la constatación del estado de las casas”. Además, asegura que, en el caso del que ya está terminado, “tiene pilotes fundacionales a 18 metros de profundidad y es independiente de los muros medianeros”

María Laura Crespi vive en San Jerónimo 1213, entre Entre Ríos y Uruguay, y comparte la medianera norte con la edificación terminada, el Celestino IX. Su casa, construida hace cinco años sobre la de sus suegros, muestra un pésimo estado. Crespi no duda en responsabilizar a VG Construcciones por los daños en la vivienda, con quien está en juicio y constan en un expediente en Edificaciones Privadas de la Municipalidad.

“Los problemas empezaron ni bien derribaron la casa que estaba antes y entraron a trabajar. La casa de mi suegro está destruida”, describió la mujer. La impresión que queda al recorrer su vivienda húmeda y agrietada es que en el mediano plazo la planta alta puede correr la misma suerte.

Las paredes del departamento de Crespi están completamente cubiertas de una capa de humedad que las tiñó de gris, marrón y negro, hay ventanas que no cierran y rajaduras de diferentes tamaños cruzan todas las habitaciones en variadas direcciones.

“La empresa está al tanto del estado de mi casa y me dijeron que la iban a arreglar. Hasta ahora sólo le pusieron enduido a una pared”, lamentó la mujer y continuó enumerando daños: “Rompieron la tapa del tanque de agua, el asador, tengo filtraciones, cada vez que llueve me inundo porque el edificio desagua en mi terraza o brota agua por las paredes. Y cayó una ventana del sexto piso del edificio en mi terraza”.

Ante los reclamos de Crespi, VG Construcciones le respondió y luego fueron a la Justicia porque todas las viviendas tienen filtraciones previas al inicio de las obras.

En riesgo

El panorama se repite en dos cuadras del casco histórico de la ciudad. “Mi casa se está hundiendo”, lamentó Martín Dragotta un vecino del terreno que están acondicionando para levantar el Celestino XII, en San Jerónimo al 1137. Afirmado sobre la pared que compartirá con la construcción señaló un importante pozo que quedó bajo la medianera producto de las sucesivas excavaciones que realizó la empresa. “Tengo miedo de que si se debilita la medianera se caiga el muro del norte de la planta alta”, sospechó Dragotta pensando en el riesgo que eso significaría para su familia.

La obra comenzó hace cuatro meses y desde entonces la propiedad de los Dragotta muestra una grieta que la atraviesa, se levantaron baldosas de los pisos y hay aberturas que dejaron de cerrar porque están desencajadas.

La casa de María Gabriela Vicario está en San Jerónimo 1183, comparte la pared sur con el edificio en construcción y los inconvenientes son los mismos. Además del deterioro, tiene en común con sus vecinos la respuesta que le dio la empresa sobre las causas: filtraciones preexistentes al inicio de los trabajos. Aunque la vivienda fue refaccionada hace 5 años, los azulejos del baño están despegados y hay rajaduras. Vicario también constató los daños en Edificaciones Privadas en noviembre, aunque no todos porque “cada vez que recorro la casa encuentro problemas nuevos”, dijo preocupada.

La explicación de la constructora

El abogado de VG Construcciones, Ricardo Rivera, fue el encargado de dar a conocer la explicación de la empresa sobre las denuncias de los vecinos.

Al respecto señaló que la situación de ambos edificios está judicializada. Detalló que “en el caso de la construcción ubicada a la altura del 1.100 (Celestino XII), a las medidas en la justicia las solicitamos nosotros porque los vecinos no permitieron constatar el estado de los inmuebles antes de iniciar las obras. Después de empezar la excavación encontramos filtraciones, humedades y huecos en la tierra por el refulado del sector. Las cañerías de esas casas son vítreas o de barro cocido y están destruidas”. Dijo que como “los daños son preexistentes los vecinos no permitieron la constatación del estado de las casas”.

En el caso de la torre que está terminada y habitada -el Celestino IX- “hay dos o tres peritajes que demuestran que el edificio no tiene fisuras, por lo que es imposible que arrastre a las casas linderas. Además, tiene pilotes fundacionales a 18 metros de profundidad, es independiente de los muros medianeros y la resolución es perfecta”.

Sobre los inmuebles vecinos afirmó que “las falencias también son preexistentes a la obra y consisten en malas distribuciones de las cargas, malos cimientos carentes de aislantes y cañerías destruidas y obsoletas”.

Finalmente, el representante legal de “Verdicchio Ghietto Construcciones” afirmó que un inspector de Edificaciones Privadas de la Municipalidad constató las filtraciones de algunos de los inmuebles linderos y “son presumiblemente causadas por una cañería rota, lo que provocó el hundimiento”.

Fuente:  www.notife.com
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Vecinos Afectados por Obras

La Asociación de Vecinos Afectados por Obras nació en 2006 a raíz de la explosión del “boom” de la construcción, en Rosario. En sus comienzos, más de 60 personas se organizaron para ver de qué manera defender sus propiedades afectadas por construcciones linderas. Ante la falta de respuestas del Estado municipal, la ausencia de controles correspondientes y el desmedido negocio inmobiliario, siguieron movilizados. Así lograron que se sancione una ordenanza referida a la constatación del estado de las medianeras antes del inicio de obras. Además brindan asesoramiento sobre este delicado tema.

El llamado “boom” de la construcción se inició con más fuerza a partir del año 2006. Centenares de obras en construcción se habilitaban y levantaban en meses, sin importar demasiado si cumplían o no con los requisitos habilitantes. Rosario padeció el ritmo desmedido de edificios que se construían con el solo fin de satisfacer las demandas del negocio inmobiliario.

A la par de este “boom”, nació una asociación de Vecinos afectados por obras. Ciudadanos y ciudadanas que veían que sus casas empezaban a deteriorarse, a rajarse las paredes, a derrumbarse, entre otras innumerables serie de problemas que comenzaban a padecer por el solo hecho de tener una construcción lindera. A su vez, “el daño y destrucción de las propiedades linderas a estas grandes obras trae como consecuencia la pérdida patrimonial por desvalorización de los inmuebles afectados y no perdona tampoco los inmuebles de valor histórico, estético y tradicional” manifestaba este grupo de vecinos que se unieron con un solo fin: ver de qué manera defender su propiedad pero sobretodo, el hogar que habían construido durante años.

En sus inicios, alrededor de 60 personas comenzaron a reunirse para buscar estrategias ante una realidad inmobiliaria que se acrecentaba día a día y que no tenía ningún tipo de solución por parte del Estado municipal. “Al principio se reunía en La Comuna, en 27 de Febrero al 600 y luego empezamos a hacer las reuniones en la sala del Concejo. Luego el grupo se dividió en dos”, nos reseña Jorge Alvarez, un referente de esta Asociación que tomo como rumbo y objetivo fundamental, incidir a partir de ordenanzas, en políticas públicas para la ciudad que contemplasen las demandas y necesidades de los vecinos afectados por obras.

Conseguimos que se aprobara la ordenanza que ahora exige que para otorgar el permiso de una obra en construcción, primero deben realizar una constatación de la medianera del vecino con fotografías y escribano público para que quede establecido cómo estaba la medianera antes de iniciar la obra”. La ordenanza a la que se refiere Alvarez es la N° 8.505 y fue aprobada en el año 2007.

Los principales problemas que padecen los vecinos tienen que ver con rajaduras, derrumbes, grietas en las paredes y techos, filtraciones, falta de luz y aireación, ruidos molestos, entre otros. Pero al mismo tiempo, la agrupación también señala otros efectos que afectan notablemente el medio ambiente: “A estos problemas y al desorden urbanístico que sufre nuestra ciudad, por el crecimiento desmedido y no planificado de estas construcciones, se suman además deficiencias en los diversos servicios: energía eléctrica, disminución de presión de agua , inconvenientes en los desagües pluviales y cloacales, exceso de basura que supera la capacidad de recolección, intransitabilidad de las veredas del micro y macrocentro, todo esto por el número incontrolado de las obras en construcción.”

En el año 2006 se registraron por lo menos, 250 obras de construcción de edificios en la zona céntrica. Un año después, “los permisos de habilitación habían trepado a 1500” apunta Jorge Alvarez. “Luego se aplacó debido a los reclamos que hubo. De todos modos la gente no tiene ninguna cobertura, solo la justicia. Cuando sucede algo La Municipalidad dice que es un problema entre particulares y que su responsabilidad termina en la vía pública”.

Para Alvarez, el único camino posible para encontrar alguna respuesta es la vía judicial. “A pesar de que ellos son los que dan el permiso para construir, ellos deberían iniciar el juicio y no el ciudadano que debe hacerse cargo de todo. Eso sería el ideal, que sea La Municipalidad la que se encargue, pero prefiere seguir generando un boom, y el problema actualmente sigue sin resolverse. Son juicios largos, hay gente que hace más de tres años que están en juicio”, reclama el referente de esta Asociación.

El desamparo del vecino es evidente. Frente a ello, muchos terminan vendiendo su propiedad incluso a los mismas empresas constructoras encargados de las obras.

Control ausente

“La Municipalidad nunca estuvo preparada para controlar la cantidad de obras que habilitó”, señala Alvarez con preocupación. “No tienen la cantidad de inspectores que deberían tener y las inspecciones no se hacen como corresponden. En la mayoría de los casos no ingresan a la obra”. El área que debería ocuparse de estos controles es Obras Particulares. Según datos oficiales, la Municipalidad cuenta con más de 60 inspectores encargados de controlar las obras en construcción. La ong señala que en realidad, son muchos menos. “Para lo que sí hay inspectores es cuando descargan los camiones de hormigón, porque la Municipalidad cobra un plus por ese inspector. Cobra $80 pesos la hora, entonces para eso sí hay inspectores, pero para las cosas más graves no lo hay”.

El momento más peligroso, nos cuenta Alvarez, es cuando la empresa constructora realiza la demolición y la excavación en la obra. “Cuando realizan la excavación es el peligro más grande que se derrumbe la casa lindera, porque la hacen mal, se meten en los cimientos de los vecinos. La pala mecánica no se puede acercar a menos de un metro de la pared del vecino.” Es aquí donde la organización exige la presencia de inspectores. Ahora bien, ¿existe voluntad política para realizar controles de este tipo?. “Hay muchos intereses en juego, hay mucho lobyy dentro del Concejo, de la Municipalidad, de empresas cuyos profesionales trabajan para el Estado también, hay obras que han tenido irregularidades y que han estado conducidas por gente que ha trabajado en la Municipalidad”, opina Alvarez.

Por otra parte, los requisitos fundamentales para que una obra sea habilitada son, “en primer lugar, contar con un permiso que debe exibirse en un cartel, además del numero del permiso, debe figurar el proyecto de lo que se va a construir y los responsables de la obra. En nuestra web tenemos una guía para que la gente conozca y sepa lo que tiene que exigir”. El reclamo para denunciar la irregularidad de una obra debe realizarse en el Distrito correspondiente, generalmente es en el centro, ante Obras Particulares. “Debe ingresar un expediente por mesa de entrada. Si bien no le va a solucionar el problema la Municipalidad, es un requisito que recomendamos porque en caso de recurrir a la justicia, el juez lo primero que pide es si se cumplió con la etapa administrativa, es decir, si se realizó el reclamo ante la Municipalidad”.

El trabajo de la organización ha sido fundamental. “Si bien el 90% está normado en las ordenanzas, esto no se cumple, no existen los controles suficientes para hacerlo cumplir y algunas cosas hacen falta modificarlas”, dice Jorge. Es decir, la lucha principal de la Asociación de Vecinos Afectados por Obras se centra en lograr legislaciones que protejan la vivienda de los vecinos, y sobretodo, en la exigencia a que esas legislaciones vigentes se cumplan. “La insistencia nuestra está por el lado de las ordenanzas. Hemos presentado más de 50 expedientes en el Concejo proponiendo modificaciones para paliar todos estos inconvenientes”.

La falta de control es uno de los principales problemas no resuelto por el Estado Municipal. “Las bandejas de protección no pueden tener menos de 2 metros 50. Y la gran mayoría tienen un metro, osea que cualquier cosa que se caiga, pasa por el costado”. “A lo que se debe apuntar es a ser más restrictivo con las penalidades. Mientras a los empresarios le salga más barato pagar una multa, van a seguir infligiendo las ordenanzas”, remarca Alvarez, sumando más preocupación a la situación de vulnerabilidad con las que se encuentran vecinos, transeútes y obreros de la construcción casi todos los días. “Lo que pedimos es que en los casos donde está en riesgo se pare la obra y se pague los días perdidos a los obreros. Y esto es lo que no se hace. La obra debería ser clausurada, no basta con pagar una multa, además las multas deberían ser acumulativas”.

Qué hacer

“Se rajó la casa de mi hijo”,” no soporté más, opté por vender y me fui a vivir lejos”, “me destruyeron el bar y también la vida”, son algunas de las frases dolorosas y cotidianas que Jorge Alvarez ha escuchado innumerable cantidad de veces, al momento de recibir algún vecino que se acercaba para ver qué podía hacer. “Es un momento de catarsis muy grande.” “Lo que hacemos es guiarlo para que den los pasos que corresponden en caso de que tengan que ir a la Justicia. Muchas veces por empezar mal, después no se llega a nada. Una de las cosas que nosotros recomendamos es cerciorarse quién es el propietario legal de la construcción. Ir al registro de la propiedad y averiguar quien figura como titular de la obra porque esa es la persona a la que le tienen que hacer todos los reclamos y los juicios y no a las empresas constructoras que muchas veces no son las dueñas”.

Incluso, dice Jorge, “hay mucho juicios que van a tener que pagar quienes terminan comprando los departamentos. Esto es algo que debería saber la gente antes de comprar, es decir si hay juicios iniciados sobre la propiedad.” La única solución está en la Justicia. “Y hay mucha gente que no puede costear un juicio”, apunta Alvarez. Esto hace que muchísimas personas desistan ante el tedioso proceso de reclamo judicial. “Lo que queremos hacerle entender es que no hablamos de una propiedad sino de un hogar, y ver que de la noche a la mañana te lo destruyen, es enfermante”.

Impacto ambiental

Además de los problemas que afectan a los vecinos en sus hogares, Jorge Alvarez ha estado investigado el impacto ambiental que provoca la falta de planificación de la construcción de obras. En el año 2006 realizó una presentación ante la Defensoría del Pueblo para que se restrinjan la cantidad de edificaciones. “Eran tanto los permisos que se estaban dando que en su momento, señalé que íbamos a tener problemas en la infraestructura de cloacas, agua y luz. Actualmente, en el área central, la cantidad de edificios que se construyeron dan lugar a que vivan 100 mil personas más. Eso trae aparejado la instalación de más de 20 o 30 aparatos de aires acondicionados. Las cloacas no dan a basto. En Barrio Martin han rebalsado las cloacas. Hay mucha gente que se queja porque no tiene presión de agua. El mismo intendente en una nota por radio reconoció que la toma de agua de la ciudad tiene más de 100 años. Con esa toma, la intendencia dio permiso para construir más de 1000 edificios. Es decir, el Ejecutivo nunca hizo un planeamiento para tener una ciudad sustentable”.

Además, agrega, “la masa de hormigon existente reemplaza a la tierra. Antes habia terreno en las casas que absorvían el agua. Ahora, no hay poder de absorción, fue reemplazado por el hormigon que no se enfría como la tierra. El hormigon sigue caliente a la noche, y esto genera islas de calor, genera evaporación, genera lluvias y se vuelve un círculo vicioso. Esto debe ser tratado por arquitectos que tengan una mirada ambientalista.”

Ni la Empresa Provincial de la Energía ni Aguas Provinciales han hecho obras para mejorar la infraestructura, denuncia Alvarez. “Lo único que importo fue que se construya. Yo creo que una ciudad sustentable no es esta. Y hay otro tema, que es económico”. En este sentido, desde la organización no dudan en asociar el boom de la construcción con el boom del negocio de la soja.

¿Cómo seguir?

Si bien, el llamado “boom” de la construcción disminuyó notablemente en el último tiempo, la organización continúa canalizando las innumerables consultas de vecinos y además, profundizando un trabajo serio y comprometido con un proyecto sustentable de la ciudad. Con respecto a las obras de construcción “nosotros seguimos en el planteo de las praxis que deberían agregarse en el reglamento de edificación. E insistimos en la exigencia de controles de la Municipalidad. Sino no hay medios, que se contrate a los profesionales de la Universidad. En la demolición y excavación se necesitaría que se controle desde que se empieza hasta que finaliza. Porque en pocos minutos pueden hacer un desastre”.

En junio de este año, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo clausuró el 86% de las obras en construcción que inspeccionó. El riesgo para los vecinos y para los obreros de la construcción que exponen su vida ante la falta de elementos básicos de seguridad, es cotidiano. Son las organizaciones sociales las que, sobre esto, acercan la lupa para mirar de cerca, exigir, reclamar, denunciar e incidir con ordenanzas y legislaciones para que el Estado se haga cargo de una responsabilidad que le compete y de la cual parece, hace tiempo, haberse olvidado.

Fuente: www.enredando.org.ar
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Dos obreros resultaron heridos al caer un andamio de una obra en construcción

El accidente se registró hoy en el edificio ubicado en Paraguay 1256. Por causas que se tratan de establecer, la plataforma cedió y los dos operarios que limpiaban la medianera resultaron heridos. Uno sufrió un severo traumatismo de cráneo y al restante le cayó ácido en los ojos.

Hoy, pasado el mediodía, dos operarios que limpiaban con ácido la medianera de un edificio en construcción sufrieron heridas de distinta consideración al ceder el andamio sobre el que estaban realizando tareas en el octavo piso del edificio ubicado en Paraguay 1256.

Uno de los obreros sufrió heridas graves que obligaron a su internación de urgencia en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), a donde quedó alojado en la sala de cuidados intensivos, debido a su delicado estado de salud. El parte médico indica que sufrió un “severo traumatismo de cráneo”.

La otra víctima quedó sujetada de una pierna con la cuerda del arnés de protección, lo que provocó una lesión que le inmovilizó el miembro afectado. Además, parte del ácido con que limpiaban la pared le cayó en la cara, afectándole los ojos. Fue trasladado a la Clínica de Ojos, para evaluar el daño a la visión.

Según el relato de testigos, la plataforma sobre la que se encontraban los trabajadores cedió, por causas que se tratan de establecer, haciendo que caigan pesadamente desde una altura estimada en 20 metros de altura. Uno de los operarios cayó al vacío, en tanto que el otro, que tenía puesto el arnés de seguridad, quedó colgado de una pierna.

Fuente:  www.lacapital.com.ar
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Los damnificados del derrumbe en Villa Urquiza exigen ayuda

A un año y cuatro meses de la tragedia, no hay procesados en la causa

“Tenía una vida armada y funcionando, tenía un laburo que me permitía vivir y era mi vocación, y no lo tuve más. Hoy estoy sobreviviendo. Estuve mucho tiempo para recuperarme, salí con una costilla fracturada y un pulmón perforado. Pero tal vez lo que más me cuesta es la cuestión psicológica”, cuenta Pablo Galli, el dueño del gimnasio en Villa Urquiza que se derrumbó cuando se trabajaba en una obra lindera y que dejó tres muertos.

Hoy, un año y cuatro meses después de aquella tragedia, no hay procesados en la causa que investiga el derrumbe. Los damnificados directos tampoco recibieron ninguna ayuda por parte del Estado.

A diferencia de lo ocurrido con los vecinos de otro predio derrumbado, el de Bartolomé Mitre 1232, en el caso de los damnificados de Villa Urquiza no hubo subsidios ni refugios, ni siquiera llamadas desde el gobierno porteño para ver cómo se encontraban.

“El día del derrumbe, después de que me encuentran bajo los escombros, me llevan al Hospital Fernández y después me derivan al Hospital Italiano. Nunca más recibí ninguna comunicación del gobierno de la ciudad ni de nadie. No me llamaron ni para saber cómo estaba”, le dijo Galli a LA NACION.

Galli es profesor de gimnasia y, de a poco, volvió a trabajar como personal trainer. A causa del derrumbe, perdió a tres de sus amigos: Maximiliano Salgado, Guillermo Fede y Luis Lu.

“Cada vez que en la tele veo algo [del derrumbe en Bartolomé Mitre 1232], cambio el canal. Me dolió muchísimo que había una persona desaparecida y ni siquiera estaban buscándola, tal vez a esa persona le pasaba lo mismo que a mí y no fue nadie. Eso no me entra en la cabeza. Me imagino a mí mismo cuando rezaba para que me siguieran buscando y me encontraran”, dice.

Wang Lu, madre de Luis, está muy angustiada: “El gobierno no da la cara ni se ha acercado ni ha hablado por teléfono. Cuando vi el derrumbe de Bartolomé Mitre, me pareció que revivía lo que nos pasó. Sin control, sin respuesta, sin nada. No sé cómo va a seguir nuestra vida, estamos sufriendo muchísimo”.

“Lo peor es que se trata de otro hecho totalmente evitable. Pasaron 16 meses. Tienen que controlar, hacer estudios más profundos, parece que la vida de la gente del pueblo no vale nada. Mi hijo era un estudiante brillante, trabajador, muy bueno para el futuro del país. Así, diariamente nos siguen matando”, agregó.

En la causa penal por el derrumbe, la juez Fontobona de Pompo (Instrucción N° 45), en febrero de este año, procesó al ingeniero Heyaca Varela, al titular de la empresa constructora Daniel Menta y al titular de la firma dueña de la máquina retroexcavadora José Pataro. Al mismo tiempo, dictó falta de mérito para César Armando Colovini y Juan Domingo Aslla, los dos operarios que manejaban la retroexcavadora al momento del desastre.

Sin embargo, en marzo pasado, la Cámara revocó los procesamientos y pidió un peritaje, en curso desde entonces.

EXPROPIACIÓN DE INMUEBLE

Las víctimas del derrumbe de Bartolomé Mitre, ocurrido a principios de noviembre, recibieron la Navidad en la vereda. Aunque el jefe de gobierno, Mauricio Macri, y su gabinete fueron invitados, ellos la pasaron solos. Es que, a pesar de que la Legislatura sancionó una ley por la que indemnizaría a los propietarios e inquilinos del cuerpo del edificio que se cayó hace más de un mes, aún no han cobrado ni un peso.

“Lo peor es que no sabemos, ni siquiera aproximadamente, cuándo vamos a cobrar. Nos hablan del subsidio de 70.000 pesos, pero eso es para comprar lo que tendrá el nuevo departamento. Dónde voy a poner lo que compre si no tenemos dónde vivir”, se pregunta Mónica Nizzardo, que había firmado la escritura de su departamento una semana antes del derrumbe.

Según la norma, el gobierno pagaría US$ 1750 por metro cuadrado a cada propietario. Anteayer empezaron a convocar a las víctimas para firmar el acuerdo. Sin embargo, hubo varios vecinos que no están conformes, ya que no se incluyó en la ley las eventuales causas que les pudieran imputar a los damnificados por daños a terceros.

Fuente: La Nacion
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